Comunicación, relación y conexión con tus hijos

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¿A quién querer más, a nuestros hijos o a nuestra pareja?

 

Sé que este tema puede ser controversial y provocar opiniones encontradas entre los que leen estas líneas. Al igual que la muerte, que todos pensamos sobre ello pero evitamos hablar del tema, esta pregunta son de las que en algún momento hemos pensado pero no la decimos.

 Desde mi perspectiva, creo que son dos tipos de amores diferentes que no debemos poner a competir entre sí. De hecho, hay personas que hasta celos han tenido de sus hijos, a veces con cierto grado de justificación, por la manera en que su pareja trata a sus niños en relación a cómo es con él o ella.

 Por otra parte, y en muchas ocasiones ocurre que una vez nacen los niños, la pareja se convierte en unos extraordinarios padres pero se olvidan de cultivar y mantener esas pequeñas, pero valiosas cosas, que hacen que la conexión se mantenga fuerte e inquebrantable. Aquí le ofrezco algunas estrategias que podemos hacer para mantener una relación saludable y feliz con nuestro compañero o compañera después de la llegada de los niños.

 

Mantén la cercanía con tu pareja

 Con la llegada de los niños, aumentan nuestras responsabilidades, retos y presiones del día a día. Las necesidades de nuestros niños, sobretodo, en los primeros años de vida, nos llevan a tener un tiempo limitado en actividades propias o con nuestra pareja.

 Por tal razón, y tomando esto en consideración debemos estar conscientes de la búsqueda de espacios y tiempo de comunicación y conexión con nuestro compañero o compañera. Como todo en la vida, las cosas no se dan sin esfuerzo, compromiso y voluntad. Esto no debe ser diferente en las relaciones de parejas sobretodo luego de la creación de una familia.

 El no mantenernos conectados en nuestra relación y el caer en la zona de comodidad, puede llevarnos a la falta de compenetración y por ende eventualmente a la ruptura de vínculo matrimonial ante la carencia de amor y afecto.

 

Mantén el contacto físico

 Una de las formas más efectivas e inmediatas de fortalecer la relación con nuestra pareja es a través del contacto físico. Estudios científicos han revelado la efectividad de los abrazos en la secreción de hormonas como la oxitocina y serotonina que promueven la sensación de bienestar y felicidad en la persona.  

 Sin embargo, muchas parejas, luego de la llegada de los hijos, se dejan de abrazar, besar y mantener el contacto físico. Dan por sentado el amor de la compañera o del compañero y se olvidan de buscar esos momentos importantes en el día para demostrar el amor con nuestras manos, boca y cuerpo.

 Que no se nos olvide que el amor para el ser humano es como el agua para las plantas. Es el elemento esencial para continuar motivados, conectados y fuertes ante los embates que nos presenta la vida.

 

Mantente atento a tus sentimientos o los de tu pareja

 Sabemos cuando algo no está bien o nos sentimos distantes de nuestras parejas. Sin embargo, es importante no poner la relación en un detente para criar a nuestros niños y no hacer nada al respecto. Son muchas las parejas que hacen de sus hijos el centro de sus vidas y una vez sus niños vuelan del nido se divorcian al no encontrar razón para continuar unidos.

 Si sientes que tu relación se ha enfriado o ha sufrido cambios es importante que busquen ayuda antes de que sea muy tarde y no quede nada por hacer. No tengas temor al diálogo o a expresarle a tus pareja tus necesidades.  El silencio, la indiferencia o la sobre confianza se pueden convertir en tus peores enemigos. Como dice el refrán: A pan duro, diente agudo. Identifiquen las necesidades o situaciones que están causando la desconexión, dialoguen y busquen ayuda de ser necesario. Es de valientes trabajar por aquellas cosas que más valoramos como la familia.

 

Dándole amor a tu pareja, le das amor a tus hijos

 Todos los miembros del hogar contribuimos al bienestar del mismo. En la medida en que nosotros estemos bien y emocionalmente estables nuestros hijos lo estarán. Dale prioridad a tu pareja e identifica cuáles son sus necesidades y preferencias en su relación. NO permitas que los niños o el trabajo vayan por encima de su relación. Que no se nos olvide que nuestros hijos se irán y nuestro compañero o compañera será quien esté ahí para continuar el camino de sus vidas en el momento en que decidieron estar juntos y formar el hogar.

 Al final del camino, el amor por nuestra pareja debe estar en igualdad de condiciones que el amor por nuestros hijos. Aunque siendo amores diferentes, ambos están al mismo nivel y aportan a nuestra vida de distinta manera. Nunca dudes en trabajar por tu unión o tu familia. Recuerda que ese es el mejor regalo que recibimos de la vida y son quienes estarán siempre para ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

No sé si ustedes concuerdan conmigo, pero para mí ser padre o madre resulta el trabajo más complicado del Mundo. Imagínense, tenemos el deber de estructurar, disciplinar y vigilar el bienestar de un ser humano para acompañarlo en su desarrollo y convertirlo, eventualmente, en una persona de bien.

 Pero a pesar de ser una responsabilidad complicada, también es la labor más gratificante de nuestra vida. Ver como ese ser humano va creciendo, aprendiendo y adquiriendo nuevas destrezas nos llena la vida cada día de satisfacción y orgullo. S

 Sin embargo, el diario vivir durante las diversas etapas del crecimiento nos pone retos y situaciones que tenemos que manejar adecuadamente para evitar que se conviertan en problemas mayores o que se salgan de nuestro control.

 Creo que todos pasamos por situaciones diarias con nuestros hijos como: el que no recojan los juguetes, no se quieran bañar o se haga una misión imposible levantarlos para la escuela. Por tal razón, les ofrezco varias estrategias que le aliviarán esta carga y la harán más llevadera y fácil.

 

Situación: No recogen los juguetes

 Un despliegue de juguetes en el piso, aparte de cargar visualmente el ambiente, pueden provocar una caída o que sin querer se rompa alguno de estos al pisarlo sin darnos cuenta. Por eso, es esencial que le fomentemos a nuestros hijos a recoger los mismos una vez hayan terminado de jugar y no hacerlo nosotros por ellos. Claro está, esto en gran medida va a depender de la edad que tengan nuestros niños. Pero a pesar de ello, debemos comenzar desde pequeños a desarrollar este hábito.

 Muchas veces nos quejamos por la cantidad de juguetes que tienen nuestros hijos pero terminamos comprándoles otros tantos más. Así, que el primer paso debe ser no comprar juguetes en exceso sobretodo después de épocas como Navidad o Reyes en las cuales se hacen muchos regalos.

 Aparte, les sugiero que ubiquen un closet con suficiente espacio para que los niños puedan guardar los juguetes que no estén utilizando en el momento. Por más que quieran, es imposible que puedan utilizar todos a la vez. Así, que después de varias semanas saquen algunos de los del closet y cámbienlos por algunos que estén utilizando en el momento. Para ellos va a ser como si le estuvieran dando un juguete nuevo y evitará el aburrimiento.

 Por último, si usted le solicita guardar los juguetes y no lo hacen. Póngalos en un lugar en el closet que sea difícil de alcanzar. De esta manera, ellos aprenderán que hay una consecuencia si no obedecen o cooperan cuando se les pide al no poder jugar con ese juguete que tanto les gusta pero que no recogieron.

