Rebeldía en los adolescentes: posibles causas y consejos

Cada etapa de la vida de nuestros hijos está ahí para que la disfrutemos. Desde que son bebés y dependen completamente de nosotros, hasta sus primeros pasos y primeras palabras. Después, van a la guardería, al colegio, hacen amigos y, poco a poco, van formando sus personalidades. Y, de repente, sin que nos demos cuenta, ¡llega la adolescencia! Es una etapa bastante temida por los padres, y por una buena causa. En estas edades es cuando suele aparecer la rebeldía en los adolescentes. En ocasiones, los hijos se vuelven difíciles de controlar y se rebelan ante cualquier norma o circunstancia. Así que, como padre, ¿qué puedes hacer para mejorar la situación? ¿Cómo tratar a un adolescente rebelde? Y, también importante, ¿cuáles son las causas de la rebeldía en la adolescencia? A continuación, te cuento por qué suele surgir y qué hacer para controlarla.

¿Qué es la rebeldía en los adolescentes?

La adolescencia es la etapa en la que dejamos atrás la niñez y comenzamos a vivir como adultos. Y esto conlleva empezar a recibir responsabilidades, a asumir que nuestros actos tienen consecuencias, etc. Así mismo, es un momento en que nuestro cuerpo está sufriendo muchos cambios, tanto fisiológicos como psíquicos. Pero, sobre todo, es el momento en que los niños empiezan a descubrir quiénes son y cuál es su personalidad. No obstante, hay que tener en cuenta que todos hemos sido adolescentes. Así que, hasta cierto punto, podemos comprender qué está pasando por la cabeza de nuestros hijos. ¿Quién quiere dejar de ser un niño sin responsabilidades y descubrir que el mundo espera cosas de nosotros?

Esta carga repentina sobre sus hombros genera malestar. De repente, los adolescentes se encuentran con que tienen que seguir normas, aunque ellos piensen diferente. Así pues, padres, profesores y otros adultos se convierten en enemigos. Las reglas se convierten en algo que desafiar y las pautas establecidas en casa ya no son adecuadas para ellos. Esto los lleva a expresar su desacuerdo y, en muchas ocasiones, no lo hacen de la mejor manera. Gritos, discusiones, peleas y, por desgracia, violencia pueden ser algunos de los métodos a los que recurren. Pero también hay que pensar que forma parte del proceso de descubrir quiénes son. Así que, si sabemos llevarlos y controlar la situación, este «desafío» constante puede ser positivo. Solo hay que saber cómo manejarlo.

Distintos tipos de rebeldía en los adolescentes

Aunque cada persona es única, es cierto que la rebeldía en los adolescentes se suele dividir en cuatro tipos. El primero es el más conocido y temido: la rebeldía agresiva. Esta se expresa con violencia, peleas, gritos y más. El adolescente empieza a sentir las dificultades de la vida adulta y se rebela, sufre. Y esto hace que intente reducir su sufrimiento infligiéndoselo a las personas de su alrededor. Por otro lado, tenemos la rebeldía regresiva. Con este tipo, al contrario que con el anterior, el adolescente se encierra dentro de sí mismo. No se expresa, no cuenta qué le pasa, simplemente, se recluye. Su protesta consiste en hacer el vacío, no habla pero, aún así, expresa su protesta.

De igual manera, también existe la rebeldía transgresiva. Esta se centra, sobre todo, en la oposición a las normas. De repente, ninguna norma es buena y el adolescente se niega a cumplirlas. Siempre protesta y se queja para ver hasta dónde puede llegar antes de recibir un castigo. Por último, existe la rebeldía progresiva. Por decirlo de alguna manera, este tipo es el que todos los padres buscan. Es una rebeldía en la que el adolescente sigue las normas, pero igualmente las critica y las pone en duda. Las discute y las negocia para que se adapten a lo que piensa.

Signos de rebeldía con los que estar pendiente

Ahora que ya conoces los tipos de rebeldía en adolescentes que puedes encontrar, es importante estar atento a los primeros signos de esta. De hecho, hay varias señales que van desde encerrarse en su habitación y querer estar en soledad, hasta directamente dejar de hablar con los padres. La falta de comunicación y la reclusión son signos de que la rebeldía está apareciendo. Así mismo, debes estar pendiente de sus estados de ánimo. Si ves que pasa rápidamente de estar contento a enfadado, o que se pone agresivo con un tema que, en principio, no tenía nada de malo, puede ser una señal. Lo mismo ocurre si ves que, con un tema inofensivo, se pone más triste de lo que corresponde.

De igual forma, un signo importante es, que de un día para otro, ¡le damos vergüenza a nuestros hijos! Ya no quieren que los llevemos al colegio o que nos vean sus amigos. Y, por último, el signo rebelde por excelencia: ¡NO! Tu hijo empieza a decir que no a cosas que antes sí quería, como salidas en familia que ahora lo aburren o comida que ya no quiere comer.

Causas de la rebeldía en la adolescencia

Y, ¿de dónde viene este comportamiento? Pues hay muchos factores que pueden causar la rebeldía en la adolescencia. El primero, los cambios físicos y psíquicos de los que hablaba antes. Su cuerpo cambia y, muchas veces, no les gusta cómo es su nuevo yo. Además, las hormonas empiezan a tomar el control de las emociones. Se sienten torpes, agotados y cada cambio los pilla por sorpresa.

Igualmente, los padres empiezan a dejar de ser el centro de su mundo. Ahora, los amigos son el eje central. Sus opiniones contarán más que las tuyas y, de imprevisto, ¡quieren llenarse de piercings, tatuajes y vestir como su pandilla! Esto puede ser inofensivo o no, depende del tipo de compañeros que tenga. Pero, piensa que su relación con ellos también influirá en su vida. Una ruptura amorosa, compañeros de clase que lo tratan mal, etc. afectarán a su estado de ánimo.

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