Comunicación, relación y conexión con tus hijos

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Los trastornos del sueño son muy comunes en niños y adolescentes de 12 a 16 años. Es por eso que en nuestro rol de padres, es importante entender no solo los tipos de trastornos del sueño en niños sino también saber cómo ayudar.

Es muy común escuchar a padres decir “Mi hijo no duerme de noche” y dado que el sueño es tan importante, es imposible no preocuparse. Sin embargo, hay cosas que puedes hacer para ayudar a que tus hijos tengan sueño de más calidad y hoy las discutiremos.

¿Por qué los niños y adolescentes sufren tanto de trastornos del sueño?

Según lo que nos indican las investigaciones del sueño, lo ideal para los adolescentes es dormir alrededor de 9 horas todas las noches. Sin embargo, múltiples estudios indican que muchos adolescentes tienen problemas para conciliar el sueño a una hora como las 9pm, que es la hora ideal para aquellos que se deben levantar a las 6am.

Muchos padres creen que esta falta de sueño se debe simplemente a que sus hijos no quieren dormir, pero no es el caso. Lo que realmente sucede es que el cerebro de niños y adolescentes funciona con horarios más tardíos y por ende no están preparados para acostarse y dormir tan temprano.

Durante la adolescencia sucede algo que afecta mucho el sueño de nuestros hijos; el ritmo circadiano, eso que funciona como un reloj biológico interno, se reajusta y le indica al niño que duerma más tarde por las noches y se despierte más tarde por las mañanas. Este cambio hace que los adolescentes fabriquen melatonina mucho más tarde por la noche que los adultos, entonces es muy difícil para ellos dormir temprano.

La tecnología también juega un rol en esto. Digamos que tus hijos están acostumbrados a usar sus teléfonos hasta tarde. Pues, esa exposición a la luz del teléfono puede causar alteración en el ritmo circadiano también. Dificultando aún más que concilien el sueño exitosamente.

Aunque este cambio natural del reloj biológico de los adolescentes es una causa muy común para los trastornos de sueño, no es la única. Por esta razón hay muchos tipos diferentes de trastorno de sueño en niños y adolescentes.

Tipos de trastornos de sueño más comunes en niños y adolescentes

Insomnio. El insomnio se refiere a la inhabilidad ya sea para conciliar el sueño o para permanecer dormidos. La causa más común de este trastorno es el estrés, pero también es caudado por dolores físicos, problemas emocionales, e incluso un ambiente incómodo. El insomnio es bastante normal en adolescentes de vez en cuando, pero si dura más de un mes, se considera un problema crónico. En ese caso, puede ser causado por un problema médico o de salud mental, efectos secundarios de un medicamento o abuso de sustancias.

Trastorno del movimiento periódico de las extremidades y síndrome de piernas inquietas.

Ambos de estos problemas interrumpen el sueño de niños y adolescentes ya que las extremidades se mueven por sí solas en movimientos bruscos mientras duermen. Además, los niños y adolescentes que sufren de esto también pueden experimentar calambres, cosquilleo, hormigueo, e incluso picor o ardor. Pero estos problemas son tratables, solo hay que acudir al médico.

Apnea obstructiva del sueño. Este trastorno hace que la persona deje de respirar por un momento mientras duerme y se debe al agrandamiento de las amígdalas o las adenoides. El sobrepeso también puede ser un factor. Adolescentes que sufren de esto normalmente roncan, tienen dificultades al respirar y también pueden sudar en exceso mientras duermen. Esto se puede tratar, solo hay que ir al médico.

Reflujo. El reflujo es una causa muy común y hace que los jugos gástricos vayan hacia el esófago, provocando acidez. La acidez no es muy notable durante el sueño, pero sí puede interrumpir el ciclo. Esto se puede solucionar con medicamentos, cambios de dieta, y elevando la cabeza al dormir.

Pesadillas. Todos tenemos pesadillas de vez en cuando, pero cuando son frecuentes, pueden interrumpir los patrones de sueño. Normalmente esto se debe al estrés o la ansiedad, y también es un efecto secundario de ciertos medicamentos al igual que del consumo de drogas y alcohol.

Narcolepsia. La narcolepsia puede ser muy disruptiva en el día a día ya que causa ataques de sueño donde la persona se queda dormida de golpe. Esto también puede ser peligroso y afecta todos los aspectos de la vida. Esto se puede tratar con medicamentos y cambios en el estilo de vida.

Sonambulismo. Por último, tenemos el sonambulismo. Es menos frecuente en niños y adolescentes, pero sucede y tienden a ocurrir por estrés, enfermedades, fiebres altas, y falta de sueño.

