Comunicación, relación y conexión con tus hijos

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Sin lugar a dudas, la separación del los padres es uno de los eventos más traumáticos y difíciles para cualquier familia. En términos emocionales, se compara con la pérdida de un ser querido. Inevitablemente, afecta nuestro estado de ánimo, confianza y seguridad. Por otro lado, nos trae dolor, temor y angustia ante la incertidumbre.

Uno de las consideraciones principales cuando una pareja decide separarse es cómo comunicarlo a los hijos. Antes que todo, debemos tener presente que los niños son altamente perceptivos y pueden identificar con facilidad nuestra ansiedad y tristeza. Por tal razón, en el momento que tengamos que comunicar esta dolorosa noticia, es esencial hacerlo con cuidado, seguridad y anticipando sus posibles preguntas. Ojalá y nunca tengas que pasar por esto, pero si te tocara, aquí tienes una conveniente guía para hacerlo.

1. Selecciona un buen momento para hacer la comunicación

Deben comunicarlo en pareja y pocos días antes de que ocurra la mudanza de uno de los dos. Los niños perciben todo y por tanto pueden sentir cuando algo está pasando en el hogar. Así que, en la medida de lo posible, evita la secretividad y bríndales la información tan pronto puedas para prepararlos emocionalmente. Por otro lado, deben escoger un momento del día que no interfiera con otras actividades importantes como cenar o dormir, de forma tal que los niños estén en óptimas condiciones para recibir la noticia.

2. Discutan el tema como familia

Es importante que la pareja comunique a la vez lo que va a suceder y que incluyan a todos los integrantes del núcleo familiar. Los niños deben entender que esto es una decisión conjunta.

3. Mantén la explicación lo más simple posible

Un niño no necesita saber los detalles o las razones de la separación; pero sí necesita saber que la decisión no se está tomando por culpa de ellos. Los únicos responsables de la separación son los padres. Ofréceles información que sea relevante para ellos como dónde van a vivir, quién los va a llevar a la escuela y cómo van a compartir su tiempo con papá y mamá. Mientras más concreta y específica la información, más fácil se les hará entenderla.

4. Haz énfasis en tu amor y protección

Uno de los miedos que pueden experimentar los niños durante este proceso es que pueden perder a uno de sus padres. Por lo tanto, exprésales que el amor que ambos sienten por ellos no va a cambiar y que ambos seguirán presentes en sus vidas, protegiéndolos y supliendo sus necesidades.

5. Brinda amor, calma y seguridad

No abrumes a tu niña con tus sentimientos de coraje, tristeza o frustración. Ellos necesitan que tú te muestres fuerte para brindarles seguridad y confianza durante el proceso. Evita las caras largas y las escenas dramáticas frente a ellos.

6. Sé amable, compasivo y respetuoso con tu pareja

Los niños son muy observadores. No importa cuán tensa o difícil sea la relación con tu pareja, los niños deben sentir la voluntad y el compromiso de ambos de trabajar juntos durante estas circunstancias, poniendo por encima de todo el bienestar de ellos.

7. Permite que hagan preguntas

Trata de que el mensaje sea corto. Los niños no pueden mantener la atención por largos períodos de tiempo y la noticia de por sí es dura de asimilara. Habla con calma, explica de forma sencilla lo que sucederá y exhórtalos a hacer preguntas. Debes haber hablado de antemano con tu pareja para asegurarse de que las contestaciones sean consistentes, no solamente en ese momento sino posteriormente. Tal vez las preguntas surgirán después y es importante que ambos, juntos o por separado, lleven el mismo mensaje.

8. Procura estar atento a su comportamiento

Cada niño puede responder de forma diferente a la noticia de la separación. Algunos pueden bombardearte con preguntas al momento, mientras que a otros les puede tomar semanas, incluso meses, procesar la situación. Otros niños lo manejan con muchísima madurez y se adaptan con facilidad al cambio. De cualquier forma, es importante estar alerta a su comportamiento y estado de ánimo, ya que en ocasiones pueden necesitar ayuda profesional.

9. Mantén las rutinas

Las rutinas ofrecen estructura y son necesarias para mantener la sensación de seguridad. Ambos padres deben hacer el compromiso de mantener la rutina del hogar lo más parecida a lo que los niños están acostumbrados. Esto ayudará en su proceso de transición y les ofrecerá mayor estabilidad.

