Comunicación, relación y conexión con tus hijos

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El consumo de drogas en la adolescencia es un problema bastante complejo donde intervienen múltiples factores. En la mayoría de los casos, el consumo es tan gratificante, que es difícil que el adolescente decida cambiar su comportamiento y la situación termina por agravarse.

Aún cuando los jóvenes pueden sufrir daños físicos y psicológicos debido al consumo, la tolerancia irá aumentando, dado que el organismo se va adaptando poco a poco. Es por esto que algunos comienzan a probar drogas diferentes, con el fin de experimentar diversas emociones.

Cómo evitar el consumo de drogas en adolescentes

Como padres, es necesario que estemos atentos ante cualquier cambio, observado la conducta de los jóvenes y atendiendo oportunamente cualquier alerta.

Lo más acertado es que padres e hijos hablen acerca de las inquietudes y de las consecuencias que deben asumir al tomar el camino de las drogas. Juntos pueden leer artículos y asistir a un taller de prevención de consumo de drogas en adolescentes, siendo actividades que ayudarán a generar conciencia y a poner en alerta a nuestros hijos.

 

Estrategias para prevenir el consumo de drogas en la adolescencia

La atención y el amor demostramos a nuestros hijos, es una de las más importantes estrategias de prevención. Además, es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Es vital que los jóvenes estén integrados a la familia y que esta sea un espacio donde se mantenga la comunicación, el respeto y los buenos ejemplos.
  • Conoce los amigos de tu hijo adolescente y las actividades que realiza.
  • Establece reglas y deja muy en claro las consecuencias de no acatar las mismas.
  • Es muy importante que valoremos a nuestros hijos y destaquemos sus logros, habilidades y sus capacidades personales.
  • Como padres, estamos en la obligación de crear hábitos de estudio y su participación en otras actividades que fortalezcan la autoestima del adolescente.

De la confianza que tenga un adolescente en sí mismo, dependerá cómo se valore y actúe dentro de su entorno de amigos y en cualquier otro grupo. Aceptemos a nuestros hijos, sin compararlos con nadie más, bajo un ambiente de cariño y respeto.

Cómo detectar el consumo de drogas en adolescentes

La familia juega un papel fundamental en la detección precoz del consumo de drogas en la adolescencia. Las señales más visibles dependerán del tipo de droga y del nivel de intoxicación en la cual se encuentre el joven.

Las señales son muchas, de allí la importancia de estar prevenidos ante ciertos cambios:

  • Un deterioro en el aspecto físico o aseo personal, debe llamar la atención.
  • Si nuestro hijo se vuelve irritable o depresivo y desea permanecer aislado, el cambio en su conducta puede ser una señal de alerta, no obstante, es necesario saber diferenciar cuáles de sus acciones son parte de su proceso de desarrollo y cuáles pueden ser realmente una señal de que está consumiendo drogas.
  • Suele suceder que el rendimiento académico disminuye y que ocurran muchas faltas al lugar de estudio.
  • Es posible que se manifiesten cambios alimenticios, como falta de apetito o de repente un hambre descontrolada.
  • Debemos estar atentos si hace gastos de dinero injustificado.
  • Presencia de envoltorios inusuales en su habitación, su ropa o sus pertenencias.
  • Otras señales para estar a la expectativa, es la aparición de dolores de cabeza, resfriados, dolor de garganta y el uso de colirios para ocultar los ojos rojos.

 

Cómo actuar ante la sospecha de consumo de drogas de un adolescente

Si surgen dudas y sospechamos que nuestros hijos pueden consumiendo alguna sustancia, es momento de hacer caso a nuestros instintos. En caso de confirmar la sospecha, debemos buscar ayuda con personal especializado para intentar actuar a tiempo. Aun si el adolescente niega el uso de alguna droga, no podemos dejar de estar atentos.

Muchas veces tratamos de no invadir la privacidad de nuestros hijos. Sin embargo, ante alguna sospecha, los padres estamos en todo el derecho de hacer una revisión en los espacios privados del adolescente para salir de dudas.

Si nuestro hijo se encuentra enojado y suponemos que puede estar bajo los efectos de alguna droga, es mejor esperar a que esté sobrio y planificar cómo abordar el problema. Lo ideal es que podamos estar en un sitio privado donde no se tengan interrupciones al momento de hablar.

Síntomas del consumo de drogas en adolescentes

El uso y consumo de drogas en la adolescencia afecta, no solo el comportamiento de nuestros hijos, sino que puede llegar a hacer daño a su cerebro. Los síntomas y la adicción dependen del tipo de droga que se consuma.

Mientras un joven más consume una droga, seguramente necesitará dosis cada vez mayores, lo que puede llevar a una adicción.

Algunos efectos Inmediatos

Es posible que sientan una sensación de euforia y la percepción intensa de los sentidos visuales, auditivos y del gusto. También aumenta su presión arterial y la frecuencia cardíaca.

Los ojos rojos, sequedad en la boca, disminución de la coordinación, paranoia, alucinaciones ansiedad, son señal de que está bajo efectos de una droga. Otros efectos pueden ser el aumento del deseo sexual, pérdida del control muscular, ataques de pánico, agitación y violencia.

Entre los efectos inmediatos destacan también la dilatación de pupilas, dicción rápida e incoherente, congestión nasal, llagas en las encías y depresión.

Se produce un deficiente desempeño en las labores escolares, alteraciones del sueño y del humor, depresión, agresividad, inquietud, nerviosismo, somnolencia y alucinaciones.Depresión y consumo de drogas en adolescentes

Si al uso de drogas en la adolescencia le añadimos un cuadro depresivo, se produce una acción distorsiva. Esta acción genera la incapacidad de relacionar la forma de pensar y su repercusión en el medio ambiente.

En estos casos, nuestro hijo puede llegar a creer que la forma de sentir, pensar y reaccionar ante ciertos eventos son diferentes a la de los demás.

Se produce una tendencia a distorsionar la interpretación de algunos hechos y a culpar a otros de sus actitudes.

Causas del consumo de drogas en adolescentes

Este grave problema afecta no solo a nuestros hijos sino a todo el entorno familiar. Es necesario que los padres nos enfoquemos en conocer las causas y las posibles consecuencias ante un problema de esta índole.

Causas

  • Una de las principales causas que conduce al uso de drogas es la curiosidad que despierta en nuestros jóvenes la información recibida por los medios de comunicación.
  • Otros adolescentes recurren a las drogas como una vía de escape, ante el estrés, por situaciones complicadas en el hogar, escuela o en el entorno donde se desenvuelven.
  • En algunos casos, el consumo viene dado por intentar mejorar el rendimiento en algunas actividades deportivas.
  • Cuando los jóvenes no tienen motivación alguna u objetivos trazados, buscan sensaciones agradables consumiendo drogas.
  • La inestabilidad del entorno familiar y la influencia del círculo de amistades donde es habitual el uso de drogas son factores determinantes de este problema.
  • También es posible que algunos medicamentos sean el detonante de una adicción.

Patrones en el consumo de drogas

Entre las drogas que pueden consumir nuestros hijos, están el tabaco, alcohol, cannabis, cocaína, heroína y están las llamadas drogas de síntesis como el éxtasis y otras.

Los patrones de consumo están determinados por la frecuencia y el tipo de sustancia consumida.

Aunque algunos jóvenes no pasan de la experimentación, muchos otros consumen de forma regular, hasta que se hacen adictos. Algunos solo usan drogas en momentos de ocio y luego retornan a sus actividades cotidianas y piensan que así no se hacen dependientes. Pero además, hay un grupo que consume simultáneamente varias drogas y están dispuestos a asumir riesgos mayores.

¿Quieres que tu hijo esté informado sobre lo que significa el consumo de drogas? Invítalo a que revisen juntos mi blog , donde encontrarán material valioso para que disipen las dudas. También puedes contactarme  para más información sobre este y otros temas.

El impacto de la música en los adolescentes: la influencia invisible

 

La música es un elemento fundamental en la formación cultural y en la educación de todos los seres humanos; por ende, el impacto de la música en los adolescentes es algo que debemos entender como padres. Esta tiene una clara influencia no solo emocional, sino también psicológica, especialmente en los adolescentes, y debemos ser conscientes de eso.

 

Para los jóvenes, la música tiene una gran influencia en la formación de su propia identidad y personalidad ya que tiene un impacto sobre el lenguaje, el vestuario, los peinados, y la expresión personal en cualquier forma que ellos decidan.