Cómo ayudar a nuestros hijos con los trastornos de sueño

La mayoría de los trastornos del sueño comunes en niños y adolescentes son tratables yendo al médico o al psicólogo. Esto depende de la raíz del problema; si es físico o mental. Por ejemplo, si su hijo no duerme lo suficiente por las noches y pasa todo el día cansado, hay que ir al médico ya que el cansancio puede causar varios problemas de salud.

Si tiene la sospecha de que su hijo sufre de alguno de estos trastornos y no se puede solucionar con rutinas estrictas de sueño, su médico debe evaluar el estado de salud y los hábitos de sueño para determinar qué es lo que sucede. De esta manera, se podrá empezar el tratamiento correcto.

Algunos trastornos del sueño son tratables con medicamentos y otros se tratan con prácticas especiales para ayudar a nuestros niños y adolescentes a corregir su reloj interno.  Hacer cambios en el estilo de vida puede hacer una gran diferencia. Tales como evitar la cafeína, reducir el consumo de azúcar, evitar videojuegos o películas violentas antes de dormir, evitar el uso del teléfono antes de dormir, tener un ambiente más cómodo para dormir, etc.

Para los niños y adolescentes con trastornos de sueño es muy importante tener una rutina de sueño. Esto ayuda a la estructura de sueño y les permite tener un ciclo más consistente. Así que hay que empezar por ahí.

 

La adolescencia es una etapa de grandes cambios y, por lo tanto, amerita una especial atención por parte de los padres, sobre todo en lo que respecta a su nutrición. En esta etapa se experimentan alteraciones físicas y psicológicas, razón por la cual una excelente nutrición en la adolescencia, acompañada de actividad física, significará una buena salud en la adultez.
Cada adolescente tiene necesidades nutricionales diferentes, de acuerdo a su contextura física, y a las actividades que realiza cotidianamente. Dada la gran cantidad de trastornos ocasionados por una alimentación deficiente, los padres deben orientar a sus hijos sobre cómo alimentarse bien en la adolescencia.
Nutrición en la adolescencia: lo que debes saber

Los adolescentes demandan una gran cantidad de energía y más aún si practican alguna actividad física o deporte. Es indispensable que los padres se planteen ciertos cambios en los hábitos alimenticios de la familia, por una mejor nutrición para sus hijos.

Entre las necesidades nutricionales básicas de un adolescente se encuentran:
Proteínas, carbohidratos y grasas
Son nutrientes básicos que proveen la energía necesaria para que el cuerpo pueda desarrollar cualquier actividad. El consumo de proteínas aporta los aminoácidos necesarios y colabora a sintetizar nuevos tejidos. Se debe ingerir diariamente un promedio de 12%.

Los carbohidratos son los que más aportan energía al organismo. Se recomienda un consumo diario promedio de 60% de carbohidratos complejos que suministren suficiente energía para el estilo de vida de un adolescente.
Las grasas son los nutrientes que contribuyen, en gran medida, con al aporte necesario de calorías. Lo ideal es consumir grasas del tipo mono insaturadas. La cantidad aproximada diaria de grasas que se debe aportar al organismo es de un 30%. Su consumo ayuda a absorber las vitaminas solubles en grasas.

Vitaminas
Es indispensable el consumo de alimentos que aporten vitaminas que ayuden en los procesos metabólicos. Las vitaminas intervienen en el crecimiento celular y de los huesos; favorecen la prevención de infecciones y la función cerebral. Algunas vitaminas reducen el colesterol y bajan la tensión arterial.
También son indispensables para el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Se deben consumir alimentos que aporten vitaminas A, B1, B6, B12, C, D, E. Para la síntesis del ADN, es importante consumir ácido fólico.
Minerales
Indispensables para un buen funcionamiento de los sistemas enzimáticos. El calcio aporta al desarrollo del sistema esquelético y el hierro a la formación de los tejidos musculares y sistema sanguíneo.

Otro mineral importante es el zinc, el cual conduce a la formación de la masa ósea y muscular.
Importancia de la alimentación en la adolescencia

Una buena nutrición en la adolescencia:
• Impulsa el correcto desarrollo y maduración cerebral, mejorando sus capacidades físicas e intelectuales.
• Incide en el rendimiento académico.
• Garantiza la buena conformación y crecimiento de las características corporales.
• Permite alcanzar la maduración de los caracteres sexuales.
• Evita las deficiencias nutricionales que conllevan a ciertos problemas de salud, como: déficit cálcico, hiperlipidemia y arterosclerosis, anemia.
• Ayuda a prevenir trastornos de la conducta alimentaria, como: anorexia, bulimia, obesidad y desnutrición.