 

Situación: Continuas peleas entre hermanos

 Cuando los niños son pequeños, o incluso cuando son más grandecitos, muchas veces los hermanos pelean por cosas tan simples como quien usa un juguete, quien se baña primero o a quien le toca poner la mesa hoy.

 Una buena manera de evitar esta continua competencia es utilizar la estrategia de los días alternos. De antemano, desarrollen un calendario con sus niños e incluyan todas aquellas situaciones que ocasionan disturbios. Les aconsejo que lo hagan en conjunto con ellos para que sean partícipes del mismo y colóquenlo en un lugar visible para que lo utilicen de referencia. Al establecer de antemano las actividades, verás que esas continuas batallas se reducirán significativamente.

 

Situación: Olvidos continuos

 ¡Qué mucha paciencia hay que tener cuando llegamos a la escuela y nuestro niño o niña nos dejan saber que se les quedó la lonchera o el proyecto que tienen que entregar encima de la mesa! Entonces para resolver tenemos que regresar a la casa y traerle las cosas.

 No obstante, es importante que nuestros niños comiencen a asumir las responsabilidades sobre  asuntos relevantes a ellos según vayan creciendo. Recordemos que cuando lleguen a la adultez y comiencen en el campo laboral nosotros no vamos a estar para llevarles la computadora cuando la dejen encima del escritorio.

 Por ende, los niños deben entender que hay unas consecuencias directas por sus actos y después de varias veces debemos permitir que vivan esas consecuencias para que lo puedan entender de una manera más clara. Ahora, esto se debe implementar según la edad del niño. No se le puede exigir a un pre-escolar lo mismo que a un niño que ya esté en tercer o cuarto grado.

 

Situación: Falta de cooperación en las labores domésticas

 Involucrar a nuestros hijos en las labores del hogar promueve en ellos la responsabilidad, las destrezas y la independencia. Como padres responsables, debemos procurar que nuestros hijos aprendan a valerse por sí mismos. Aparte, asignarle labores a nuestros niños también les ofrece un sentido de pertenencia en la familia y trabajo en equipo.

 Una buena forma de estimular la ayuda en nuestros niños es brindándole o extendiéndole privilegios como resultado de su solidaridad y cooperación. Si por ejemplo le asignamos a nuestro niño o niña a hacer la cama o lavar su ropa podemos extenderle su horario de uso de vídeo juegos con tiempo adicional. Esto se puede conceder en la semana o sábados y domingo de acuerdo a la conveniencia del momento.

 Algunos padres ofrecen paga como incentivo para la realización de las labores del hogar, pero considero mejor la otorgación de privilegios en lugar de darles dinero por cosas que deben hacer como miembros de la familia.

 

Situación: Dificultad para dormir

 Una de las situaciones más difíciles y a la vez una de las que nos puede provocar mayor irritabilidad es cuando nuestro niño tiene dificultad para conciliar el sueño y se levanta varias veces durante la noche para venir a nuestra cama. Para solucionar esta situación, lo principal es mantener la consistencia de forma tal que si el niño se levanta varias veces durante el transcurso de la noche lo llevemos de vuelta a su cama evitando dejarnos vencer por el cansancio o la frustración. A la larga, la firmeza dará el resultado esperado.

 No obstante,  ofrecerle algún incentivo para permanecer en su cama como un juguete que le guste mucho y que sólo podrá utilizarlo en la medida en que permanezca en su cama toda la noche, también puede ser una táctica efectiva ante esta situación.

 

 Si hacemos pequeños ajustes en la conducta de nuestros hijos desde edades tempranas y evitamos que las situaciones se salgan de control será mucho más fácil de manejar etapas de mayores cambios y retos como la adolescencia.

 Cultivar en nuestros niños buenos hábitos y disciplina es posible si mantenemos el compromiso y la estructura desde edades tempranas.

La obesidad infantil es un problema que afecta a una gran cantidad de niños. En general, la obesidad es uno de los problemas más comunes tanto en niños y adolescentes como en adultos. Es un problema tan marcado que muchos consideran que la obesidad es una pandemia no infecciosa. Hablando de pandemias…

 

La cuarentena debido al COVID-19 ha resultado en que la obesidad infantil se profundice y no se habla lo suficiente de esto. El mundo entero ha pasado meses en casa, lo que quiere decir que muchos niños han perdido su rutina diaria, han adoptado malos hábitos alimenticios, han perdido buenos hábitos de sueño y están mucho más sedentarios que antes. Lo mismo se puede decir de los adultos.

 

En un escenario como el de la cuarentena y el encierro en casa, problemas como la obesidad infantil han aumentado mucho. ¿Y qué hay que hacer para revertir este efecto? Pues, retomar el control de nuestro estilo de vida. En el artículo de hoy discutiremos lo que es la obesidad infantil, cómo la cuarentena por COVID-19 ha impactado esta situación, y qué podemos hacer como padres para prevenir la obesidad infantil.

 

H2: ¿Qué es la obesidad infantil?

 

La obesidad infantil es una enfermedad crónica muy común que afecta al 30% de los niños. Hoy en día, más y más niños se diagnostican con enfermedades asociadas a la obesidad, como lo son la hipertensión, la diabetes, entre otras.

 

Un niño tiene obesidad infantil cuando el percentil del índice de masa corporal es mayor al 95%. Por otro lado, un niño tiene sobrepeso cuando el percentil del índice de masa corporal es mayor al 85% pero menor que 95%.

 

Las causas de la obesidad infantil son muy variadas ya que muchos factores diferentes contribuyen a esta pandemia. Los factores más comunes son el medio ambiente, la falta de actividad física, herencia genética, modelos de alimentación inadecuados, y estatus socieconómico.

 

H2: ¿La cuarentena por COVID-19 ha empeorado la situación de obesidad infantil?

 

Según el último Congreso Internacional de Obesidad, cualquier evento que desestructure la rutina de los niños y los mantenga confinados en casa, como ocurre durante las vacaciones de verano, desencadena conductas desfavorables. En otras palabras, el estilo de vida cambia, se pierde la estructura, y por ende aumentan de peso.

 

La cuarentena por COVID-19 es uno de los eventos que más ha desestructurado la rutina de los niños, adolescentes, y adultos. Durante este periodo de tiempo, se ha perdido el control de la rutina de niños obesos.

 

Hay que tomar en cuenta que la duración de las cuarentenas varía de país en país. Aquellos que han vivido cuarentenas largas y constantes sufrirán efectos más duraderos y que serán más difíciles de revertir cuando se trata de la obesidad infantil. Es por esto que es importante intervenir lo antes posible y tomar el control de la rutina una vez más.

 

Los cambios que trajo consigo el confinamiento han tenido un gran efecto en la obesidad infantil y definitivamente ha empeorado la situación en muchos aspectos. La ausencia de ejercicio, el sedentarismo, la pérdida de buenos hábitos alimenticios; todos estos son factores que tienen grandes consecuencias.

 

H2: ¿Cómo prevenir la obesidad infantil?