10. Sé paciente

Para algunos niños, la separación puede ser un evento muy traumático. Existe la posibilidad, sobretodo si son más pequeños, de que puedan pasar por algún proceso regresivo que los lleve, por ejemplo, a no querer dormir solos o a orinarse durante la noche. Además, pueden surgir cambios en la conducta o aumentar la frecuencia de las quejas, los tantrums o el llanto. Debemos comprender la situación del menor ante su ansiedad o preocupación y buscar ayuda especializada si observamos que al niño se le está haciendo muy difícil manejar el proceso.

Una separación o un divorcio son procesos dolorosos y complejos. Ante la eventualidad de este suceso, debemos atender nuestra salud mental y física. Además, es importante tomar las medidas necesarias para mantenernos emocionalmente fuertes y estables. Recordemos que nuestros hijos dependen de nosotros. Por encima de cualquier situación debemos pensar en su seguridad y bienestar.

 

 

 

Son muchas las personas que semanalmente nos escriben solicitándonos consejos para manejar con situaciones de disciplina con sus hijos. Es comprensible ya que ejercer disciplina durante la crianza es una de las labores más complejas que tenemos que realizar como padres. Además, los tipos de disciplina han evolucionado con el pasar de los años y lo que tal vez hace 25 años era aceptable o común como método de disciplina, hoy día es ya no lo es.

Esencialmente, ejercer disciplina requiere el establecimiento de parámetros y estructura, consistencia y compromiso.

Ahora bien, ¿Cuál es la definición de disciplina? Tradicionalmente la disciplina se conoce como el conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden. Sin embargo, la forma en la que aplicamos esas normas pueden fortalecer o debilitar la relación con nuestros hijos.

Posiblemente has escuchado hablar sobre la disciplina positiva o tal vez no tienes idea de qué se trata. Siendo nuestra área de especialidad, lo explicaré brevemente. Es una filosofía disciplinaria que fomenta en el niño el pensamiento y la reflexión sobre sus actos alineados a una guía de respeto y ayuda, con la finalidad de buscar una solución al problema.

Contrario a la disciplina tradicional, el enfoque no es en lo que estuvo mal hecho sino en cómo solucionar constructivamente los problemas que afrontamos. Por otra parte, esta disciplina contribuye a mejorar la relación y la conexión con nuestros hijos. Esto es de gran valor para nuestra familia, máxime cuando la evolución social y el desarrollo tecnológico cada vez más nos distancian como personas.

A continuación detallo las diferencias principales entre la disicplina positiva y la disciplina tradicional. Además, explico por qué estudios científicos revelan que la disciplina positiva es más efectiva.

1. Firmeza y amabilidad a la vez

Posiblemente, al igual que yo, te criaste con un modelo de disciplina tradicional. El el mismo, castigar era la primera opción para corregir al niño pues no se conocía nada más. Sin embargo, el castigo lo que busca es que el niño se sienta mal y avergonzado por lo que hizo. ¿Es necesario esto para que un niño aprenda una lección? Definitivamente no. Podemos establecer límites en nuestros hijos y sentar las normas de convivencia con firmeza pero con amabilidad a la vez.

Por ejemplo, si tu niño es de los que no les gusta recoger sus juguetes, podemos pedírselo de la siguiente manera: “Fulano, necesito que una vez termines con tus juguetes los pongas de vuelta en el lugar donde van. Es importante que cooperes con papá y mamá para mantener la casa recogida y evitar que alguien se caiga.” Es cierto que esto requiere paciencia y consistencia de parte nuestra pero verán que el niño responde mejor a la solicitud en lugar de utilizar una manera antipática que no aporta al aprendizaje del niño.

2. Efectividad a largo plazo

Sin duda alguna, las medidas punitivas (los castigos) funcionan a corto plazo. Son efectivas para detener un comportamiento inmediato. No obstante, a largo plazo pierden efectividad pues no permiten la reflexión o proveen valor de aprendizaje. Además, el uso frecuente del castigo como medida disciplinaria puede crear, a largo plazo, sentimientos negativos como resentimiento, rebeldía, venganza y desconexión.

3. Fortalece la autoestima

Uno de los beneficios principales de la disciplina positiva es que fomenta la autoestima pues tiene como objetivo final la búsqueda de una solución por parte del niño. Por lo tanto, les permite desarrollar la capacidad de pensar, analizar y de tener criterio propio. Esto a largo plazo será vital en ayudarle en su autocontrol y más aún en su confianza.