Cómo prevenir trastornos alimentarios en la adolescencia

El comportamiento alimentario de un adolescente puede estar determinado por influencia externa, por el deseo de una mejor apariencia física y por la presión social que pueda sentir en el círculo donde desarrolla sus actividades.
En esta búsqueda de aceptación social, los jóvenes adquieren un comportamiento alimentario que puede desencadenar en trastornos como: anorexia, bulimia, obesidad y desnutrición.
La anorexia es un trastorno donde se toma la decisión voluntaria de no comer, y la bulimia conduce a comer en abundancia para luego provocarse el vómito o ingerir laxantes.
Los padres deben estar vigilantes si observan algún cambio muy notorio en el peso de su hijo adolescente y en su conducta, al estar en la mesa y fuera de ella.

Debes estar muy atentos si:
• Se excusa para no comer.
• Se preocupa mucho por la apariencia física.
• Se mira frecuentemente al espejo y hace críticas acerca de su cuerpo, muchas de las cuales no están sustentadas en la realidad.
• Se ejercita en exceso.
• Va al baño durante las comidas.
• Tiene cambios de carácter.
• Usa laxantes y toma diuréticos sin prescripción médica.

Acciones que debes tomar para prevenir trastornos alimenticios en tu hijo adolescente

Fomenta hábitos alimenticios saludables en tu familia

Es indispensable que mantengas comunicación cercana y frecuente, y orientes a tu hijo respecto a adquirir hábitos alimenticios saludables.

Observa con atención los mensajes que recibe con frecuencia

Debes estar atento a los medios que frecuenta tu hijo, especialmente durante su tiempo en internet. Vigila que no esté exponiéndose a contenido que promueva conductas que puedan atentar contra la salud emocional del adolescente.

Conoce su entorno

Acércate a sus amigos y a quienes conforman su entorno social para conocerlos. Evalúa sus conductas e identifica posibles acciones o actitudes que puedan influenciar a tu hijo de forma negativa. Observa con especial atención a sus amigos más cercanos y sus aficiones.

Evita hacer comentarios sobre la imagen corporal de otras personas

Conversa con tu hijo para que entienda que cada cuerpo tiene una forma diferente y que lo importante es que esté saludable y que no existe un patrón estricto para todos los cuerpos.

Nunca hagas mención a la forma y peso del cuerpo de otras personas.

Resalta las cualidades positivas de tu hijo

Exprésale a tu hijo que su valor real no depende ni de su peso, ni de su estatura, y mucho menos de su apariencia.

Informa a tu hijo, sobre los peligros de las dietas

Explícale que las dietas pueden deteriorar su salud e invítalo a que exprese si tiene algún problema, para ofrecerle ayuda inmediata.

Cómo alimentarse bien en la adolescencia
¿Sabes cómo debe alimentarse un adolescente? Acá te dejamos algunas sugerencias para que disfrute de una alimentación saludable:
• Consumir los nutrientes básicos en las cantidades recomendadas.
• Disminuir la ingesta de azúcares como galletas, dulces, y otras golosinas.
• Aumentar el consumo de fibra, calcio, frutas, verduras, granos, cereales integrales, huevos, carnes magras y lácteos descremados.
• No saltar las comidas; seguir un patrón regular diario y tratar de comer a la misma hora.
• Limitar la ingesta de productos procesados como bebidas azucaradas, snacks y comidas rápidas.
• Consumir productos que aporten los minerales y proteínas necesarias.
• Controlar el consumo de sal y los alimentos procesados que tienen un alto porcentaje de sodio.
• Incluir en la dieta una merienda a media mañana y a media tarde.
• Es indispensable comenzar el día con un buen desayuno que incluya proteínas, vitaminas y calcio.
• Tomar al menos, 8 vasos por día de agua

La adolescencia es una de las etapas más complejas tanto para nuestros hijos como para nosotros como padres. Durante la misma, el cerebro de nuestros hijos se reconstruye para preparar el camino hacia la adultez. Además, las alteraciones hormonales y biológicas hacen que hayan cambios en el temperamento y la conducta.

Por tal razón, debemos procurar mantener una buena comunicación con nuestros hijos desde pequeños de forma que se desarrolle un alto grado de confianza y una buena relación que nos facilite el proceso de entendimiento al enfrentar momentos difíciles durante la pubertad.

Sin embargo, existen varias formas de que la comunicación con nuestros adolescentes se facilite. A continuación te ofrezco varios consejos que te ayudarán a fortalecer la relación y el diálogo de manera efectiva con tus hijos durante esta retante etapa.