 

La prevención de la obesidad infantil depende en gran medida de buenos hábitos y éstos deben empezar en el hogar. Hace falta estructura para evitar la obesidad infantil y también para luchar con ella y ayudar a nuestros niños a recuperar su salud. Aquí discutiremos algunos de los hábitos más importantes para prevenir la obesidad infantil:

 

H3: Actividad Física

 

La actividad física es muy importante ya que el sedentarismo es uno de los grandes aliados de la obesidad infantil. Es importante que nuestros hijos realicen actividades físicas al menos una hora al día. Estas actividades pueden ser moderadas o intensas y es importante que no se traten como un castigo. Hay que enseñarles a nuestros hijos el placer de hacer ejercicio o practicar algún deporte y que tenga una connotación positiva. También podemos mantenerlos activos jugando con ellos y haciendo que participen en las rutinas domésticas para que no pasen todo el día sentados.

 

H3: Alimentación Equilibrada

 

En nuestro rol de padres, es importante que aprendamos a brindarle a nuestros hijos una alimentación equilibrada y adecuada. Esto requiere educación de nuestra parte y también la ayuda de nutricionistas para que nos guíen. En líneas generales, es importantes que beban al menos 1 o 2 litros de agua diarios, hacer de los cereales y legumbres la base de la alimentación, combinar proteínas animales y vegetales, consumir al menos 5 raciones de frutas y vegetales, y evitar alimentos procesados.

 

H3: Mantener un Horario de Comidas

 

Esto es muy importante. No solo se trata de comer de manera saludable y limpia, sino también evitar el picoteo de comida entre horas, sobretodo si se trata de golosinas. Tener un horario de comidas y mantenerlo ayudará a tus hijos a tener mucha más estructura. Si les da hambre entre horas, puedes ofrecerles opciones más saludables, como son las frutas, la granola, el hummus, entre otros. También es esencial que cada comida sea buena y los mantenga llenos por más tiempo, por lo cual es importante incluir los grupos alimenticios más importantes y darles buenas porciones.

 

H3: Reducir el Tiempo Delante de las Pantallas

 

Según varios estudios, los niños pasan alrededor de dos horas y media video la TV, jugando en la PC o en el móvil, entre otros dispositivos. Es importante reducir el tiempo que pasan nuestros hijos delante de las pantallas y asegurarse de que se mantengan más activos. Por esto es tan importante crear el hábito de actividad física.

 

No se puede negar que la cuarentena por COVID-19 ha tenido efectos desfavorables en muchos aspectos de nuestras vidas. La obesidad infantil ha aumentado durante este tiempo y no es algo que debamos ignorar. Sin embargo, podemos hacer algo al respecto y ayudar a nuestros hijos a recuperar la estructura un día a la vez.

No queremos que nuestros hijos se conviertan en personas malagradecidas. Aprovechemos estos días de celebración para enseñarles la importancia de la gratitud y de servir a los demás. 

Hace 11 años nació mi hijo mayor. Desde entonces y dos años después, tras el nacimiento de su hermano, diariamente, le doy gracias Dios por la vida de mis hijos. Agradezco además el privilegio de ser su padre y de poderlos criar en un hogar seguro y estable, compartiendo la responsabilidad con una esposa tan dedicada a ellos como yo y con múltiples apoyos a nuestro alrededor. Me considero un padre dedicado y presente, mas no perfecto.

Con frecuencia me topo con múltiples ejemplos de varones que asumen la paternidad con seriedad, responsabilidad y entusiasmo. Afortunadamente, hoy día hay muchísimos padres volcados en la formación de sus hijos y muchos de ellos haciéndolo en circunstancias complejas y adversas.

Conozco padres jóvenes que estudian y trabajan, y que aún así hacen de tripas corazones para pasar tiempo con ellos. Tengo amigos divorciados y viudos que están a cargo de sus hijos y que son excelentes modelos. Hay abuelos criando a sus nietos como si fueran sus padres, padrastros que aman a los hijos de su pareja como si fueran suyos y parejas gays haciéndose espacio como padres en una sociedad que pudiera ser más tolerante y brindarles más apoyo.

En mi caso, mi paternidad es un reflejo de tres modelos importantes en mi vida: mi abuelo materno, quien fue mi guía y maestro; mi padrino, compañero y cómplice de tantas historias, y por supuesto mi padre, ejemplo de tenacidad, humildad y servicio al prójimo.

Ellos me inculcaron la importancia de ser agradecido y de poner al servicio del que lo necesite mis destrezas y recursos. En mi caso, siento que tengo que devolverle a la vida lo mucho que me ha dado y lo mismo procuro hacer con mis dos hijos. Creo que para forjar seres humanos de bien tenemos que cultivar en nuestros retoños, desde temprana edad, la importancia de ser agradecidos.

Ya que este proyecto tiene el propósito de darle voz a padres y madres que están totalmente comprometidos con la crianza de sus hijos y que diariamente viven con pasión esta noble encomienda, quiero convertirme en un recurso de apoyo para ellos. Por eso, como uno de mis primeros consejos, les comparto estas 7 maneras de cultivar en nuestros hijos el agradecimiento:

Enséñales a identificar diariamente 3 razones por las cuales dar gracias: Este es un hábito que nos permite, de manera sencilla, acostumbrarnos a dar gracias. Un buen momento para hacerlo es justo antes de dormir o mientras viajan en el carro. De paso, se puede conversar sobre los eventos del día y se fomenta el diálogo y la comunicación. Comienza tú dando el ejemplo y comparte con tus hijos las razones por las que das gracias cada día.

Lleven un “Diario de Gratitud": Ya existen publicaciones de este tipo, para niños, que les permiten plasmar por escrito e incluso con dibujos sus razones para dar gracias y reflexionar sobre sus emociones. Puedes, de igual forma, ponerlos a crear su propio diario usando un cuaderno que ellos mismos decoren.

Den gracias por los alimentos antes de comer: Esta es una de las formas más simples de acostumbrarse a dar gracias y hacerlo parte de su vida. Lo aprendí de pequeño, y aún lo hago no importa donde esté. Exhórtalos a expresar la gratitud en sus propias palabras; y mientras más sencillo, mejor.

Enséñales a ganarse las cosas: Hazles saber que si quieren lograr algo tienen que trabajar por ello. Es importante que aprendan a ser responsables. Deben saber que en los estudios, en los deportes u otros pasatiempos, si no hacen su parte, no lograrán su objetivo. De igual forma, prémialos cuando lo merezcan, preferiblemente, luego de cumplir con un compromiso, hacer una tarea en el hogar o poner gran esfuerzo para lograr una meta.

 

Procura que compartan lo que tienen: Es importante dejarles saber que hay muchas personas alrededor del mundo menos afortunadas que ellos. Déjales saber que la mejor forma de agradecer es compartiendo lo que tenemos, desde una merienda o un juguete, hasta involucrándose en actividades de voluntariado y responsabilidad social.

Enséñales a servir a los demás: Todos los seres humanos tenemos virtudes, habilidades y fortalezas que podemos poner al servicio de los demás. Por ejemplo, si tu hija es buena en matemáticas, puede ayudar a otra niña que lo necesite a entenderlas mejor. Si tu hijo toca flauta, puede visitar un hogar de ancianos y obsequiar su talento para llevar música y alegría por un rato. Es sencillo, no cuesta nada y entenderán de primera mano la satisfacción que se genera cuando se da desinteresadamente.