4. Mantiene la conexión

Nadie agradece que lo castiguen. Es absurdo pensar que para que un niño se porte bien, antes se tiene que sentir mal. Si corregimos con amabilidad, sin dejar de ser firmes, el niño se sentirá en control y aprenderá un gran ejemplo de nosotros en como tratar a los demás.

Nuestra sociedad ha evolucionado. El mundo en el cual nuestros hijos están creciendo nos lleva a buscar formas disciplinarias más efectivas y que logren su cometido a lo largo del camino. Las normas de disciplina que establezcamos en nuestro hogar deben ir de acuerdo a nuestros principios y valores familiares.

No obstante, vivimos en una época de desconexión. La tecnología nos desconecta, el trabajo nos desconecta y para colmo atravesamos por una pandemia que también nos distancia. ¡Basta ya! Busquemos la conexión con nuestros hijos aún en los momentos en los cuales tengamos que corregirlos y procuremos mejorar nuestra relación con ellos cada día.

 

Recientemente tuve oportunidad de leer los resultados de una encuesta realizada por la cadena NBC la cual arroja que el 49% de las parejas entrevistadas consideran que su vida íntima se ha visto afectada por toda esta situación del coronavirus y la cuarentena.

Nos es de sorprendernos pues ante la ansiedad, el encierro, las presiones y la incertidumbre es natural que nuestros niveles de cortizol, la hormona que ocasiona el stress, estén elevados y como resultado nuestro líbido pueda verse afectado. Sin embargo, no podemos perder de perspectiva que en estos momentos también es importante tener presente, no sólo las necesidades de nuestros niños, sino también las de nuestra pareja y las que contribuyen al bienestar de la convivencia en el hogar.

Así que si te sientes algo apagado, a continuación te ofrezco unos consejos para mantenerte presente y sostener la conexión con tu compañero o compañera de vida.

Dialoga y exprésale tus necesidades

No podemos pretender que nuestra pareja adivine lo que estamos sintiendo o lo que necesitamos. Aunque en momentos puede ser incómodo, es esencial que busques el momento adecuado y le expreses a tu pareja tus inquietudes y emociones. Recuerda que la comunicación es el principio del entendimiento. Quizás tu pareja, con el pasar de los días, no se haya dado cuente de que se muestra distante y la conversación contigo lo puede traer a la realidad y a tomar acción ante las necesidades de ambos.

Mantén el contacto físico

Hazle saber que estas ahí, que le importas y que puede contar contigo no sólo con las palabras sino con tus abrazos o con tus besos. El ser humano necesita contacto físico para sentirse querido y seguro. La terapista de familia, Virginia Satir, afirma, según sus estudios, que una persona debe recibir o brindar no menos de 8 abrazos en el día para mantener su bienestar. Además, es importante que esos abrazos al menos los mantengamos por 20 segundos de manera que nuestro cerebro libere oxitocina, la hormona responsable de la sensasión de bienestar y satisfacción en el ser humano y la cual ayuda a contrarrestar el stress y la ansiedad.

Demuéstrale solidaridad y empatía

La colaboración y el trabajo en equipo es importante para que tu pareja se sienta respaldada y apoyada en el día a día. Particularmente en este momento, en el cual las labores en el hogar se han hecho mucho más visible, debemos dejarle saber a nuestra pareja que puede contar con nosotros y que no la dejaremos sola. No se nos debe olvidar que ambos trabajamos y que los niños, al igual que el hogar, deben ser labores compartidas.


Busca tiempo a solas

Es recomendable que la pareja separa un espacio de tiempo cada día sin interrupciones. Elijan el momento según su conveniencia puede ser en la mañana antes de ir al trabajo o por la noche luego de acostar los niños. No tienen que ser espacios largos, al menos con 20 minutos es suficiente. Lo principal es que sea un tiempo de calidad y que ambos aprovechen y disfruten al máximo. Ya sea conversando sobre el día, escuchando música, comiéndose un postre o simplemente mirándose tomen ese tiempo para estar presentes, en cuerpo, mente y espíritu y recargar las baterías de la conexión.