 

La música tiene una historia muy rica y existe en muchas formas diferentes ya que ha cambiado y evolucionado a lo largo de la historia. Es difícil negar el papel tan importante que juega en el refuerzo de distintos valores, por ende es una influencia invisible pero siempre presente y con un claro impacto en los jóvenes y la sociedad en general.

 

En muchas maneras, la música es el lenguaje de la juventud y es la primera realidad cultural que experimentan los jóvenes. Estudios sobre la influencia de la música en los jóvenes han dejado claro que sirve como un canal de comunicación entre adolescentes y que tiene un gran impacto en su bienestar y desarrollo.

 

¿Cuál es el impacto de la música en los adolescentes?

 

La etapa de la adolescencia se caracteriza por la creación y consolidación de la identidad propia. Hay mucha confusión en el proceso, por lo cual los jóvenes tienden a probar cosas distintas y se unen a grupos con afinidades similares. En esta etapa, están buscando su lugar en la sociedad y el impacto de la música en los jóvenes es indiscutible.

 

La mayor parte del tiempo, la música representa las creencias de los grupos sociales y ayuda a determinar no solo los valores de estos grupos sociales sino también la manera de hablar, vestirse y moverse. Esto es lo que permite que haya un sentimiento de pertenencia grupal muy fuerte entre ellos.

 

En lo sociológico, la música es parte de la estructura cultural ya que es un producto de las clases sociales, pero a su vez ese producto modifica a la sociedad, diviéndola en distintos grupos de pertenencia. Genera modelos, ídolos, nuevas creencias, difunde valores, ideales, y más.

 

Hoy en día, la música expresa temas que antes se consideraban más tabú, como las drogas, el sexo precoz, la delincuencia, el alcoholismo, la violencia, y más. Sin embargo, la sociedad no es lo único que influencia la música. También lo hacen los medios de comunicación y la manipulan para generar el consumo de productos.

 

La influencia de la música en los jóvenes también es psicológica porque produce cambios en las conductas de los adolescentes y de la sociedad en general. Además de eso, también produce cambios internos ya que puede impactar el juicio y ayuda a determinar la moral, el sentido del honor, el bien y el mal, y otros valores. Es seguro decir que la música tiene una influencia en lo más profundo del individuo.

 

En lo emocional, el impacto de la música en los adolescentes es más claro aún ya que facilita la expresión de las emociones. Recordemos que los adolescentes no tienen mucha claridad emocional en esta etapa y hay cierta dificultad cuando se trata de experimentar y expresar emociones, pero la música ofrece un medio para eso.

 

Influencia negativa de la música en los jóvenes

 

La influencia de la música moderna en los jóvenes puede ser negativa en distintas maneras. Para empezar, las letras de muchas canciones de hoy en día tienen contextos violentos, sexualmente sugestivos o que hacen referencia a las drogas, la muerte, el suicidio, o incluso el satanismo.

 

Aunque estas canciones pueden ser vehículos para procesar ciertas emociones negativas de una manera sana, también pueden influenciar el comportamiento de manera negativa al promover valores que, como padres, no queremos que nuestros hijos adopten.

 

La música también puede producir debilidad sentimental y afectiva, puede hacer que el adolescente se fije en la idea de que el que sufre siempre es el afectado, y puede inspirar comportamiento rebelde que hay que corregir.

 

Influencia positiva de la música en los jóvenes

 

Sin embargo, la influencia de la música en los jóvenes también puede ser muy positiva, dependiendo del género que se escuche. Por ejemplo, la música clásica es muy relajante, hasta terapéutica, y también puede ayudar con la concentración.

 

Algunos géneros musicales también ayudan a los adolescentes a encontrar su propia fuerza al sentirse identificados con las letras. De la misma manera la música puede ayudar a procesar sentimientos y también puede hacer que los jóvenes se sientan un poco más desinhibidos, más inspirados a salir del cascarón y mostrar quienes son.

 

La música también ofrece una distracción sana ya que ayuda a combatir el estrés y se puede convertir en una expresión muy importante de la personalidad de los jóvenes. También la pueden adoptar como expresión artística y los inspira a explorar sus propias capacidades creativas y talentos.

 

Conclusión

 

La música siempre ha jugado un rol esencial en el aprendizaje y en la comunicación de la sociedad y la cultura. Los jóvenes aprenden mucho basados en lo que oyen y ven, y también crean conexiones genuinas con otros a través de los gustos musicales en común.

 

El impacto de la música en los adolescentes puede ser positivo o negativo. Si es negativo, los padres podemos ayudar a nuestros hijos prestándole atención a lo que escuchan y lo que ven. Si determinamos que hay algo destructivo al respecto o que está afectando de manera negativa la identidad del joven, podemos ayudarlos a identificar esos factores y llegar al fondo de lo que ocurre con nuestros hijos en ese momento.

 

Una discusión abierta y libre de crítica puede ser mucho más productiva y transformadora que controlar lo que nuestros adolescentes escuchan. La música no es una influencia peligrosa para jóvenes felices y saludables, así que debemos estar pendientes de la salud mental, emocional y física de nuestros hijos para ofrecer una guía cuando notemos que algo no anda bien.

Rebeldía en los adolescentes: posibles causas y consejos

Cada etapa de la vida de nuestros hijos está ahí para que la disfrutemos. Desde que son bebés y dependen completamente de nosotros, hasta sus primeros pasos y primeras palabras. Después, van a la guardería, al colegio, hacen amigos y, poco a poco, van formando sus personalidades. Y, de repente, sin que nos demos cuenta, ¡llega la adolescencia! Es una etapa bastante temida por los padres, y por una buena causa. En estas edades es cuando suele aparecer la rebeldía en los adolescentes. En ocasiones, los hijos se vuelven difíciles de controlar y se rebelan ante cualquier norma o circunstancia. Así que, como padre, ¿qué puedes hacer para mejorar la situación? ¿Cómo tratar a un adolescente rebelde? Y, también importante, ¿cuáles son las causas de la rebeldía en la adolescencia? A continuación, te cuento por qué suele surgir y qué hacer para controlarla.

¿Qué es la rebeldía en los adolescentes?

La adolescencia es la etapa en la que dejamos atrás la niñez y comenzamos a vivir como adultos. Y esto conlleva empezar a recibir responsabilidades, a asumir que nuestros actos tienen consecuencias, etc. Así mismo, es un momento en que nuestro cuerpo está sufriendo muchos cambios, tanto fisiológicos como psíquicos. Pero, sobre todo, es el momento en que los niños empiezan a descubrir quiénes son y cuál es su personalidad. No obstante, hay que tener en cuenta que todos hemos sido adolescentes. Así que, hasta cierto punto, podemos comprender qué está pasando por la cabeza de nuestros hijos. ¿Quién quiere dejar de ser un niño sin responsabilidades y descubrir que el mundo espera cosas de nosotros?

Esta carga repentina sobre sus hombros genera malestar. De repente, los adolescentes se encuentran con que tienen que seguir normas, aunque ellos piensen diferente. Así pues, padres, profesores y otros adultos se convierten en enemigos. Las reglas se convierten en algo que desafiar y las pautas establecidas en casa ya no son adecuadas para ellos. Esto los lleva a expresar su desacuerdo y, en muchas ocasiones, no lo hacen de la mejor manera. Gritos, discusiones, peleas y, por desgracia, violencia pueden ser algunos de los métodos a los que recurren. Pero también hay que pensar que forma parte del proceso de descubrir quiénes son. Así que, si sabemos llevarlos y controlar la situación, este «desafío» constante puede ser positivo. Solo hay que saber cómo manejarlo.

Distintos tipos de rebeldía en los adolescentes

Aunque cada persona es única, es cierto que la rebeldía en los adolescentes se suele dividir en cuatro tipos. El primero es el más conocido y temido: la rebeldía agresiva. Esta se expresa con violencia, peleas, gritos y más. El adolescente empieza a sentir las dificultades de la vida adulta y se rebela, sufre. Y esto hace que intente reducir su sufrimiento infligiéndoselo a las personas de su alrededor. Por otro lado, tenemos la rebeldía regresiva. Con este tipo, al contrario que con el anterior, el adolescente se encierra dentro de sí mismo. No se expresa, no cuenta qué le pasa, simplemente, se recluye. Su protesta consiste en hacer el vacío, no habla pero, aún así, expresa su protesta.

De igual manera, también existe la rebeldía transgresiva. Esta se centra, sobre todo, en la oposición a las normas. De repente, ninguna norma es buena y el adolescente se niega a cumplirlas. Siempre protesta y se queja para ver hasta dónde puede llegar antes de recibir un castigo. Por último, existe la rebeldía progresiva. Por decirlo de alguna manera, este tipo es el que todos los padres buscan. Es una rebeldía en la que el adolescente sigue las normas, pero igualmente las critica y las pone en duda. Las discute y las negocia para que se adapten a lo que piensa.