Hay que decir "no" de vez en cuando: Por naturaleza humana, queremos que nuestros hijos crezcan con más recursos y en mejores condiciones que las que vivimos nosotros. Sin embargo, complacer sus antojos de forma desmedida los puede llevar a convertirse en personas engreídas e inconscientes. Es importante que aprendan que no siempre se puede y que a veces en la vida las cosas no se van a dar como uno las quiere. De esta manera, aprenderán a ser persistentes, a manejar la frustración y a valorar más las cosas cuando las reciben.

Estamos comenzando una de las épocas más bonitas del año. Aprovechemos estos días para reflexionar, agradecer nuestra vida y lo que recibimos por más sencillo que parezca.

Utilicemos este periodo para enseñar a nuestros tesoros lo bonito de compartir y la satisfacción que uno siente cuando ayuda a alguien que lo necesita. Si queremos tener una mejor sociedad en el futuro, tenemos que cultivar en nuestros niños principios y valores, modelando nosotros el comportamiento que esperamos de ellos.

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Estamos viviendo un momento complicado y estresante. Hacerle frente cada día a los retos laborales, académicos y domésticos durante la pandemia nos puede llevar a un estado de ansiedad y angustia difícil de manejar y el cual nos puede afectar nuestro estado emocional.

 Sin embargo, hay actividades que podemos realizar, en el presente, para lograr mantener mejor control, desarrollar mayor tolerancia y buscar el bienestar general de nuestra familia.

 Recientemente, un periodista que tuvo oportunidad de entrevistar a varias madres que dicen sentirse felices a pesar de la situación, recopiló las iniciativas que estas toman para mantener su sensación de bienestar y felicidad. A continuación las comparto con ustedes.

 Pide ayuda – No hay nada malo con solicitar ayuda de algún familiar o alguna amistad cuando sea necesario. No te eches carga de más cuando puedes delegar algunas tareas o recibir apoyo te tus padres. A veces pensamos que podemos con todo y a la larga lo que hacemos es crear en nosotros demasiada presión y ansiedad innecesariamente. Además, es importante separar tiempo para nosotros, ya sea solos o con nuestra pareja y dejar a nuestros niños un rato con algún conocido de confianza.

 Sal de la casa – Toma las precauciones debidas y sal de la casa a dar un paseo aunque sea alrededor de tu vecindad. El aire, el sol y la naturaleza te ayudarán a relajarte y a sentirte conectada con el mundo. Si tienes algún vecino que sea positivo habla con él o ella, manteniendo la distancia y recarga tus baterías con optimismo.

 Planifica alguna actividad divertida – A pesar de la situación, con las debidas precauciones, considera tomar unas vacaciones y desconectarte de todo aquello que te pone presión. Además, trata de buscar alguna diversión en cosas simples como por ejemplo: ir de compras. Tráele a tus niños algunos antojitos que sabes que le gustan y siéntate con ellos a disfrutarlos y a dialogar o practicar un juego de mesa.

 Separa tiempo para tu pareja – Estudios recientes hechos en los EU proyectan que durante la pandemia se proyecta un crecimiento de 34% en el índice de divorcios. Por tal razón, es importante mantener la conexión y la comunicación con tu pareja. Además, separa espacio para compartir sin los niños. Por otra parte, trabajen en equipo y sean  solidarios para que la carga se facilite.

 Procura descansar – No descuides tus horas de sueño. El descanso nos ayuda a mantener nuestro enfoque, memoria y la salud en general. La falta de sueño puede provocar que estemos más irritados y que nuestro grado de tolerancia sea menor. Por ende, si queremos evitar exabruptos con nuestros niños, compañeros de trabajo o nuestra pareja, es esencial que descansemos las horas adecuadas.

 Haz ejercicio – Crear el hábito de ejercitarnos es una de las maneras más efectivas de mejorar no sólo nuestra salud, sino nuestro estado de ánimo. Cada vez que hacemos alguna forma de ejercicios, nuestro cuerpo libera serotonina, una hormona que contribuye ha desarrollar en nosotros una sensación de bienestar y felicidad. Por otra parte, la actividad física nos permite liberar el estrés acumulado por las responsabilidades que enfrentamos diariamente.

 Separa tiempo para ti – No podemos pensar sólo en las necesidades de los demás y olvidarnos de las nuestras. No seas egoísta contigo y separa un tiempo cada día para desconectarte y bajar las revoluciones. Aprovecha ese espacio para realizar algo que te guste y te relaje, desde leer un libro hasta darte un largo y relajante baño sin nadie que te interrumpa.

 Se agradecida – Las madres felices no olvidan dar gracias por todas las bendiciones que a diario reciben. A pesar de la situación, siempre encuentran una razón por la cual dar gracias. Ya sea por la salud de su familia, el techo que les cobija o el alimento sobre la mesa, el agradecimiento es el principio de la felicidad. Además, evitan compararse con otras personas y disfrutan de todo lo que poseen.

 Se solidaria con los demás – Las buenas acciones siempre nos hacen sentir bien. En momentos como los que estamos viviendo se solidaria con algún familiar, amigo o vecino que tenga una necesidad o que esté pasando por una situación difícil. Dar lo mejor de nosotros a nuestros semejante hace una diferencia en nuestra vida y en la de la otra persona. Recuerda este viejo dicho: Hoy por ti, mañana por mi.

 Comparte con tus amistades – Quien tiene un amigo tiene un tesoro. En momentos de retos, tus amistades pueden hacer una gran diferencia. Planifica reuniones, aunque sean virtuales, para compartir con ellos y hablar sobre los asuntos que les preocupa, pero además, para hacer chistes, reírte y despejarte. Este es un gran momento para fortalecer los lazos de amistad.

 Mantén una actitud optimista – Ante la incertidumbre y el encierro que esta pandemia nos ha traído, es esencial mantener un pensamiento positivo. Evita utilizar expresiones de miedo o ansiedad, particularmente frente a tus hijos. Los niños sienten cuando la energía es negativa y el ambiente está cargado. Practica técnicas de meditación, presencia plena (mindfulness) u oración que te ayuden a vivir el momento presente, a fortalecer tu fe y a bajar tus niveles de ansiedad. Si bien por un lado no tenemos control de la situación, si tenemos el control de cómo manejar la misma y buscar nuestro bienestar.

 Se compasiva contigo – No te exijas más de lo necesario, ni te pongas presiones adicionales que en nada contribuyen. Si explotas abruptamente con tus niños o con tu pareja pide disculpas e identifica cuál fue el detonante que te provocó el exabrupto. No obstante, se compasiva contigo y entiende que eso puede ocurrir ante todo lo que estamos experimentando. Somos seres humanos y por ende seres imperfectos. Piensa que estás haciendo tu mejor esfuerzo en un momento histórico de grandes retos.

Para hacerle frente a estos tiempos tenemos que utilizar todas las herramientas que estén a nuestro alcance. No podemos esperar que nuestra felicidad dependa de otras personas o            de las circunstancias externas. La felicidad está en nuestro interior y es nuestra opción buscarla y disfrutarla.