Mantengan sus rituales de amor

Los rituales de amor son rutinas maravillosas para conectar, despertar la pasión y mantener la chispa del amor encendida. Desde bañarse juntos, tomarse unas copas de vino al compás de una música suave o mirar el atardecer juntos un día en semana no debemos abandonar nunca ese tipo de actividad que proveque el deseo y la intimidad con su pareja.

Si bien este periodo es complicado y provoca en nosotros ansiedad, incertidumbre o temor no debemos permitir que afecte la relación con nuestra pareja. El apoyo, la solidaridad y el amor de nuestro compañero o compañera, sin discusión alguna, hacen que la situación sea más llevadera y que el bienestar de la familia prevalezca en este periodo. Está en nuestras manos mantenernos conectados y unidos.

 

Todos aquellos que somos padres tenemos un estilo particular de criar a nuestros hijos. Esto es, en gran medida, resultado de una combinación de factores: nu...

La confianza es un elemento esencial para que nuestros niños se desarrollen saludablemente y se conviertan en adultos más seguros y productivos. 

La confianza en nosotros mismos es un mecanismo que se desarrolla según vamos adquiriendo, practicando y dominando diferentes destrezas . Por eso es tan importante que expongamos a nuestros hijos a actividades o labores que le ayuden a crear firmeza y estabilidad.

Para su desarrallo como adultos seguros de sí mismos, independientes y perseverantes es importante que los niños se expongan, aprendan, fallen y logren sus retos. Es un proceso continuo que no lo pueden cultivar y experimentar sólo con plalabras.

A continuación te presentamos 7 maneras en las que puedes preparar a tus hijos para que se sientan capaces y reciban el máximo provecho de cada oportunidad que se les presente.

Se un buen ejemplo para ellos. Demostrarle a tus hijos que tu enfrentas cada reto con una actitud positivia y con una buena preparación es esencial para que los niños desarrollen este hábito. No obtante, esto no significa que no le podemos expresar a nuestros nuestros hijos la preocupación o el estrés que nos puede ofrecer un nuevo reto. Sin embargo, ante cada reto, mostrar nuestra mejor cara y concentrarnos en lograr el objetivo, es una de las mejores enseñanzas en el desarrollo de nuestros hijos.

Acepta tus errores y enséñale a tus niños a aprender de ellos. Los errores son parte natural de nuestro proceso de crecimiento. Recriminarnos excesivamente sólo nos crea mayor ansiedad y frustración ante la búsqueda de una perfección que no es saludable. Si en un momento nuestros niños fallan ante un examen o una jugada, al practicar un deporte, seamos empáticos, solidarios y preguntémosle que lección aprendió de dicho error. Eso les hará ser perseverantes y no dejarse vencer ante una caída.

Anímalos a innovar y a probar cosas nuevas. Reta a tu niño a niña a enfrentar nuevos retos y a desarrollar diversas destrezas. Cuando logran dominar las mismas se sentirán capaces y confiados de que podrán conquistar cualquier nuevo desafío que se vean obligados a enfrentar.

Permite que tus niños tengan fracasos. Nuestra naturaleza como padres es proteger y evitar que nuestros niños fracasen, pero si nunca cáen, nunca sabrán cómo levartarse por ellos mismos. Es fundamental en su desarrollo hacia la adultez que aprendan de sus fracasos y eviten, nuevamente, los mismos. Recordemos que cuando les toque enfrentar el mundo laboral nosotros no estaremos ahí para rescatarlos ante una situación complicada. Por otra parte, el fracaso les enseñará que es parte de nuestra condición humana y que no hay nada malo con fallar en algo. No todo siempre sale como se espera.

Promueve la perseverancia. Otra destreza necesaria para fortalecer la confianza es nuestros hijos es la persistencia. Si algo no les sale o se les dificulta hazle saber que eso es parte del proceso para lograr sus objetivos. Permíteles que hablen de sus frustraciones y desepciones pero fomenta en ellos el deseo de continuar adelante. Busca ejemplos de figuras históricas que tuvieron que perseverar para alcanzar sus metas o háblale de tu propia experiencia si has vivido algo similar. La confianza no tiene que estar necesariamente atada al éxito, sino al tesón y a continuar adelante aunque no seas el mejor o hayas alcanzado el primer lugar en una competencia.