Signos de rebeldía con los que estar pendiente

Ahora que ya conoces los tipos de rebeldía en adolescentes que puedes encontrar, es importante estar atento a los primeros signos de esta. De hecho, hay varias señales que van desde encerrarse en su habitación y querer estar en soledad, hasta directamente dejar de hablar con los padres. La falta de comunicación y la reclusión son signos de que la rebeldía está apareciendo. Así mismo, debes estar pendiente de sus estados de ánimo. Si ves que pasa rápidamente de estar contento a enfadado, o que se pone agresivo con un tema que, en principio, no tenía nada de malo, puede ser una señal. Lo mismo ocurre si ves que, con un tema inofensivo, se pone más triste de lo que corresponde.

De igual forma, un signo importante es, que de un día para otro, ¡le damos vergüenza a nuestros hijos! Ya no quieren que los llevemos al colegio o que nos vean sus amigos. Y, por último, el signo rebelde por excelencia: ¡NO! Tu hijo empieza a decir que no a cosas que antes sí quería, como salidas en familia que ahora lo aburren o comida que ya no quiere comer.

Causas de la rebeldía en la adolescencia

Y, ¿de dónde viene este comportamiento? Pues hay muchos factores que pueden causar la rebeldía en la adolescencia. El primero, los cambios físicos y psíquicos de los que hablaba antes. Su cuerpo cambia y, muchas veces, no les gusta cómo es su nuevo yo. Además, las hormonas empiezan a tomar el control de las emociones. Se sienten torpes, agotados y cada cambio los pilla por sorpresa.

Igualmente, los padres empiezan a dejar de ser el centro de su mundo. Ahora, los amigos son el eje central. Sus opiniones contarán más que las tuyas y, de imprevisto, ¡quieren llenarse de piercings, tatuajes y vestir como su pandilla! Esto puede ser inofensivo o no, depende del tipo de compañeros que tenga. Pero, piensa que su relación con ellos también influirá en su vida. Una ruptura amorosa, compañeros de clase que lo tratan mal, etc. afectarán a su estado de ánimo.

Seamos sinceros desde el principio. Como padres, muchas veces nos aterra que nuestros hijos entren en las redes sociales. Al fin y al cabo, conocemos los peligros que puede tener internet y, además, siempre salen cosas malas sobre ello en los noticieros, ¿verdad? No obstante, las redes sociales también ofrecen beneficios a nuestros hijos. Así que si quieres saber cómo influyen las redes sociales en los adolescentes, cuáles son sus «pros» y sus «contras» y cómo educarlos para que las usen correctamente, ¡aquí te lo cuento!

Las redes sociales y su impacto en los jóvenes, su autoestima y su salud mental

Para empezar, hay que tener en cuenta que más de un 60 % de los adolescentes usan las redes sociales a diario. Las más famosas y utilizadas son Facebook, Twitter, Instagram y YouTube. Esto puede ser un poco preocupante, ya que nuestros hijos pasan horas y horas enganchados a ellas. Pero, ¿en qué sentido les afectan realmente las redes sociales?

¿Cómo influyen las redes sociales en los adolescentes y su personalidad?

No voy a mentir, uno de los mayores impactos de las redes en los jóvenes es que están perdiendo horas de sueño. Así mismo, también afectan a la concentración, ya que los hace estar más distraídos. ¿Nunca has visto tu hijo con el móvil mientras hace los deberes, ve la tele o cualquier otra tarea? Entonces ya sabes a qué me refiero. Pero la principal preocupación es la salud mental y la autoestima.

Hay que tener en cuenta que, por norma general, los adolescentes invierten mucho tiempo y esfuerzo en sus cuentas. Y no solo se sienten responsables de responder a los comentarios rápidamente, también suben fotos a diario. Por supuesto, las fotos tienen que ser perfectas y mostrar su mejor cara. Así mismo, si suben vídeos, quieren obtener likes, y todo esto causa ansiedad. Es más, cuantos más seguidores o suscriptores tengan, mayor es la presión. Todo esto hace que estén pendientes de las redes en todo momento, y se sientan saturados. Se convierte es una prioridad para ellos.

Pero como he dicho antes, no todo es malo. En redes sociales, los adolescentes pueden encontrar un sentido de «conexión» con el resto del mundo. El hecho de pertenecer a un grupo es beneficioso para su autoestima. Así mismo, cuando las interacciones en las redes son positivas, estas tienen un buen impacto en su salud mental. Se sienten aceptados y valorados. Esto es un gran refuerzo para desarrollar su propia personalidad. Y es especialmente en cierto en adolescentes del colectivo LGBTIQ+, puesto que encuentran personas como ellos y no se sienten aislados de la sociedad.

¿Cómo influyen las selfies en la autoestima de nuestros hijos?

Aunque no se ha demostrado al 100 %, diversos estudios ofrecen resultados preocupantes. Y es que muchos adolescentes se sienten mal consigo mismos después de estar en las redes. ¿El motivo? Principalmente, su propio cuerpo. En las redes sociales se idealiza el cuerpo mediante las selfis y otras fotografías y, cuando los adolescentes no cumplen con estos estándares, les baja la autoestima. De hecho, la presión de obtener «un cuerpo perfecto», en ocasiones, causa depresión, ansiedad u otros problemas.

Además, las imágenes en las redes suelen estar distorsionadas. Existen múltiples aplicaciones como Snapchat o TikTok que «embellecen» las selfis. Te agrandan los ojos, te adelgazan la cara… y eso es lo que ve todo el mundo en las redes. Cuando su imagen en la vida real no cumple las expectativas, afecta negativamente a su visión de ellos mismos.

Beneficios y perjuicios de las redes sociales en los jóvenes

Entre los beneficios claros de las redes, se encuentra el acceso a la información. Los adolescentes de hoy en día están muy bien informados sobre lo que ocurre en su ciudad, su país y en el mundo. Esto es bueno para que aprendan a obtener las noticias de fuentes fiables y empiecen a tener su visión del mundo. Así mismo, también tienen más acceso a información sobre la salud, por lo que estarán más al tanto de cómo tienen que cuidarse. Finalmente, como decía antes, las redes son perfectas para socializar. Es un medio para mantenerse en contacto con los amigos y la familia, y para conocer gente con intereses afines.

De igual forma, están los riesgos que ya he mencionado y algunos otros. No hay que olvidar que no toda la gente es buena, y las redes ofrece una plataforma para el ciberacoso y el bullying. Además, sin el control adecuado, se pueden exponer a contenido adulto o pueden compartir información privada sin saberlo. Por eso es tan importante el siguiente apartado.

Cómo educar a nuestros hijos en el consumo de redes sociales

Para que los adolescentes puedan usar bien las redes y evitar la mayoría de los riesgos, ¡tenemos que educarlos! Pero eso sí, sin prohibirles su uso o molestarlos todo el día con que dejen el móvil. En primer lugar, hazles saber que todo lo que publiquen en internet se queda ahí para siempre y ya no es privado. Es decir, que se lo piensen muy bien antes de subir una foto o de exponer alguna historia privada en sus cuentas. Un ejemplo para que lo entiendan es decir que, si publican que se van de vacaciones, estarán diciendo a los posibles ladrones que la casa estará sola.

Diles que es esencial que sepan que, en internet, no todo el mundo es quien dice ser. Así que hay que tener cuidado con a quién aceptan en sus redes. Si no lo conoces de nada, ¡no lo aceptes como amigo! (Podría ser el ladrón que está atento a que dejes la casa por vacaciones). Además, hay que tener cuidado con dónde introduces tus datos personales. ¡Enséñales a usar las opciones de privacidad! Por último, hay que decirles que ¡sean simpáticos! Es decir, que traten con respeto al resto de usuarios y que nunca publiquen fotos o historias que puedan ridiculizar a sus amigos. ¡Hay que ser buena gente!

Para finalizar, como padres, es importante que asistamos a nuestros hijos en su desarrollo emocional. Si vemos que las redes sociales los afectan de mala manera, debemos intervenir. Fomenta su autoestima y su salud mental con actividades y no dejes que olvide que estás ahí para él.

Ahora que ya sabes cómo influyen las redes sociales en los adolescentes, descubre más temas en mi blog y contacta conmigo si tienes dudas. ¡No te lo pierdas!