Las cosas más simples, son muchas veces las que más felices nos pueden hacer y muchas veces son las menos que valoramos. Como dice Joan Manuel Serrat en su canción: son aquellas pequeñas cosas que nos dejo tiempo de rosa. Hasta la próxima.

Ante los retos de la tecnología y el exceso de estímulos, los abuelos se convierten en una maravillosa manera de cultivar la humanidad y la socialización en sus nietos

Fui uno de esos afortunados niños que creció junto a sus abuelos. En mi caso con los maternos solamente, pues nunca tuve la oportunidad de conocer a los paternos. A pesar de ello, fue suficiente para conocer y sentir la gran bendición de compartir con estas personas tan importantes que siempre están en disposición de darnos amor y entregarnos lo mejor de ellos.

 

De mi abuela recuerdo sus exquisitos platos de comida y su disposición para siempre servirnos y darnos su cariño. De mi abuelo recuerdo su alto grado de cultura y su sabiduría.  Solía sentarme a su lado para escuchar las historias que contaba sobre su familia, sus orígenes y otras tantas veces a relatar eventos históricos importantes. Quizás de allí viene mi amor por la historia.  Mi abuelo era un ser especial; una persona cálida, elegante y comprensiva.

Considero que hoy día los abuelos son más necesarios que nunca. La ajetreada vida de los padres reclama ese maravilloso complemento llamado abuelo o abuela para cuidar de los niños, mimar y brindar su amor.  Sin embargo, el corre y corre de cada día muchas veces limita el tiempo que los niños pasan con estos seres tan especiales.

A pesar de ello, hoy día existen muchas opciones para que los abuelos mantengan contacto con sus nietos. A través de la tecnología, los pasatiempos y la televisión paga como Netflix, los abuelos pueden explorar nuevas maneras para capturar la atención de sus nietos y disfrutar más con estos. Por tal razón, compartiré algunas ideas que los ayudarán a divertirse, mucho más, durante el tiempo que pasen con sus amados nietos.

1.Busca espacios para compartir solos

Por lo regular, siempre tienes oportunidad de compartir tus nietos en los días festivos o en las actividades familiares. Sin embargo, es bueno que de vez en cuando busques otras opciones para pasar tiempo con ellos sin la multitud de gente. Ya sea llevándolos a comer helado o a ver una película en el cine, busca un espacio para brindarle un tiempo de calidad de forma exclusiva.

2. Involúcrate en sus actividades

Tus nietos van a agradecer que participes y te hagas parte de sus intereses. Es una forma de demostrarle cuánto te importan. Por ejemplo, si alguno de tus nietos juega baloncesto, acude a sus prácticas o a sus juegos y conviértete en su “cheerleader” más entusiasta.

3. Hazles partícipes de tus pasatiempos

8 maneras de fortalecer la relación entre abuelos y nietos

Otra buena forma de pasar tiempo con tus nietos es invitarlos a ser parte de tus actividades favoritas. Si te gustan los huertos caseros, llévalos un día a participar de la siembra o la cosecha. Además, puedes aprovechar la ocasión para que aprendan algo nuevo o crearles conciencia sobre la importancia de proteger el ambiente.

4. Se genuina y auténtica

No trates de ser quien no eres. Enséñales a tus nietos a aceptarte tal cual eres y a disfrutar de tu personalidad y compañía. Es importante que entiendan que cada persona es distinta y que deben valorarte por tu esencia y amor. Si hay un abuelo que es más activo o cómico que otro, no hay problema. Bríndales amor a tu estilo y no trates de competir con los otros abuelos.  Eso es parte del proceso de aprendizaje en sus vidas.

5. Nunca hables mal de sus padres cuando estén contigo

Para los niños los padres representan la figura principal de cercanía, protección y amor. Si eres de esas o esos suegros que tienes diferencias con tus yernos o nueras, mantenlas para ti. Aprovecha el tiempo junto a ellos para disfrutar y no para indisponerlos con uno de sus padres. Por otra parte, no le quites autoridad a sus padres y respeta las directrices que ellos establecen.  

6. Acepta y respeta las diferencias generacionales

No hay duda que a través de los años la sociedad y las costumbres han cambiado. Es importante que entiendas y reconozcas que los tiempos cambian y que las nuevas generaciones tienen estilos y formas de pensar distintos. Por ejemplo, antes se acostumbraba a entregar una tarjetas de Navidad conjuntamente con el regalo mientras que hoy día ya no necesariamente es así. Si no recibes una tarjeta de Navidad con tu regalo, no lo tomes personal ni como una falta de cortesía, simplemente es otra generación.

7. Propicia que las visitas a tu hogar sean agradables

Posiblemente ocupas mucho tiempo manteniendo tu casa limpia y en orden.  No obstante, evita que las visitas de tus nietos se conviertan en un “festival de limpieza” o en una letanía si mueven tus cosas de lugar. Eso no significa que de vez en cuando no te puedan ayudar con alguna labor, pero no permitas que se convierta en la costumbre. Aprovecha sus visitas para sentarte a dialogar, a jugar o a compartir con ellos. Recuerda que el tiempo pasa y no regresa y que esta vida es muy corta como para no disfrutarla.

8. No dudes en dar el primer paso para la comunicación

Algunos abuelos lamentan no tener más comunicación con sus nietos pero no toman la iniciativa de contactarlos. Si tienes deseo de escucharlos, de hablarles, hazlo. No tienes que esperar a que te llamen. Además, hoy día la tecnología te ofrece el beneficio de no sólo escucharlos sino de verlos, lo cual resulta genial para abuelos que viven a gran distancia de sus hijos.

Si eres padre o madre estoy seguro que en algún momento te has sentido frustrado al tener que repetirle las cosas a tu niño o niña 20 veces antes de que lo hagan. Eso es algo muy común en ellos tanto que te llevan a preguntarte ¿cómo hacer para que un niño te haga caso? A veces lo hacen por falta de atención y otras veces por retarnos un poco.

Lo sé, es un continuo reto a la tolerancia. Incluso a mi, que tengo estudios en la materia, me ocurre. Nadie está exento. No obstante, hay técnicas de disciplina positiva, que ayudan a reducir significativamente este tipo de situación y fomentan la obediencia en nuestros hijos.
A continuación, les ofrezco varias de estas estrategias para que puedan beneficiarse de sus resultados.

Con los niños es mejor usar una sola palabra para que obedezcan

¿Cuántas veces no le hemos asignado labores a nuestros niños que tenemos que repetirle una y otra vez para que las realicen. Algunos ejemplos pueden ser: guardar los juguetes, hacer la cama o llevar el plato al fregadero. Pero a veces pensamos que vamos a a perder la voz de tanto repetirlo sin ver resultados. Los niños por estar pendientes de otras cosas, como jugar por ejemplo, olvidan hacer sus tareas en el hogar. Recordemos que la atención de los niños es limitada.

De seguro, y ante la frustración has comenzado a sermonearlo. Pero los niños aborrecen los discursos a parte de no ser efectivos. Te aconsejo que en lugar de esto, escojas una palabra que automáticamente les brinde el recordatorio. Por ejemplo, si se les olvida recoger el plato de la mesa diles: “plato”. Ellos saben lo que tienen que hacer. Verás que te ahorrarás molestias y sermones inútiles.