Establece metas. Ayuda a tus niños a fijarse metas. Unas pueden ser pequeñas mientras otras pueden ser más importante, lo esencial es que el niño tenga una guía o dirección que le permita mantener su enfoque. Desarrolla una lista de objetivos que le gustaría lograr y para cada uno pídele que anote las acciones que debe seguir, tanto para las de corto como para las de largo plazo. Esto ayudará identificar los intereses de tu hijo y le ayudará a aprender las habilidades necesarias para alcanzar cada meta.

Celebra el esfuerzo. Celebra cada logro. No importante si es pequeño o grande. Hazle saber a tu niña que dicho resultados es producto de su esfuerzo y perseverancia. Es importante que entienda que al final del camino el trabajo arduo rinde frutos. Si el resultado no fuera necesariamente el esperado, demuéstrale a tu niño que te sientes orgulloso por su logro y el tesón que mostró. Se solidario con sus emociones y explícales que si no se siente satisfecho con el resultado lo más importante es lo que aprendió y volver a intentarlo si tiene la oportunida.
Déjanos saber qué

Déjanos saber qué otras cosas haces para desarrollar la confianza en sí mismos en tus niños. Puedes escribirnos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Mantener una actitud positiva, particularmente en estos días, no es tarea fácil. La ansiedad, incertidumbre y los retos que ha traído consigo la pandemia, particularmente para nuestro diario vivir, dificultan que nos mantengamos optimistas.

Esta situación, como cualquier otra dificultad que enfrentamos en la vida, es una oportunidad para demostrar resiliencia. Para que un ser humano pueda mantener una condición mental estable y balanceada debe trabajar consigo mismo para enfrentar las pruebas de la vida con fortaleza y esperanza. A su vez, todo acontecimiento que nos plantea retos trae consigo una lección positiva y de crecimiento.

A continuación les ofreceré varias recomendaciones para desarrollar el optimismo y la confianza en nuestros hijos.

Reconoce y acepta las situaciones difíciles

Cuando enfrentamos momentos complicados en la vida es esencial que los aceptemos. Muchas de las situaciones en nuestro diário vivir no van a estar en nuestro control. Así, que es mejor concentrarnos en aquello que podemos manejar y procurar hacer lo mejor que podamos. El negar, reprochar o repudiar una situación difícil nos detiene y no nos ayuda a adelantar el proceso para salir de la misma.

Evita quejarte constantemente

Es tentador quejarnos por las dificultades en nuestro entorno. En ocasiones hasta ayuda a desahogarnos y seguir hacia adelante. Debemos ser conscientes de lo que verbalizamos particularmente cuando son expresiones de desagrado o desgano. Expresiones como: “Esta trastera no termina nunca.”, “Esto cada vez se pone peor” y “No puedo bregar con la escuela de los nenes” cargan el ambiente y nuestros hijos observan una conducta que luego imitarán.

Ofrécele retos a tus hijos

En ocasiones limitamos la capacidad que tienen nuestros hijos de hacer las cosas por sí mismos. Hay que asignarles deberes y tareas domésticas para ayudarlos en el desarrollo de su independencia y confianza. Puedes darles tareas variadas dependiendo de su edad, como por ejemplo hacer la cama, lavar su ropa o preparar una comida sencilla. Permite que experimenten la satisfacción de hacerlo por ellos mismos y evita intervenir para ayudarlos. Es importante para desarrollar el optimismo que ellos se sientan capaces de lograr sus metas.

Piensa antes de actuar

Recientemente, mientras uno de mis hijos jugaba con sus amigos, uno de ellos se burló de él y le llamó de una forma inadecuada. Mi nene se sintió muy mal y mi inclinación inicial fue contarle el incidente a los padres del niño para que tomaran alguna acción. En su lugar, decidí usar la situación para enseñarle a mi hijo a manejar y resolver sus problemas por sí mismo. Luego de validar sus sentimientos, le expliqué que si algo así volvía a suceder, le debía indicar a su amigo que no se sintió bien con lo que le dijo y que un amigo no trata de esa manera a otro. Al día siguiente, cuando el amiguito volvió con la broma, mi niño lo detuvo. Afortunadamente, su amigo reaccionó bien, se disculpó y ahí quedó el asunto. La experiencia le demostró a mi niño que él puede manejar sus problemas y valerse por sí mismo.