Con frecuencia se hace complicado para los padres hablar adecuadamente sobre salud sexual en la adolescencia. Incluso tú fuiste adolescente y sabes lo difícil que es para alguien joven e inexperto comprender la importancia del tema.

Quizás por el efecto de las hormonas o por la facilidad que tienen los jóvenes para relacionarse, puedes estar seguro de que la sexualidad marcará la adolescencia de tus hijos. Es por ello que, incluso los más expertos en el área, recomiendan a los padres ser la primera línea informativa en cuanto a educación sexual.

Salud sexual en la adolescencia

Para entrar en contexto, primero debes entender mejor qué abarca la salud sexual. Distintas organizaciones de salud a nivel mundial nos dicen que la salud sexual viene representada por un bienestar mental, físico, emocional y social, en función de la sexualidad individual.

En ese sentido, todo lo que interfiera con este equilibrio, debe ser alertado a nuestros hijos, de manera oportuna. Esto incluye lo referente a enfermedades de trasmisión sexual y funcionamiento normal del organismo e higiene, como pilares fundamentales a tratar, en pro de la salud sexual.

 Más allá de lo mencionado, cuando hablamos de salud sexual, también hablamos de derechos y libertades inherentes al ejercicio de la sexualidad.

Sexualidad en la adolescencia

Los jóvenes tienden a iniciar su sexualidad cada vez a edades más tempranas. La gran mayoría lo hace sin tener la más mínima idea de lo que está haciendo, dejándose llevar por el instinto.

Una vez que el desarrollo corporal y hormonal empieza, el comportamiento cambia, junto con las prioridades. La sexualidad tiene sus primeros esbozos en la adolescencia temprana, la cual abarca desde los 11 hasta los 13 años de edad. Allí es cuando los jóvenes empiezan a conocer mejor su cuerpo y a experimentar, lo que es normal y sano hasta cierto punto.

Lo recomendable es no interferir con esta primera etapa, para no provocar frustraciones o miedos en el futuro.

Etapas del desarrollo normal de la sexualidad en la adolescencia

La sexualidad inicia a tempranas edades, pero además, se extiende por varios años, hasta finalizar la madurez sexual. De esta forma, podríamos dividir este desarrollo en las siguientes etapas:

  • En la adolescencia temprana (11 a 13 años), resaltan los cambios físicos, producto de la segregación de hormonas sexuales. En conjunto, surge la auto exploración como mecanismo para alcanzar placer.
  • La adolescencia media (14 a 17 años), está marcada por cambios bruscos y es la etapa donde los padres deben tener suma cautela. En esta etapa, es cuando los adolescentes suelen incursionar en sus primeras relaciones sexuales.
  • En la adolescencia tardía (18 a 21 años), los caracteres sexuales están totalmente definidos y es probable que para este momento, ya hayan experimentado sus primeras relaciones sexuales.

Educación y sexualidad en la adolescencia

Aun cuando la educación sexual debe iniciarse en casa, este tema suele ser vergonzoso, tanto para los padres como para los adolescentes. Sin embargo, no hay excusa para no abordarlo a tiempo y de la manera más natural.

Los expertos en la materia plantean algunos consejos para que la situación no sea traumática:

En cuanto al adolescente

Es lógico pensar que esta etapa de la vida representa una serie de conflictos de índole psicológico. En este sentido, el adolescente debe aceptar tanto su físico, como su identidad sexual y sus deseos sexuales.

Debe enfocarse en obtener una vida sexual y amorosa sana y gratificante, e indagar y asesorarse con personas de confianza sobre las distintas prácticas sexuales y sus riesgos.

En cuanto a los padres

No es necesario que como padre estés encima de tus hijos, agobiándolos con el tema sexual o intentando inducir miedos. Si deseas prestarle apoyo y comprensión y transmitirle los mejores conocimientos posibles, entonces debes abordar el tema de la salud sexual a edades tempranas.

Los mensajes que emitas no deben transmitir inseguridad y la información que puedas aportar debe ir de acuerdo a su edad. Háblales a tus hijos de la responsabilidad como pilar importante de la sexualidad. Una manera fácil de abordar estas conversaciones, es acudiendo a la honestidad y a la empatía.

Sobre el primer amor y la posible primera relación sexual

Puede suceder que la primera relación amorosa en la etapa adolescente conlleve también a la primera relación sexual. Esto en ningún momento debe ser motivo de disgusto para ti como padre.

En décadas pasadas, los jóvenes eran propensos a cometer errores debido a la escasa educación sexual que había. Gracias al avance de la ciencia y a los cambios culturales y sociales, hoy en día es completamente normal y seguro que un adolescente disfrute de su vida sexual. Es allí donde tú, como padre o madre que me lees, debes intervenir asertivamente. No se trata de prohibirle cosas o inferir miedos, sino de incentivarlos a actuar con responsabilidad. Hay que recordarles que para todo existe un momento y un lugar y que lo más importante es disfrutar sanamente.

Pros y contras de una educación sexual comprensiva para adolescentes

Es importante no confundir una educación sexual comprensiva, con una invitación al libertinaje. Es por ello que acá te muestro los pros y contras.

Pros de una educación sexual comprensiva

Una educación sexual comprensiva evita frustraciones y rencores por parte de tus hijos y genera confianza con ellos, lo cual será imprescindible para establecer una comunicación constante.

La información le llegará fácilmente e influirán en sus futuras acciones de manera positiva, evitando posibles errores.

Contras de una educación sexual comprensiva

Se puede correr el riesgo de que el adolescente incurra en malos hábitos sexuales, si no eres rígido con ciertas posturas. La figura de autoridad paternal podría verse afectada, según sea el caso.

Recomendaciones para criar hijos conscientes, responsables y considerados con sus relaciones amorosas

En la medida que orientes a tus hijos adecuadamente sobre el conocimiento de la conducta y salud sexual en la adolescencia, en esa misma medida asumirán responsabilidades en sus relaciones amorosas, con total madurez.

La sexualidad es un derecho que tienen tus hijos, es necesario que les puedas otorgar información veraz para que desarrollen una actitud responsable.

Es muy importante que a través del diálogo, los jóvenes puedan conocerse y comiencen a ser responsables. Los padres, por su parte, deben responder sinceramente ante cualquier duda manifestada por sus hijos.

Los padres deben orientar a sus hijos para que se formen sus propias respuestas y determinen de manera consciente y responsable, como desean vivir su sexualidad, de acuerdo a sus expectativas. Hazles entender la importancia del respeto mutuo y que el perdón es una herramienta útil para quienes verdaderamente lo merecen.

Importancia de educar a los adolescentes sexualmente

Muchos padres e hijos, cuestionan la practicidad de la educación sexual y piensan que es mejor aprender en el camino, a la vieja escuela. Esta actitud solo entorpece el disfrute de la sexualidad de los adolescentes, dada la gran cantidad de errores que éstos pueden cometer.

Debes tener en cuenta que una educación oportuna, no sólo evita embarazos precoces, sino también enfermedades de transmisión sexual y fracasos amorosos.

La educación sexual les otorgará conocimientos teóricos, además de influir en el surgimiento de valores positivos que conlleven a un sano disfrute de su adolescencia.

¿Quieres abordar de la mejor manera temas de sexualidad con tus hijos? En mi blog encontrarás información oportuna, o si lo deseas puedes contactarme para más información.  

Como adultos, sabemos lo inestable que es la adolescencia. Después de todo, ya pasamos por ella y entendemos que es un periodo lleno de grandes cambios. No solo físicos, sino también psicológicos y cognitivos. Se deja la niñez atrás y nos acercamos más a la adultez, pero todavía no se tienen las herramientas para manejar todo lo que sucede en esta etapa. Es por eso que fomentar la educación emocional en los adolescentes es tan importante.

 

La educación emocional es una herramienta esencial y debemos ofrecerla a nuestros hijos en esta etapa tan turbulenta. Además, es una herramienta que los acompañará siempre y les permitirá ser adultos más funcionales. En el artículo de hoy discutiremos lo que es la educación emocional, la importancia de la educación emocional en adolescentes, y las actividades que logren la educación emocional en ellos.

 

¿Qué es la educación emocional?

 

La educación emocional se refiere a la capacidad de entender, usar y controlar nuestras propias emociones. También se refiere a la capacidad de identificar emociones en los demás y demostrar empatía. La educación emocional nos permite obtener las habilidades sociales y personales que nos permiten no solo interactuar con otros con eficacia, sino también manejarnos a nosotros mismos.