Escuchar

Prestar atención a lo que nuestros hijos nos dicen es esencial para crear un ambiente de confianza y apertura con nosotros. Debemos darles espacio para que ellos expresen aquello que necesitan que escuchemos y atendamos. Además, es importante no ponerles presión de más y permitir que el diálogo se de en forma orgánica.

Valida sus sentimientos

A veces menospreciamos o le restamos importancia a los sentimientos de nuestros hijos por no tener la madurez suficiente. Sin embargo, no debemos olvidar que todos tenemos emociones y que para lo que uno puede ser algo sin importancia para nuestro hijo o hija podría ser muy significativo.

Por ejemplo, si nuestra hija se enamora y tiene una ruptura con su pareja es de gran beneficio que la escuchemos y seamos empáticos con su situación aunque nosotros sepamos, por experiencia, que ella se va a olvidar de esa relación eventualmente. Si por el contrario subestimamos sus emociones y le decimos cosas como: “no llores por eso, verás que se te va a olvidar rápido”, podría interpretar que sus sentimientos no son importantes para nosotros.

Demuestra confianza

Déjale saber a tu hijo o hija que tienes confianza en él o ella dándole algunas encomiendas importantes que le hagan sentir importante y útil. Además, si ves que tu adolescente es un joven maduro demuéstrale que confías en él evitando la supervisión continua en una fiesta o en sus actividades sociales. Eso sí, es importante que él o ella muestren una conducta apropiada y responsable.


Se comprensivo y flexible

Parte de nuestra responsabilidad como padres es fomentar la disciplina y establecer los límites con nuestros hijos. Sin embargo, no debemos confundir este hecho con ser inflexibles e irrazonables con ellos. Debemos recordar que estamos criando futuros adultos y por ende es importante forjar en ellos la toma de decisiones, el criterio propio y la independencia. En momentos en los que estemos en desacuerdo o en los que no veamos apropiado conceder un permiso es importante explicarles la razón para ello de forma que entiendan la razón y no piensen que es meramente un capricho.

Aliéntalo y dale refuerzo positivo

Durante la adolescencia nuestros hijos pueden sentirse inseguros o dudosos ante las situaciones que atraviesan cada día. Por ende, el refuerzo positivo y la motivación pueden convertirse en excelentes herramientas para que desarrollen la confianza en sí mismo y puedan alcanzar los objetivos que se propongan.

Controla tus emociones

A pesar de puedan haber momentos difíciles o de confrontación recordemos que somos los adultos y por ende los que debemos dar un buen ejemplo de tolerancia y control. De lo contrario, nuestros hijos aprenderán a resolver sus situaciones con gritos, hostilidad y coraje. Mantener el control de nuestra emociones contribuyen a mantener un buen ambiente en el hogar y una base de respeto y comprensión con nuestros hijos.

Realicen actividades juntos

Una gran forma de fortalecer la conexión y la comunicación con nuestros adolescentes es realizar actividades divertidas que nos provean tiempo de calidad junto a ellos. Buscar ese espacio, tal y como lo hacíamos cuando eran pequeños contribuirá a crear buenas memorias y una relación sólida para el futuro.

Aunque la adolescencia puede resultar difícil y desafiante es una de las etapas que más podemos aprovechar para crear un vínculo sólido de confianza y sano con nuestros hijos. La paciencia y la voluntad de entender a nuestros hijos, libre de prejuicios, son herramientas claves para mantener una buena conexión con ellos. Tratemos a nuestros hijos con firmeza pero con respeto. Recordemos que una vez también fuimos adolescentes.

 

“Educad al niño y no será necesario castigar al hombre.” Pitágoras Esta célebre frase se le atribuye al filósofo griego de nombre Pitágoras y mantiene hoy dí...

No podemos permitir que las cosas en casa se vayan de control. Cuando llega el momento y vemos que no hay respuesta, es momento de actuar.

La adolescencia es la etapa más difícil de todas. De eso no hay duda. Pero de ser algo complicado, se puede convertir en una pesadilla cuando nuestros hijos se tornan irrespetuosos y desafiantes. Debemos reconocer cuando nuestros hijos nos están dando problemas y se están transformando en una persona que desconocemos y que mucho menos hemos criado de esa manera.

Quizás tiendas a aislarte en la medida que el comportamiento de tu hijo se vuelve más extremo. Cuestionas tu capacidad de crianza, aunque el comportamiento de tu hijo no tenga nada que ver con lo que hiciste o no hiciste. No obstante, está es la simple verdad: algunos niños son más difíciles que otros. Por eso debemos "ser padres del niño que tenemos, y no del que deseábamos tener".