Enfócate en resultados positivos

Si tu niño se acerca con una preocupación ante cualquier situación difícil, escúchalo y responde con la verdad. No trates de minimizar la situación o de ignorarla. Habla sobre el tema pero enfoca la conversación de forma optimista, presentando el ángulo que explique una enseñanza o una oportunidad para aprender y crecer.

Mantener una actitud positiva se cultiva con la práctica diaria. Comencemos por dar gracias todos los días por las bendiciones que recibimos. Siempre podemos identificar algo por lo cual sentir gratitud. Este es un gran momento para que nuestros hijos reciban ese modelaje y sientan esperanza por un mejor porvenir.


Las semanas de cuarentena nos han obligado a detenernos y hacer ajustes significativos en nuestras rutinas. Te invito a preguntarte, particularmente sobre la crianza de tus hijos, lo siguiente: ¿Cómo quiero maximizar este tiempo con mis hijos? ¿Qué comportamientos puedo modelar para que ellos desarrollen resiliencia? ¿Qué destreza quisiera enseñarles? ¿Cómo puedo utilizar este situación para convertirme en un mejor padre?

Tenemos una oportunidad de oro para reflexionar, conocernos mejor y trabajar en nuestro crecimiento. El punto de partida debe ser reflexionar sobre el tipo de relación que tienes con tus hijos y tu forma de acercarte a ellos.

La conexión con nuestros hijos es esencial para sus vidas. Es vital para hacerlos sentir importantes, para demostrarles afecto, para fortalecer su autoestima y para crear buenas memorias. Conectando con ellos les demostramos nuestra disponibilidad y amor incondicional. A continuación te ofrezco varias ideas para fortalecer ese vínculo tan importante.

Abrázalos con frecuencia

Según expertos en la conducta humana, los infantes necesitan diariamente ser acariciados y cargados para sobrevivir y crecer. Además, los abrazos brindan a nuestros hijos una sensación de bienestar y seguridad inmediata. Mientras abrazamos, se activiva en nuestro cerebro la oxitocina, considerada la hormona de la satisfacción y el bienestar. En este período más que nunca, donde reina entre todos una gran sensación de incertidumbre, abraza a tus hijos con frecuencia y recuérdales cuánto los quieres.

Busca tiempo para jugar

¿Cuántos de ustedes recuerdan los momentos en los que jugaban con sus padres? Pueden haber muchas cosas que se olviden, pero casi siempre esos momentos, por más sencillos que fueran, los recordamos con alegría. El juego es una de las formas más efectivas para conectar con nuestros hijos. Además, cuando jugamos con ellos estimulamos destrezas como el desarrollo motor fino o grueso, la imaginación, la creatividad y la solución de problemas. Dentro de las casas podemos entretenernos muchísimo con juegos de mesa, adivinanzas, competencias de baile, entre otros.

Fomenta el diálogo

Conversar con nuestros hijos es muy importante y es una actividad que debemos comenzar a practicar desde que son pequeños. Entre los beneficios que el diálogo nos ofrece se encuentran la oportunidad de conocerlos mejor, identificar sus preferencias y responder a sus inquietudes. El desayuno, almuerzo o cena son oportunidades diarias para promover la conversación en familia. Procuremos ser su primera fuente para ventilar y compartir sus sentimientos.

Crea espacios libres de tecnología

Si queremos que la comunicación y la conexión con nuestros hijos sea efectiva, debemos crear un ambiente que lo propicie. Separemos espacios de tiempo libres de tecnología, que nos permitan que la atención sea plena y sin distracciones. Muchas veces utilizamos la tecnología de manera excesiva evitando que nos enfoquemos en lo que estamos haciendo y dándole un mal ejemplo a nuestros niños. Si queremos que mantengan el balance en el uso de los electrónicos, el ejemplo debe comenzar por nosotros.

Identifiquemos sus intereses

Una forma rápida de conectar con nuestros hijos es conocer lo que le gusta hacer. De esa forma podemos pasar tiempo haciendo algo que a ellos les guste y que disfruten. Si a tu niña le gusta jugar con muñecas, siéntate un rato con ella y participa de sus historias. Sii tienes hijos adolescentes y juegan vídeojuegos, comparte un rato con ellos y deja que te enseñen, aunque no te conviertas en un experto o se te haga difícil manejar los controles. Ellos se divertirán mientras te enseñan y aunque no te lo digan, valorarán ese tiempo contigo.