 

El desarrollo de la educación emocional en adolescentes es lo que les permite afrontar emociones negativas, como la frustración, la angustia, el enojo, el miedo, y cosas como la soledad, el menosprecio, y la confusión sexual. Todas estas cosas son muy comunes durante la adolescencia y no saber manejarlas puede causar muchos problemas.

 

Tener un nivel alto de educación emocional le permitirá a nuestros hijos a tener más éxito en situaciones emocionales y sociales. Les permitirá construir relaciones más sanas y sólidas, tomar mejores decisiones, y enfrentar situaciones difíciles de una manera más eficiente. Es por esto que debemos fomentarla en nuestros hijos desde una temprana edad; de esta manera podrán seguir desarrollándola hasta la adultez.

 

¿Para qué sirve la educación emocional en adolescentes?

 

La educación emocional en adolescentes les ayuda en muchas cosas. Para empezar, les permite tener un mayor nivel de autoconocimiento ya que aprenden a reconocer sus estados de ánimo, sus fortalezas y debilidades, sus recursos, y sus intuiciones. Aumenta la conciencia emocional, permite una correcta autoevaluación y fortalece la autoconfianza.

 

También les permite tener autorregulación ya que aprenden a gestionar sus estados de ánimo negativos, sus emociones, y sus impulsos. Les permite tener más autocontrol, ser más responsables, tener integridad y adaptarse de manera más eficaz.

 

De igual manera, la educación emocional fomenta la automotivación ya que les permite entender las tendencias emocionales que llevan al cumplimiento de las metas. Tienen un nivel de iniciativa, compromiso y optimismo mucho más alto. La empatía también se fomenta ya que ganan mayor conciencia de los sentimientos y necesidades de los demás, lo que les permite ser más comprensivos y asertivos.

 

Las habilidades sociales también nacen de la educación emocional y les permite aprender a comunicarse mejor, a ser más colaboradores, a practicar escucha activa, entre otras. En general, la educación emocional en adolescentes les permite tener más control de sus vidas, aumenta su productividad personal, les enseña a ser más seguros de sí mismo, y les permite lograr un bienestar social y psicológico.

 

Importancia de la educación emocional

 

Una de las cosas más importantes sobre la educación emocional es que le permite a niños y adolescentes identificar y gestionar sus emociones de manera sana. La adolescencia es una etapa intensa y a menudo los padres le tememos a este proceso porque sabemos que se vienen muchos cambios, sobretodo cuando se trata de la conducta de nuestros hijos.

 

Este proceso de madurez que inicia alrededor de los 10 o 12 años es volátil y la dificultad de este dependerá de la personalidad, circunstancias y entorno de cada persona. Pero que sea una etapa intensa y vulnerable no quiere decir que deba ser negativa. Precisamente para eso es la educación emocional y por eso es tan importante fomentarla; para hacer esta etapa más llevadera, para poder guiar a nuestros hijos y para brindar herramientas verdaderamente útiles. Así se evitan dramas innecesarios y situaciones abrumadoras.

 

Actividades que logren la educación emocional en adolescentes

 

Durante la adolescencia, es importante que seamos pacientes, empáticos y que mantengamos una línea abierta de comunicación con nuestros hijos. Ya que la educación emocional es tan importante, es esencial que practiquemos actividades que logren la educación emocional en adolescentes. De esta manera podremos ayudar a nuestros hijos a obtener todas las herramientas que tanto necesitan en esta etapa.

 

Cuando se trata de actividades que logren la educación emocional en adolescentes, aquí te dejo un par de ideas que puedes practicar con tus hijos:

 

Discusión

 

Esta actividad fomenta el trabajo en equipo y la autoconciencia. No lleva más de 30 minutos y tiene como objetivo crear un debate para encontrarle solución a un problema en particular. Lo ideal es que se haga en grupo, pero una discusión se puede dar perfectamente entre dos personas. Los participantes deben compartir sus ideas, pensamientos y creencias sobre el tema que se haya elegido para la discusión. Idealmente, el tema debería tratar de inteligencia emocional o valores. A raíz de este debate se debe llegar a una solución que satisfaga las sensibilidades de los participantes.

 

Rueda de la vida

 

Esta actividad dura unos 20 minutos y se enfoca en el autoconomiento. El objetivo es conocer los deseos y las necesidades de uno mismo. Hace posible que desarrollemos una visión más clara sobre qué aspectos de nuestras vidas necesitan ser trabajados. La rueda de la vida se utiliza mucho en coaching y es una herramienta muy fácil de usar.

 

Es importante que además de practicar estas actividades, se creen buenos hábitos de educación emocional con nuestros hijos. Tales como hablar de las emociones, ayudar a identificarlas, comunicarse lo más posible para entender lo que están viviendo, emplear buenas herramientas, y respetar el espacio y las necesidades de nuestros hijos. Estamos ahí para guiar y brindar apoyo, pero ellos también necesitan tiempo para ellos mismos.

 

La pubertad de los hijos es un momento que muchos padres temen. ¡Y no es de extrañar! Como padres, sabemos que se acerca un momento de muchos cambios y novedades para los niños. Por ello, es fundamental hablar con ellos y explicarles en qué consisten los cambios que va a experimentar su cuerpo. Sobre todo, con las niñas, puesto que ellas tendrán que pasar por su primera menstruación. Con este propósito, voy a explicarte qué es la menarquía, la pubertad precoz, y cómo hablar con tus hijos para que estén bien informados. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es la menarquía?

Para empezar, es importante contarles qué es la menarquía. Se trata de la primera menstruación. Es decir, la primera vez que baja la regla, y se suele dar entre los once y doce años. Sin embargo, es posible se retrase hasta los dieciséis, o que aparezca antes de los once. (más adelante hablaré de eso). Eso sí, por norma general, en Estados Unidos la media de edad para la menarquía son los doce años. Por lo tanto, hay que hablar con las niñas antes de que cumplan esa edad. Piensa que, cuando aparece el primer periodo, si no está bien informada, puede llevarse un buen susto.

Además, también podemos explicarle a qué se debe y por qué se produce la menstruación. Obviamente, no hay que ponerse muy científico, pero con una simple explicación sobre cómo funcionan los ovarios, será suficiente. Dile que la primera regla llega cuando los ovarios se activan y comienzan su ciclo de ovulación. Así mismo, al activarse, estos empiezan a producir unas hormonas (progesterona y estrógenos) que son las que generan los cambios en el cuerpo.

Los cambios en el cuerpo después de la primera menstruación

La llegada de la menarquía indica que el cuerpo se está preparando para la vida adulta. Por esta razón, inicia una serie de cambios. Para empezar, los senos comienzan a desarrollarse. Esto ocurre unos años antes, con la aparición del botón mamario. Pero, después de la primera menstruación, se desarrollan más rápidamente.

Otro de los cambios más notables es la aparición de vello. Esto ocurre tanto en el pubis como en las axilas. Además, la activación de los ovarios significa que el cuerpo ha empezado a ovular. Por ello, la niña ya puede reproducirse. Finalmente, la niña también puede experimentar un aumento de la estatura (por eso las niñas, a esas edades, suelen ser más altas) o la redistribución de la grasa del cuerpo.

¿Qué es la pubertad precoz?

Como había dicho antes, es posible que la pubertad aparezca unos años antes de lo esperado. Generalmente, los niños y niñas comienzan la pubertad alrededor de los once años. Sin embargo, si esta se presenta antes (antes de los siete u ocho años en las niñas y antes de los nueve en los niños), se considera pubertad precoz. Entre los síntomas a los que podemos estar atentos se encuentra el desarrollo de los senos o de los testículos, un gran incremento en la estatura, o cambios en la voz.

La pubertad precoz, en principio, no es algo que deba preocuparnos, ya que se da muchas veces. No obstante, es cierto que esta puede traer algunos efectos no deseados. Por ejemplo, hay que tener en cuenta que el aumento de estatura para en cuanto se acaba la pubertad. Por lo tanto, al terminarla antes, puede que no llegue a desarrollar todo su potencial. Además, también es posible que afecte a las relaciones sociales porque no se desarrollan a la vez que sus compañeros. Pueden sentirse diferentes y que su autoestima se vea perjudicado por ello. Este es otro de los motivos por los que es tan importante hablar con ellos sobre estos temas.