Mientras más informados más caso te harán

Quizás tu niño es de los que va a la nevera a buscar cereal y leche para merendar y con frecuencia deja la leche encima del counter. Posiblemente, ya te cansaste de decirle: “guarda la leche en la nevera cuando la uses”. Por tanto, te aconsejo que hagas algo distinto. Se trata de utilizar la estrategia de causa y efecto. Explícale lo siguiente: Si dejas la leche fuera de la nevera, se daña y después no tienes para comerte el cereal. Recibir el mensaje desde otra perspectiva tendrá un afecto adverso que hará que sea más receptivo y cuidadoso.

Preséntale opciones

Los cambios en la educación que se han dado durante este tiempo de pandemia y el proceso de adaptación a estos nuevos formatos, ha sido un gran reto para los niños. Esto sin contar la falta de interacción social que tienen desde marzo. Bajo estas circunstancias podría ser posible que tu niño o niña esté dando problemas para efectuar sus asignaciones. Una forma efectiva de trabajar con este asunto es darle opciones a tu hijo para hacer el trabajo. Establece con él, dentro de la rutina diaria, si por ejemplo desea hacer las asignaciones después de un periodo de juego o antes del mismo. Él se sentirá empoderado al poder tomar la decisión. De esa manera, el niño tendrá una visión clara y estructurada para cumplir con sus responsabilidades.

Establece claramente las expectativas

¿Te ha pasado que llega la hora de dormir y cuándo les pides a tus niños que apaguen la TV comienzan a protestar o a pedirte que le des 10 minutos más? Pues bienvenido al club. Todos pasamos por esto. Pero una técnica sumamente efectiva para evitar que esto ocurra es establecer las expectativa y anticiparlas. Siguiendo el ejemplo anterior, avísale a tu niño o niña con al menos 30 minutos que a la hora establecida se apagará la televisión. Dale un recordatorio 15 minutos antes y repite esto por varios días hasta que se convierta en un hábito. ¡Te vas a sorprender cuán efectiva es esta técnica!

Mantén la empatía ante sus sentimientos

Si tu niño está jugando a hacer burbujas con un amigo y de repente viene llorando a ti porque su amigo quiere honrarle su turno, escúchalo y se empático con sus sentimientos y necesidades. Muchas veces para evitar el llanto tendemos a minimizar lo que el niño siente y le decimos cosas como: eso no es nada, no llores por eso. Sin embargo, recordemos que en los primeros siete años de vida del niño el cerebro opera principalmente con la parte media del mismo. Esta región es la que controla las emociones y por ende el niño va a estar vulnerable a momentos de frustración, coraje o euforia.

Ante esta situación, lo que debemos hacer es bajar a nivel de la vista, reforzar el momento que está pasando el niño con expresiones de apoyo como por ej: Sé cómo te debes sentir, Yo me sentiría igual, Debes estar enojado al no poder hacer burbujas. Por último, motiva a que el niño busque una solución a través de una pregunta curiosa como: ¿cómo crees que podemos evitar que esto vuelva a ocurrir? Te darás cuenta como tu niño plantea buenas soluciones ante el conflicto.

Tomando las acciones correctas y manteniendo la consistencia, lograremos que nuestros hijos se conviertan en mejores oyentes y sigan las instrucciones que le damos. No necesitamos gritar o ser hostiles para lograr que nos obedezcan. El desarrollo de la conducta se puede hacer de forma positiva. Se trata de buscar información y utlizar las herramientas adecuadas.

 

If the moment has come where you can't take it anymore, breathe and prepare an action plan so that you are well. Health is not played. Recently, while facil ...

Tenía 7 años y fue en un día de clases el primer recuerdo que tengo de haber sido maltratado. No olvido como esa noche mi madre me pegó, me agarró por el pelo y golpéo mi cara contra el lavamanos. Comencé a sangrar ya que mi nariz se impactó con el golpe y mientras sentía el dolor de los golpes trataba de entender el porqué de la paliza. Todo lo que había hecho era no terminar de escribir algo de la clase de Estudios Sociales que la maestra puso en la pizarra.

Esa fue la primera vez, pero lo que empezó esa noche continuó por años. Pero más que los golpes, me lastimaba sus gritos, insultos y humillaciones. Desafortunadamente crecí con mucho miedo, inseguridad y una autoestima quebrantada. Nunca estuve convencido de que mi madre me quisiera. No obstante, también me demostraba afecto en muchas ocaciones. Esto era complicado de entender y me creaba una gran confusión. Era similar al marido que le dice a la mujer que la ama, le trae flores y luego la golpea inmisericordemente cuando pierde el control.

Si los padres maltratantes tuvieran noción del daño que le hacen a la autoestima del niño quizás lo pensarían dos veces antes de actuar. No obstante, lo peor es que estos efectos pueden permanecer con la persona a lo largo de toda la vida. Pero ¿cuáles son los efectos del maltrato a largo plazo?

Depresión

La depresión es una condición mental en la que la persona experimenta una profunda tristeza, falta de ánimo, pérdida de interés por todo y disminución en las funciones psíquicas. Cuando un niño es maltratado por tanto tiempo y se siente reprimido e impotente ante la situación, el dolor lo puede llevar a un estado de tristeza extrema que de no ser atendido en algún momento podría afectarlo en su desarrollo y estabilidad emocional una vez llegue a la adultez. El principal peligro de esta enfermedad es el que la persona, ante la falta de tratamiento, pueda llegar a tomar medidas extremas como el quitarse la vida.

Ansiedad

Uno de los efectos más comunes del maltrato físico o emocional es la ansiedad. Se define como un trastorno en el cual la persona está pensando con frecuencia en preocupaciones, miedos intensos y persistentes sobre las situaciones diarias. Además, el individuo afectado también puede desarrollar condiciones como el Desorden Obsesivo Compulsivo que es una variante de la ansiedad. Uno de los elementos que más puede producir ansiedad en los niños es el maltrato físico ya que el niño o la niña vive en la expectativa del próximo golpe o paliza, lo cual afecta su sistema nervioso conduciéndolos a estar a la expectativa en todo momento. De hecho, este desorden emocional es de los más difíciles de controlar y de los que mayor tiempo pueden permanecer con el individuo. Por experiencia propia, les puedo decir que en mi caso, he tenido que trabajar mucho con esta condición y utilizar técnicas a diario como la meditación y el ejercicio para lograr mayor bienestar y estabilidad ante la ansiedad.


Conductas de alto rieso

Una baja autoestima puede traer consecuencias serias principalmente durante la pubertad. Ante la ansiedad, el estrés, la soledad y la depresión causada por la falta de seguridad, confianza y de herramientas para aumentar su autoestima, el joven puede comenzar a utilizar drogas y alcohol como una forma de escape. De igual manera, puede exponerse a una vida sexual activa, sin precaución y peligrosa que podría terminar en efermedades de transmisión sexual o embarazos no deseado.

Violencia

Cómo es de esperarse, los patrones de maltrato, sea físico o emocional, podrían desarrollar en la víctima frustración, tristeza y sobretodo coraje. Ante la represión de no poder expresar o liberar esa ira, el perjudicado puede desplegar conductas violentas más tarde en su vida. Las consecuencias de esto podrían llevarlo a cometer actos abusivos contra su pareja o eventualmente con sus hijos. Por tal razón, es altamente recomendado que una persona que ha sido maltratada busque ayuda profesional previo a comenzar una relación.