Todas las situaciones complejas de la vida traen consigo enseñanzas y proveen oportunidades de crecimiento personal. La pandemia que vivimos nos ha obligado a quedarnos en casa y pasar más tiempo con nuestra familia nuclear. Intentemos hacer el mejor uso posible de esta pausa forzada que tal vez no se repita en muchísimos años. Ojalá nuestros hijos al ser adultos recuerden este tiempo como uno que les permitió acercarse más a sus padres y conocerse mejor a sí mismos.

No ha sido un proceso fácil. La pandemia del coranovirus ha creado un caos total y ha distorsionado nuestra forma de vida significativamente. Desde mi perspectiva, esta crisis traerá consigo cambios enormes y permanentes a nivel mundial, particularmente a nivel social y económico.

Si bien la paternidad es de por sí tarea difícil, en circunstancias retantes e inciertas como las que vivimos, el panorama se complica exponencialmente. Sin embargo, como padres venimos llamados a dar el ejemplo y enfrentar la situación manteniendo el control y asumiendo una actitud positiva para brindar a nuestras familias apoyo y seguridad. Por otro lado, así como el coronavirus ha venido a trastocar nuestro día a día, también nos plantea nuevas oportunidades para desarrollarnos como padres.

Facilitar la educación en línea

Aquellos que teníamos dudas sobre la efectividad de la enseñanza “on line”, hoy podemos reconocer que ha sido una herramienta esencial para que nuestros niños y jóvenes se mantengan activos académicamente y se evite el retraso escolar. Habiendo dicho eso, nada reemplaza el salón clases y la enseñanza presencial tiene incontables ventajas. No obstante, a diferencia de lo que muchos padres pensábamos, nuestros hijos se han adaptado bien al sistema y han aprovechado esta experiencia nueva. Además, los recursos audiovisuales son de gran utilidad para el aprendizaje y los niños ganan independencia al administrar su tiempo para cumplir con los requerimientos diarios.

Conectar con nuestra familia

Regularmente vivimos de forma agitada y atendemos múltiples compromisos que nos impiden pasar suficiente tiempo de calidad con nuestros hijos. Una de las ventajas de la cuarentena es que aumenta el tiempo que pasamos en la casa, lo cual inevitablemente provee mayores oportunidades de interacción familiar. Esta pausa obligada es idónea para compartir y unirnos más como familia. Aprovechemos la oportunidad para detenernos, estar más presentes y liberarnos un poco del ajetreo diario.

Promover en nuestros niños la resiliencia

Sin lugar a dudas, creo que nuestros hijos se convertirán en la generación de los resilientes. Luego de experimentar el huracán María en el 2017, la salida forzada del gobernador Rosselló en el verano de 2019, y el comienzo del presente año con los temblores y el coronavirus, nuestros hijos han tenido que forzosamente aprender a adaptarse a circunstancias inesperadas y adversas. Confío en que esta serie de vivencias que los ayudarán a formarse como adultos valientes, sensibles y con mucha capacidad de adaptación a los cambios.


Fortalecer nuestra creatividad

Dicen que la necesidad es la madre de la inventiva y si hay algo que hemos podido evidenciar, principalmente a través de la tecnología y las redes sociales, es cuán creativos podemos ser los seres humanos bajo situaciones difíciles. Y para nosotros los padres, ser creativos es importante para mantener a los niños ocupados. Podemos acceder en línea clases de dibujo, baile, así como otros ofrecimientos virtuales de entretenimiento como conciertos y obras teatrales. Por otro lado, ahora tenemos tiempo para juegos de mesa, preparar recetas de cocina y hacer ejercicios. En fin, todo está clausurado excepto nuestro cerebro e imaginación.

Con cada reto llegan oportunidades y debemos aprovecharlas al máximo. Aprovechemos este tiempo para hacer actividades que nos ayuden a crecer como seres humanos y como padres. Posiblemente nunca más tendremos un momento como este que nos permita bajar las revoluciones y sentarnos, tranquilamente, a reflexionar sobre las verdaderas cosas que tienen importancia en la vida. Aprovechemos además para contestarnos las preguntas: ¿qué tipo de padre quiero ser yo cuando todo esto pase? ¿Qué quiero haber logrado para el bien de mis hijos y el de mi familia? Ojalá que pronto salgamos de esta etapa con salud y mayor conocimiento de nosotros mismos.

 

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