Los riesgos de la menarquía temprana: la primera regla antes de los once años

En el caso de las niñas, la pubertad precoz suele traer como consecuencia una una menarquía precoz. En otras palabras, que la primera regla aparezca antes de los once años. Por desgracia, la menarquía temprana tiene algunos riesgos. Aunque no te preocupes, no debería afectar demasiado a la vida de tu hija. Pero debes tener en cuenta que puede provocar trastornos en el crecimiento. Esto implica que, en algunos casos (no todos), la niña puede presentar un mayor riesgo de infarto de miocardio, asma o cáncer de mama cuando sea adulta. Así mismo, puede aumentar la posibilidad de que de mayor sufra sobrepeso u obesidad.

https://medlineplus.gov/spanish/menstruation.ht

Como padres, ¿cómo hablar de la primera menstruación con nuestros hijos?
Lo más importante es hablar de ello de forma natural. Hay que hacerles entender que los cambios que va a experimentar su cuerpo los experimenta todo el mundo. Así que no deben sentirse mal por ellos. Háblales de forma cercana, y asegúrate de que han entendido lo que les has explicado.

¿Cuándo hablo con mi hijo o hija?

Ahora que ya conoces la mayoría de datos relevantes sobre la pubertad y la menstruación, debes transmitirle esta información a tus hijos. Y debes hacerlo antes de que empiecen a experimentar los cambios. ¡Es la fecha límite! Sin embargo, el «cuándo» depende del nivel de desarrollo emocional de los niños. Es posible que tu hijo de cinco años vea una compresa en el baño y empiece a hacer preguntas. O que lleguen los diez y no pregunte nada. Así que debes buscar un momento entre los seis y los nueve años en el que sea natural hablar del tema.
[Imagen 3: Debes informar a tus hijos antes de que empiecen a experimentar los cambios en su cuerpo.]

¿Qué datos debo contarle?

No es necesario que le cuentes cómo funcionan las hormonas o que los tejidos del útero se desprenden, etc. Pero sí hay que dar unos datos clave para que tengan toda la información necesaria. Por ejemplo, cuándo puede llegar la menstruación, qué cambios implica para el cuerpo, que a partir de ese momento podrán tener hijos, etc. Todo lo fundamental para que puedan cuidarse y que los cambios en su cuerpo no les pillen por sorpresa. También debes decirles que puede aparecer la pubertad precoz o la menarquía temprana, y que no pasa nada ni deben estar avergonzados por ello.

Así mismo, a las niñas hay que contarles que, una vez cada 28 días (más o menos), sangrarán por la vagina, y que a todas les pasa. También hay que decirles que la menstruación suele durar entre dos y siete días, y qué es importante que apunte los días para que pueda controlar su ciclo. Al principio, vendrá de forma irregular, pero poco a poco, se regularizará y podrá anticipar cuándo le vendrá la menstruación. Finalmente, háblale de las alternativas que tiene, como la copa menstrual, las compresas o los tampones.

Así que ya sabes, mantén informados a tus hijos sobre la pubertad precoz y la menarquía para que se sientan seguros. Y si quieres saber más sobre la comunicación con los niños, o cómo hablar de temas difíciles, no dudes en contactar conmigo . ¡Te espero!

 

Los trastornos del sueño son muy comunes en niños y adolescentes de 12 a 16 años. Es por eso que en nuestro rol de padres, es importante entender no solo los tipos de trastornos del sueño en niños sino también saber cómo ayudar.

Es muy común escuchar a padres decir “Mi hijo no duerme de noche” y dado que el sueño es tan importante, es imposible no preocuparse. Sin embargo, hay cosas que puedes hacer para ayudar a que tus hijos tengan sueño de más calidad y hoy las discutiremos.

¿Por qué los niños y adolescentes sufren tanto de trastornos del sueño?

Según lo que nos indican las investigaciones del sueño, lo ideal para los adolescentes es dormir alrededor de 9 horas todas las noches. Sin embargo, múltiples estudios indican que muchos adolescentes tienen problemas para conciliar el sueño a una hora como las 9pm, que es la hora ideal para aquellos que se deben levantar a las 6am.

Muchos padres creen que esta falta de sueño se debe simplemente a que sus hijos no quieren dormir, pero no es el caso. Lo que realmente sucede es que el cerebro de niños y adolescentes funciona con horarios más tardíos y por ende no están preparados para acostarse y dormir tan temprano.

Durante la adolescencia sucede algo que afecta mucho el sueño de nuestros hijos; el ritmo circadiano, eso que funciona como un reloj biológico interno, se reajusta y le indica al niño que duerma más tarde por las noches y se despierte más tarde por las mañanas. Este cambio hace que los adolescentes fabriquen melatonina mucho más tarde por la noche que los adultos, entonces es muy difícil para ellos dormir temprano.

La tecnología también juega un rol en esto. Digamos que tus hijos están acostumbrados a usar sus teléfonos hasta tarde. Pues, esa exposición a la luz del teléfono puede causar alteración en el ritmo circadiano también. Dificultando aún más que concilien el sueño exitosamente.

Aunque este cambio natural del reloj biológico de los adolescentes es una causa muy común para los trastornos de sueño, no es la única. Por esta razón hay muchos tipos diferentes de trastorno de sueño en niños y adolescentes.

Tipos de trastornos de sueño más comunes en niños y adolescentes

Insomnio. El insomnio se refiere a la inhabilidad ya sea para conciliar el sueño o para permanecer dormidos. La causa más común de este trastorno es el estrés, pero también es caudado por dolores físicos, problemas emocionales, e incluso un ambiente incómodo. El insomnio es bastante normal en adolescentes de vez en cuando, pero si dura más de un mes, se considera un problema crónico. En ese caso, puede ser causado por un problema médico o de salud mental, efectos secundarios de un medicamento o abuso de sustancias.

Trastorno del movimiento periódico de las extremidades y síndrome de piernas inquietas.

Ambos de estos problemas interrumpen el sueño de niños y adolescentes ya que las extremidades se mueven por sí solas en movimientos bruscos mientras duermen. Además, los niños y adolescentes que sufren de esto también pueden experimentar calambres, cosquilleo, hormigueo, e incluso picor o ardor. Pero estos problemas son tratables, solo hay que acudir al médico.

Apnea obstructiva del sueño. Este trastorno hace que la persona deje de respirar por un momento mientras duerme y se debe al agrandamiento de las amígdalas o las adenoides. El sobrepeso también puede ser un factor. Adolescentes que sufren de esto normalmente roncan, tienen dificultades al respirar y también pueden sudar en exceso mientras duermen. Esto se puede tratar, solo hay que ir al médico.

Reflujo. El reflujo es una causa muy común y hace que los jugos gástricos vayan hacia el esófago, provocando acidez. La acidez no es muy notable durante el sueño, pero sí puede interrumpir el ciclo. Esto se puede solucionar con medicamentos, cambios de dieta, y elevando la cabeza al dormir.

Pesadillas. Todos tenemos pesadillas de vez en cuando, pero cuando son frecuentes, pueden interrumpir los patrones de sueño. Normalmente esto se debe al estrés o la ansiedad, y también es un efecto secundario de ciertos medicamentos al igual que del consumo de drogas y alcohol.

Narcolepsia. La narcolepsia puede ser muy disruptiva en el día a día ya que causa ataques de sueño donde la persona se queda dormida de golpe. Esto también puede ser peligroso y afecta todos los aspectos de la vida. Esto se puede tratar con medicamentos y cambios en el estilo de vida.

Sonambulismo. Por último, tenemos el sonambulismo. Es menos frecuente en niños y adolescentes, pero sucede y tienden a ocurrir por estrés, enfermedades, fiebres altas, y falta de sueño.

Cómo ayudar a nuestros hijos con los trastornos de sueño

La mayoría de los trastornos del sueño comunes en niños y adolescentes son tratables yendo al médico o al psicólogo. Esto depende de la raíz del problema; si es físico o mental. Por ejemplo, si su hijo no duerme lo suficiente por las noches y pasa todo el día cansado, hay que ir al médico ya que el cansancio puede causar varios problemas de salud.

Si tiene la sospecha de que su hijo sufre de alguno de estos trastornos y no se puede solucionar con rutinas estrictas de sueño, su médico debe evaluar el estado de salud y los hábitos de sueño para determinar qué es lo que sucede. De esta manera, se podrá empezar el tratamiento correcto.

Algunos trastornos del sueño son tratables con medicamentos y otros se tratan con prácticas especiales para ayudar a nuestros niños y adolescentes a corregir su reloj interno.  Hacer cambios en el estilo de vida puede hacer una gran diferencia. Tales como evitar la cafeína, reducir el consumo de azúcar, evitar videojuegos o películas violentas antes de dormir, evitar el uso del teléfono antes de dormir, tener un ambiente más cómodo para dormir, etc.