Ahora bien, ¿Qué debemos hacer con un hijo rebelde? ¿Cómo mantener una comunicación efectiva cuando tu hijo no está dispuesto a escuchar? Aquí te ofrecemos 6 consejos que para ayudarte a recuperar el control de tu hogares y comenzar a criar de manera diferente.

1. Establece un límite. Traza tus límites y cúmplelos. Cuando establezcas límites, mantente listo y dispuesto a seguir adelante. No utilices amenazas en vano pues tu hijo no te va a tomar en serio. Por ejemplo, el resultado final podría ser que a tu hijo no se le permita utilizar el automóvil durante el fin de semana si no se comporta como debe durante la semana. Nuevamente, si va a establecer un límite, manténgalo. No dejes que tenga las llaves del auto el viernes por la noche si insultó a su hermana o le faltó el respeto a su mamá. No te sorprenda si hay una reacción negativa de tu hijo. Solo recuerda, él necesita ser dueño de su comportamiento y ser responsable de ello.

2. Enséñale a tu hijo a ser responsable de sus actos. Como padre, usted es el maestro, entrenador y establecedor de límites para tu hijo. Parte de nuestro trabajo es enseñarles a resolver sus problemas por sí mismos y de forma adecuada. Cuando las cosas están tranquilas, puede decir: "Este comportamiento no resolverá tu problema. Gritarme porque estás enojado por tener que ir a la cama no te ayudará, solo te meterá en más problemas. Entonces, ¿cómo puedes resolver este problema de manera diferente la próxima vez? ”Escucha lo que tiene que decir y sugiere ideas si no se le ocurre nada. Algunos ejemplos podrían ser: “Podrías alejarte. Podrías escribir cómo te sientes en una hoja de papel o en un diario.

3.Celebra las pequeñas victorias. Tome pequeños pasos y busque cambios graduales. El cambio podría ser tan pequeño como desconectarse de una discusión en lugar de involucrarse en una lucha de poder con su hijo. Una forma de comenzar es defenderse. Decir algo como "no me hables así, no me gusta" es una victoria inmediata y comienza a cambiar tu comportamiento. Le ayuda a comenzar a avanzar como un padre positivo y efectivo. Busque pequeños éxitos y tómese un momento para reconocerlos cuando sucedan.

4. Establece las prioridades. Selecciona el comportamiento más importante para trabajar primero y comience a planificar los pasos para lograr los cambios necesarios. Procurar tener eso bajo control y luego pasa al siguiente comportamiento en la lista. Todo es un proceso de educación. Digamos que usted es el padre de un adolescente que no obedece y se involucra en un comportamiento inadecuado. Pensemos que ignora las horas de llegada, insulta, no hace su tarea y es irrespetuoso. ¿A qué puedes aspirar de manera realista aquí? Tienes que descubrir como padre con qué puedes vivir y por dónde empezar. No puedes trabajar con todo a la vez o vas a fallar. Busque los problemas de seguridad primero. Pregúntese: “¿Cómo mantengo seguro al resto de mi familia? ¿Cómo puedo mantener a mi hijo a salvo lo mejor que puedo? ”Trabaja para que tu hijo llegue a casa según el horario acordado, establece los límites a su alrededor y haz cumplir las consecuencias, y luego pase a lo siguiente en su lista.

5. Planifica. Piensa y evalúa lo que le vas a decir a tu hijo con anticipación, antes de que vuelva a actuar. Comunícate de la manera más práctica posible. Además de ayudarte a mantenerte con un tono serio y objetivo, también te ayudará a distanciarte del comportamiento de tu hijo al no verte involucrado en una pelea. La conversación puede ser: "tu comportamiento no es aceptable. He decidido que esto tiene que cambiar, y este es el plan ". También podría ser: Nosotros, como padres, hemos decidido cambiar a este plan ".

6. Pide ayuda. Busca un sistema de apoyo. Si te quedas aislado, las cosas a menudo empeoran, haciéndote sentir más solo que nunca. Puede que no pienses que hay alguien por ahí que escuchará o ayudará, pero te sorprenderá cómo reacciona la gente. Un amigo podría estar dispuesto a un café de vez en cuando y hablar, sobretodo, si sabe que estás pasando por un mal momento. Como padre, es fundamental pedir ayuda y hablar sobre lo que está sucediendo, ya sea a través de ayuda profesional, un grupo de apoyo, gente de la escuela de tu hijo o un familiar o amigo de confianza en quien confiar

Lo más importante es tomar acción y crear un plan para corregir y mejorar el comportamiento de nuestros hijos. Cuando tu hijo se torna rebelde o conflictivo, debemos tomar acción el no hacerlo puede conducirlo, en un futuro, a mayores problemas.

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