Desórdenes alimentarios

Otra posible consecuencia en los adolescentes ante una baja autoestima puede ser desarrollar condiciones mentales que tengan un impacto en su organismo y salud como: la bulimia o la anorexia. Esto se da con más frecuencia aún en las niñas ya que son más conscientes de su físico. Si la niña o el niño han crecido en un hogar donde continuamente ha sido maltratado o humillado y además en la escuela ha sido víctima de acoso y burla, podría comenzar con estas peligrosas prácticas buscando algún tipo de aceptación social o familiar.

El maltrato puede tener consecuencias serias y de por vida en la persona. Antes de actuar y ser hostiles o violentos con nuestros hijos debemos pensar en cómo esto le afectará a largo plazo en su diario vivir, tanto a nivel familiar o profesional. Recordemos siempre la razón para convertirnos en padres y madres. El amor por nuestros hijos, que no lo iguala nada, debe ser la brújula que guíe nuestras acciones y ejemplos ante ellos. Busquemos desarrollar la tolerancia, el control y el pensar antes de actuar.

 

 

¿Cuántos de ustedes disfrutaban cuando los castigaban? ¿Cuántos piensan que los castigos le enseñaron algo de valor?

Desafortunadamente, el castigo es una de las maneras más comunes que los padres utilizan para disciplinar a sus niños. Quizás por desconocimiento o por una conducta aprendida lo ven como la primera opción para modificar la conducta de sus niños.

Por definición, el castigo es una pena que se impone a una persona que ha cometido una falta o ha tenido un mal comportamiento. Observen que la clave está en que es una penalidad, por tanto tiene como objetivo hacer sentir mal al individuo vs llevar a la persona, en este caso al niño, a reflexionar y buscar opciones alternas a su comportamiento.

A través del tiempo, los expertos en la conducta humana han realizado un sinnúmero de estudios para entender el impacto del castigo en la conducta de los niños. Contrario a lo que muchos piensan, son muchos más los efectos negativos que los positivos. Además, a largo plazo pierde efectividad y afecta la conexión con nuestros hijos. Por tal razón, se ha desarrollado un movimiento para utilizar otras estrategias como la disciplina positiva por ejemplo.

Pero, ¿cuáles son los efectos de los castigos en los niños? Veamos a continuación.

Resentimiento

Utilizar el castigo como un método frecuente para modificarconducta, crea en el niño coraje desconfianza y puede afectar su autoestima. Estos elementos combinados, a largo plazo producen frustración, rencor y distanciamiento entre el niño y el padre. El riesgo de una situación de este tipo es que cuando el niño alcance otras edades en las cuales tenga criterio propio y enfrente otras experiencias de vida para las cuales va a necesitar orientación, el padre o la madre punitivo no será la fuente de información primaria y la comunicación será limitada o inexistente.

Venganza

¿Qué sienten ustedes cuando alguien les hace daño? ¿Han sentido deseos de desquitarse? Pues esto es lo que puede sentir tu hijo cuando se le castiga o peor aún cuando se le maltrata física o emocionalmente. El niño afectado comenzará a sentirse frustrado y limitado al sentir coraje y no poder expresarlo. Dicha limitación, con el pasar del tiempo, podría convertirse en un detonante para que el niño o la niña tomen represalias contra sus padres o incluso hacerse daño a sí mismo con la intención de desquitarse.

 Rebeldía

Uno de los efectos negativos, causados por la hostilidad y el uso frecuente de los castigos, es el coraje y la agresividad en el niño. Esto, aún se complica más, cuando se ha convertido en un patrón disciplinario y el niño o la niña llega a la pubertad. De por sí, la adolescencia es complicada y plantea muchos retos, tanto para el joven como para sus padres. No olvidemos que durante esta etapa, nuestros hijos están sufriendo cambios en el desarrollo de su cerebro y que pueden crear vulnerabilidad en la conducta. Si a esto le agregamos el componente de la frustración y el coraje, pueden conducir al niño a desarrollar conductas de alto riesgo como el uso de drogas, el alcohol y la violencia.

Distanciamiento

Según expertos en el comportamiento humano, el castigo puede traer como una de las mayores consecuencias la desconexión y una mala relación con nuestros hijos. Una persona a la cual se le afecta con frecuencia su autoestima y la confianza, a largo plazo, podría crear distancia y desinterés en mantener comunicación o relación con sus padres o con las personas que le castigaban. Para los padres, esto puede resultar muy doloroso, principalmente, cuando alcancen una edad avanzada y necesiten compañía.

¿Qué opinan los pediatras sobre los castigos?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) se ha expresado, claramente, en contra del castigo físico, verbal o con un propósito de humillación para el niño. La entidad, que agrupa sobre 67,000 pediatras en los Estados Unidos considerá que los castigos pueden desarrollar agresividad y carecen de efectividad para enseñar autocontrol o responsabilidad. Además, si los castigos son severos o frecuentes podrían traer problemas de salud metal en preadolescentes y adolescentes.

Ante los efectos negativos y la inefectividad de los castigos a largo plazo, debemos buscar opciones de modificaciones de conducta que ofrezcan un manejo saludable de las emociones y propicie reflexión y una búsqueda de soluciones en el niño. La disciplina positiva, por ejemplo, es una herramienta extraordinaria para lograr estos objetivos en nuestros hijos. Es esencial que nos eduquemos y que busquemos opciones que fomenten el bienestar en nuestros hijos.

 

El éxito es relativo. Para unos puede ser ganar mucho dinero y poseer muchos bienes. Para otros puede ser ayudar e impactar la vida de muchas personas. Como padres, deseamos que nuestros hijos alcancen sus metas y se conviertan en personas de bien y productivas. Por lo menos yo, me sentiría como un padre exitoso si logro esto con mis niños.

Pero desarrollar una persona exitosa, que persevere y que logre sus objetivos no ocurre por sí solo. Para ello hacen falta herramientas de vida como: disciplina, tesón, paciencia y voluntad que a largo plazo nos ayuden a alcanzar las aspiraciones que tenemos en nuestra vida.

Varios estudios realizados por expertos en la conducta humana coinciden en que los padres que mantienen consistencia en estas acciones tienen mayor probabilidad de que sus hijos se conviertan en personas exitosas, a largo plazo. A continuación te ofrezco una lista que te ayudará a hacer una evaluación de cuáles de estás pones en práctica.

Les enseñan a sus hijos labores en el hogar

Darle a tus hijos responsabilidades en el hogar les enseña responsabilidades, trabajo en equipo, solidaridad y promueve la independencia en ellos. Las tareas se deben asignar de acuerdo a la edad del niño. Además, es importante que le des ejemplo de cómo hacerlo y que no esperes perfección. Lo importante es crear este hábito.

Fomentan destrezas sociales

¡Qué importante esto! Muchos adultos carecen de estas destrezas y por eso tienen problemas en el trabajo o en la interacción con otras personas en el diario vivir. Enseñarle a nuestros hijos destrezas sociales los ayuda entre otras cosas a: ser solidarios con los demás, empatía y a resolver problemas por sí mismos. Por otra parte, fortalece su confianzay les ayuda a desarrollar autocontrol.