Para los niños y adolescentes con trastornos de sueño es muy importante tener una rutina de sueño. Esto ayuda a la estructura de sueño y les permite tener un ciclo más consistente. Así que hay que empezar por ahí.

 

La adolescencia es una etapa de grandes cambios y, por lo tanto, amerita una especial atención por parte de los padres, sobre todo en lo que respecta a su nutrición. En esta etapa se experimentan alteraciones físicas y psicológicas, razón por la cual una excelente nutrición en la adolescencia, acompañada de actividad física, significará una buena salud en la adultez.
Cada adolescente tiene necesidades nutricionales diferentes, de acuerdo a su contextura física, y a las actividades que realiza cotidianamente. Dada la gran cantidad de trastornos ocasionados por una alimentación deficiente, los padres deben orientar a sus hijos sobre cómo alimentarse bien en la adolescencia.
Nutrición en la adolescencia: lo que debes saber

Los adolescentes demandan una gran cantidad de energía y más aún si practican alguna actividad física o deporte. Es indispensable que los padres se planteen ciertos cambios en los hábitos alimenticios de la familia, por una mejor nutrición para sus hijos.

Entre las necesidades nutricionales básicas de un adolescente se encuentran:
Proteínas, carbohidratos y grasas
Son nutrientes básicos que proveen la energía necesaria para que el cuerpo pueda desarrollar cualquier actividad. El consumo de proteínas aporta los aminoácidos necesarios y colabora a sintetizar nuevos tejidos. Se debe ingerir diariamente un promedio de 12%.

Los carbohidratos son los que más aportan energía al organismo. Se recomienda un consumo diario promedio de 60% de carbohidratos complejos que suministren suficiente energía para el estilo de vida de un adolescente.
Las grasas son los nutrientes que contribuyen, en gran medida, con al aporte necesario de calorías. Lo ideal es consumir grasas del tipo mono insaturadas. La cantidad aproximada diaria de grasas que se debe aportar al organismo es de un 30%. Su consumo ayuda a absorber las vitaminas solubles en grasas.

Vitaminas
Es indispensable el consumo de alimentos que aporten vitaminas que ayuden en los procesos metabólicos. Las vitaminas intervienen en el crecimiento celular y de los huesos; favorecen la prevención de infecciones y la función cerebral. Algunas vitaminas reducen el colesterol y bajan la tensión arterial.
También son indispensables para el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular. Se deben consumir alimentos que aporten vitaminas A, B1, B6, B12, C, D, E. Para la síntesis del ADN, es importante consumir ácido fólico.
Minerales
Indispensables para un buen funcionamiento de los sistemas enzimáticos. El calcio aporta al desarrollo del sistema esquelético y el hierro a la formación de los tejidos musculares y sistema sanguíneo.

Otro mineral importante es el zinc, el cual conduce a la formación de la masa ósea y muscular.
Importancia de la alimentación en la adolescencia

Una buena nutrición en la adolescencia:
• Impulsa el correcto desarrollo y maduración cerebral, mejorando sus capacidades físicas e intelectuales.
• Incide en el rendimiento académico.
• Garantiza la buena conformación y crecimiento de las características corporales.
• Permite alcanzar la maduración de los caracteres sexuales.
• Evita las deficiencias nutricionales que conllevan a ciertos problemas de salud, como: déficit cálcico, hiperlipidemia y arterosclerosis, anemia.
• Ayuda a prevenir trastornos de la conducta alimentaria, como: anorexia, bulimia, obesidad y desnutrición.

Cómo prevenir trastornos alimentarios en la adolescencia

El comportamiento alimentario de un adolescente puede estar determinado por influencia externa, por el deseo de una mejor apariencia física y por la presión social que pueda sentir en el círculo donde desarrolla sus actividades.
En esta búsqueda de aceptación social, los jóvenes adquieren un comportamiento alimentario que puede desencadenar en trastornos como: anorexia, bulimia, obesidad y desnutrición.
La anorexia es un trastorno donde se toma la decisión voluntaria de no comer, y la bulimia conduce a comer en abundancia para luego provocarse el vómito o ingerir laxantes.
Los padres deben estar vigilantes si observan algún cambio muy notorio en el peso de su hijo adolescente y en su conducta, al estar en la mesa y fuera de ella.

Debes estar muy atentos si:
• Se excusa para no comer.
• Se preocupa mucho por la apariencia física.
• Se mira frecuentemente al espejo y hace críticas acerca de su cuerpo, muchas de las cuales no están sustentadas en la realidad.
• Se ejercita en exceso.
• Va al baño durante las comidas.
• Tiene cambios de carácter.
• Usa laxantes y toma diuréticos sin prescripción médica.

Acciones que debes tomar para prevenir trastornos alimenticios en tu hijo adolescente

Fomenta hábitos alimenticios saludables en tu familia

Es indispensable que mantengas comunicación cercana y frecuente, y orientes a tu hijo respecto a adquirir hábitos alimenticios saludables.

Observa con atención los mensajes que recibe con frecuencia

Debes estar atento a los medios que frecuenta tu hijo, especialmente durante su tiempo en internet. Vigila que no esté exponiéndose a contenido que promueva conductas que puedan atentar contra la salud emocional del adolescente.

Conoce su entorno

Acércate a sus amigos y a quienes conforman su entorno social para conocerlos. Evalúa sus conductas e identifica posibles acciones o actitudes que puedan influenciar a tu hijo de forma negativa. Observa con especial atención a sus amigos más cercanos y sus aficiones.

Evita hacer comentarios sobre la imagen corporal de otras personas

Conversa con tu hijo para que entienda que cada cuerpo tiene una forma diferente y que lo importante es que esté saludable y que no existe un patrón estricto para todos los cuerpos.

Nunca hagas mención a la forma y peso del cuerpo de otras personas.

Resalta las cualidades positivas de tu hijo

Exprésale a tu hijo que su valor real no depende ni de su peso, ni de su estatura, y mucho menos de su apariencia.

Informa a tu hijo, sobre los peligros de las dietas

Explícale que las dietas pueden deteriorar su salud e invítalo a que exprese si tiene algún problema, para ofrecerle ayuda inmediata.

Cómo alimentarse bien en la adolescencia
¿Sabes cómo debe alimentarse un adolescente? Acá te dejamos algunas sugerencias para que disfrute de una alimentación saludable:
• Consumir los nutrientes básicos en las cantidades recomendadas.
• Disminuir la ingesta de azúcares como galletas, dulces, y otras golosinas.
• Aumentar el consumo de fibra, calcio, frutas, verduras, granos, cereales integrales, huevos, carnes magras y lácteos descremados.
• No saltar las comidas; seguir un patrón regular diario y tratar de comer a la misma hora.
• Limitar la ingesta de productos procesados como bebidas azucaradas, snacks y comidas rápidas.
• Consumir productos que aporten los minerales y proteínas necesarias.
• Controlar el consumo de sal y los alimentos procesados que tienen un alto porcentaje de sodio.
• Incluir en la dieta una merienda a media mañana y a media tarde.
• Es indispensable comenzar el día con un buen desayuno que incluya proteínas, vitaminas y calcio.
• Tomar al menos, 8 vasos por día de agua

La adolescencia es una de las etapas más complejas tanto para nuestros hijos como para nosotros como padres. Durante la misma, el cerebro de nuestros hijos se reconstruye para preparar el camino hacia la adultez. Además, las alteraciones hormonales y biológicas hacen que hayan cambios en el temperamento y la conducta.

Por tal razón, debemos procurar mantener una buena comunicación con nuestros hijos desde pequeños de forma que se desarrolle un alto grado de confianza y una buena relación que nos facilite el proceso de entendimiento al enfrentar momentos difíciles durante la pubertad.

Sin embargo, existen varias formas de que la comunicación con nuestros adolescentes se facilite. A continuación te ofrezco varios consejos que te ayudarán a fortalecer la relación y el diálogo de manera efectiva con tus hijos durante esta retante etapa.

Escuchar

Prestar atención a lo que nuestros hijos nos dicen es esencial para crear un ambiente de confianza y apertura con nosotros. Debemos darles espacio para que ellos expresen aquello que necesitan que escuchemos y atendamos. Además, es importante no ponerles presión de más y permitir que el diálogo se de en forma orgánica.

Valida sus sentimientos

A veces menospreciamos o le restamos importancia a los sentimientos de nuestros hijos por no tener la madurez suficiente. Sin embargo, no debemos olvidar que todos tenemos emociones y que para lo que uno puede ser algo sin importancia para nuestro hijo o hija podría ser muy significativo.

Por ejemplo, si nuestra hija se enamora y tiene una ruptura con su pareja es de gran beneficio que la escuchemos y seamos empáticos con su situación aunque nosotros sepamos, por experiencia, que ella se va a olvidar de esa relación eventualmente. Si por el contrario subestimamos sus emociones y le decimos cosas como: “no llores por eso, verás que se te va a olvidar rápido”, podría interpretar que sus sentimientos no son importantes para nosotros.

Demuestra confianza

Déjale saber a tu hijo o hija que tienes confianza en él o ella dándole algunas encomiendas importantes que le hagan sentir importante y útil. Además, si ves que tu adolescente es un joven maduro demuéstrale que confías en él evitando la supervisión continua en una fiesta o en sus actividades sociales. Eso sí, es importante que él o ella muestren una conducta apropiada y responsable.


Se comprensivo y flexible

Parte de nuestra responsabilidad como padres es fomentar la disciplina y establecer los límites con nuestros hijos. Sin embargo, no debemos confundir este hecho con ser inflexibles e irrazonables con ellos. Debemos recordar que estamos criando futuros adultos y por ende es importante forjar en ellos la toma de decisiones, el criterio propio y la independencia. En momentos en los que estemos en desacuerdo o en los que no veamos apropiado conceder un permiso es importante explicarles la razón para ello de forma que entiendan la razón y no piensen que es meramente un capricho.

Aliéntalo y dale refuerzo positivo

Durante la adolescencia nuestros hijos pueden sentirse inseguros o dudosos ante las situaciones que atraviesan cada día. Por ende, el refuerzo positivo y la motivación pueden convertirse en excelentes herramientas para que desarrollen la confianza en sí mismo y puedan alcanzar los objetivos que se propongan.

Controla tus emociones

A pesar de puedan haber momentos difíciles o de confrontación recordemos que somos los adultos y por ende los que debemos dar un buen ejemplo de tolerancia y control. De lo contrario, nuestros hijos aprenderán a resolver sus situaciones con gritos, hostilidad y coraje. Mantener el control de nuestra emociones contribuyen a mantener un buen ambiente en el hogar y una base de respeto y comprensión con nuestros hijos.

Realicen actividades juntos

Una gran forma de fortalecer la conexión y la comunicación con nuestros adolescentes es realizar actividades divertidas que nos provean tiempo de calidad junto a ellos. Buscar ese espacio, tal y como lo hacíamos cuando eran pequeños contribuirá a crear buenas memorias y una relación sólida para el futuro.

Aunque la adolescencia puede resultar difícil y desafiante es una de las etapas que más podemos aprovechar para crear un vínculo sólido de confianza y sano con nuestros hijos. La paciencia y la voluntad de entender a nuestros hijos, libre de prejuicios, son herramientas claves para mantener una buena conexión con ellos. Tratemos a nuestros hijos con firmeza pero con respeto. Recordemos que una vez también fuimos adolescentes.

 

“Educad al niño y no será necesario castigar al hombre.” Pitágoras Esta célebre frase se le atribuye al filósofo griego de nombre Pitágoras y mantiene hoy dí...

No podemos permitir que las cosas en casa se vayan de control. Cuando llega el momento y vemos que no hay respuesta, es momento de actuar.

La adolescencia es la etapa más difícil de todas. De eso no hay duda. Pero de ser algo complicado, se puede convertir en una pesadilla cuando nuestros hijos se tornan irrespetuosos y desafiantes. Debemos reconocer cuando nuestros hijos nos están dando problemas y se están transformando en una persona que desconocemos y que mucho menos hemos criado de esa manera.

Quizás tiendas a aislarte en la medida que el comportamiento de tu hijo se vuelve más extremo. Cuestionas tu capacidad de crianza, aunque el comportamiento de tu hijo no tenga nada que ver con lo que hiciste o no hiciste. No obstante, está es la simple verdad: algunos niños son más difíciles que otros. Por eso debemos "ser padres del niño que tenemos, y no del que deseábamos tener".

Ahora bien, ¿Qué debemos hacer con un hijo rebelde? ¿Cómo mantener una comunicación efectiva cuando tu hijo no está dispuesto a escuchar? Aquí te ofrecemos 6 consejos que para ayudarte a recuperar el control de tu hogares y comenzar a criar de manera diferente.

1. Establece un límite. Traza tus límites y cúmplelos. Cuando establezcas límites, mantente listo y dispuesto a seguir adelante. No utilices amenazas en vano pues tu hijo no te va a tomar en serio. Por ejemplo, el resultado final podría ser que a tu hijo no se le permita utilizar el automóvil durante el fin de semana si no se comporta como debe durante la semana. Nuevamente, si va a establecer un límite, manténgalo. No dejes que tenga las llaves del auto el viernes por la noche si insultó a su hermana o le faltó el respeto a su mamá. No te sorprenda si hay una reacción negativa de tu hijo. Solo recuerda, él necesita ser dueño de su comportamiento y ser responsable de ello.

2. Enséñale a tu hijo a ser responsable de sus actos. Como padre, usted es el maestro, entrenador y establecedor de límites para tu hijo. Parte de nuestro trabajo es enseñarles a resolver sus problemas por sí mismos y de forma adecuada. Cuando las cosas están tranquilas, puede decir: "Este comportamiento no resolverá tu problema. Gritarme porque estás enojado por tener que ir a la cama no te ayudará, solo te meterá en más problemas. Entonces, ¿cómo puedes resolver este problema de manera diferente la próxima vez? ”Escucha lo que tiene que decir y sugiere ideas si no se le ocurre nada. Algunos ejemplos podrían ser: “Podrías alejarte. Podrías escribir cómo te sientes en una hoja de papel o en un diario.

3.Celebra las pequeñas victorias. Tome pequeños pasos y busque cambios graduales. El cambio podría ser tan pequeño como desconectarse de una discusión en lugar de involucrarse en una lucha de poder con su hijo. Una forma de comenzar es defenderse. Decir algo como "no me hables así, no me gusta" es una victoria inmediata y comienza a cambiar tu comportamiento. Le ayuda a comenzar a avanzar como un padre positivo y efectivo. Busque pequeños éxitos y tómese un momento para reconocerlos cuando sucedan.

4. Establece las prioridades. Selecciona el comportamiento más importante para trabajar primero y comience a planificar los pasos para lograr los cambios necesarios. Procurar tener eso bajo control y luego pasa al siguiente comportamiento en la lista. Todo es un proceso de educación. Digamos que usted es el padre de un adolescente que no obedece y se involucra en un comportamiento inadecuado. Pensemos que ignora las horas de llegada, insulta, no hace su tarea y es irrespetuoso. ¿A qué puedes aspirar de manera realista aquí? Tienes que descubrir como padre con qué puedes vivir y por dónde empezar. No puedes trabajar con todo a la vez o vas a fallar. Busque los problemas de seguridad primero. Pregúntese: “¿Cómo mantengo seguro al resto de mi familia? ¿Cómo puedo mantener a mi hijo a salvo lo mejor que puedo? ”Trabaja para que tu hijo llegue a casa según el horario acordado, establece los límites a su alrededor y haz cumplir las consecuencias, y luego pase a lo siguiente en su lista.

5. Planifica. Piensa y evalúa lo que le vas a decir a tu hijo con anticipación, antes de que vuelva a actuar. Comunícate de la manera más práctica posible. Además de ayudarte a mantenerte con un tono serio y objetivo, también te ayudará a distanciarte del comportamiento de tu hijo al no verte involucrado en una pelea. La conversación puede ser: "tu comportamiento no es aceptable. He decidido que esto tiene que cambiar, y este es el plan ". También podría ser: Nosotros, como padres, hemos decidido cambiar a este plan ".

6. Pide ayuda. Busca un sistema de apoyo. Si te quedas aislado, las cosas a menudo empeoran, haciéndote sentir más solo que nunca. Puede que no pienses que hay alguien por ahí que escuchará o ayudará, pero te sorprenderá cómo reacciona la gente. Un amigo podría estar dispuesto a un café de vez en cuando y hablar, sobretodo, si sabe que estás pasando por un mal momento. Como padre, es fundamental pedir ayuda y hablar sobre lo que está sucediendo, ya sea a través de ayuda profesional, un grupo de apoyo, gente de la escuela de tu hijo o un familiar o amigo de confianza en quien confiar

Lo más importante es tomar acción y crear un plan para corregir y mejorar el comportamiento de nuestros hijos. Cuando tu hijo se torna rebelde o conflictivo, debemos tomar acción el no hacerlo puede conducirlo, en un futuro, a mayores problemas.

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