Tienen una relación saludable el uno con el otro

Las parejas que se respetan y se tratan con cortesía y deferencia desarrollan un buen ambiente para el crecimiento de sus hijos, esto aún estando separados o divorciados. Es importante recordar que los niños aprenden todo lo que ven y por tanto debemos dar un buen ejemplo de forma tal que aprendan a manejar sus emociones de una manera saludable.

 


Comienzan a enseñarles matemáticas desde temprano

La aritmética es esencial en nuestra vida. La necesitamos para gran parte de las cosas que hacemos a diario. Pero más allá de eso, sabemos que las matemáticas tomarán aún más importancia en las profesiones que se desarrollarán en el futuro. Exponer a nuestros hijos desde temprana edad les ayuda a desarrollar el gusto por ellas y a perderles el temor que provocan en mucha gente.

Se preocupan por desarrollar una relación con sus hijos

Cultivar una buena relación con nuestros hijos y buscar formas de conectar con ellos genera confianza y promueve una buena comunicación. Esto es muy importante, sobretodo, cuando llega la adolescencia y nuestros chicos comienzan a enfrentar nuevos retos y a exponerse a otras experiencias. Lo ideal es que si tienen una inquietud la traigan a nuestra atención primero en lugar de buscar la información en la calle donde no necesariamente van a recibir la información de una manera adecuada. Por último, la conexión con nuestros hijos fortalece su autoestima y desarrolla buenos recuerdos a largo plazo.

Prefieren valorar el esfuerzo sobre evitar el fracaso

Nadie desea que su hijo o hija tengan un fracaso. No obstante, debemos a recordar que la vida no es perfecta y que tarde o temprano sucederá algo en sus vidas que no necesariamente saldrá según lo esperado. Nuestros hijos deben desarrollar resiliencia y entender que de los fracasos aprendemos y que lo importante es continuar adelante. Si hay algo en términos deportivos, académicos o artísticos en lo cual nuestro hijo no lució bien, procuremos que no se desanime, que sea perseverate y reconozcamos su esfuerzo y trabajo.

El estilo de crianza de preferencia es el autoritativo

Los profesionales en la conducta humana coinciden en que el estilo de crianza autoritativo es el que mayor seguridad, independencia de criterio y una buena autoestima genera en nuestros hijos. En este estilo de crianza nosotros establecemos los límites y le damos estructura a nuestros hijos permitiéndoles también opinar y tomar decisiones. Es un tipo de crianza en el cual el niño tiene un rol participativo y no pasivo como en la crianza autoritaria en la cual los padres establecen todo lo que se hace o se dice impidiéndole al niño pensamiento propio y desarrollo de su independencia.

Vigilan y entienden la importancia de una buena nutrición

Es parte de nuestra responsabilidad velar el bienestar de nuestros niños tanto en el aspecto mental como físico. Por tal razón, es importante, desde pequeños, que los acostumbremos a comer bien y saludable. Desarrollemos en ellos el gusto por los vegetales, las frutas, el pescado u otros alimentos que son buenos para nuestro cuerpo. Si en primera instancia no les gusta, vamos a buscar recetas atractivas que amplíen el paladar y la variedad de alimentos que consumen. Por otra parte, es fundamental para el desarrollo saludable del niño o la niña procurar la actividad física o la práctica de algún deporte.

Las madres tienden a trabajar

En la actualidad es muy común que la pareja trabaje fuera del hogar. Además, existe una gran cantidad de hogares en los que la mujer es el jefe de familia. Según un estudio realizado por la escuela de negocios de la Universidad de Harvard hay varios beneficios para los niños que crecen en una familia en la cual mamá trabaja fuera. Los resultados de este estudio señalan, entre otras cosas, lo siguiente:

- Las niñas cuyas madres trabajan fuera alcanzan mayores grados como maestría o doctorado. Tienen mayor probabilidad de obtener un trabajo en el cual se encarguen de supervisar y usualmente un salario más alto.
- Los niños de madres trabajadora, por lo general, saben hacer más labores en la casa y mantienen una mejor percepción de equidad entre el hombre y la mujer.

Ponen límites al uso de la tecnología

Todos sabemos que el exceso de uso de los electrónicos en los niños no sólo contribuye a la obesidad infantil, sino también a la falta de enfoque y concetración que requieren en el salón de clases. Además, en niños menores de 2 años, la exposición a pantallas puede afectar las destrezas de comunicación. Por tanto, estos padres establecen un protocolo de uso de la tecnología y procuran que haya un balance adecuado fomentando que sus niños practiquen deportes o actividades culturales como tocar un instrumento o pintar que los complemente en otras áreas. También promueven la lectura comprándoles libros que amplíen su conocimiento, vocabulario y los diviertan. Además, cultivan en sus hijos tiempo en familia para el diálogo y la interacción entre los miembros. Por último, estos padres dan el ejemplo a sus hijos logrando desconectarse de la tecnología una vez lleguen al hogar.

El éxito de nuestros hijos en gran medida va a depender de las herramientas, ejemplos y disciplina que establezcamos en ellos. No obstante, no olvidemos enseñarles lo que realmente debe ser la definición del éxito. El prestigio de una persona no debe medirse sólo por el título o dinero que tenga, sino por sus principios de civismo y urbanidad que contribuyan a mejorar nuestra sociedad. Si nuestros hijos crecen como buenas personas, desde mi perspectiva, somos unos padres exitosos.

 

 

Iniciar una conversación con nuestros niños, en ocasiones, puede resultar difícil. A veces me frustro cuando voy a buscar mis hijos a la escuela y al preguntarles cómo les fue su día o qué hicieron la respuesta que recibo es muy parca. Usualmente es en monosílabas o meramente responden “bien”. Por el contrario, si les pongo el tema de la lucha libre o el juego Roblox, entonces no hay quien los calle, como es de esperarse.

Es clave procurar formas de conversar con nuestros hijos, para conocerlos mejor, generar confianza y mejorar nuestra conexión con ellos. Debemos comenzar a fomentar el diálogo desde temprana edad y particularmente antes de la preadolescencia. A continuación ofrezco una lista de temas para tocar con nuestros hijos.

1. Las noticias. A pesar de que mucha de la información que accedemos es negativa, debemos entender que nuestros niños pueden estar expuestos a ellas por amistades o medios tecnológicos. Dependiendo de su edad, debes conversar sobre lo que ocurre en su País y dar explicaciones sencillas que puedan comprender. Pregúntales qué escucharon, dónde y déjales saber que ellos están bien y seguros.

2. El cambio climático. Aprovecha para crear en tus hijos una conciencia de proteger el ambiente, las plantas y los animales. Promueve en ellos el reciclaje y el reusar materiales como las botellas o las bolsas. Crea un área de reciclaje en tu hogar y explora con ellos formas en las que pueden hacer la diferencia.

3. La diversidad. Explícales que los seres humanos somos distintos, ya sea por nuestro origen nacional, sexo, raza, color, religión u otras preferencias o costumbres. Enséñalos a aceptar las diferencias de opiniones y a ser inclusivos con los demás. En la medida en que vayan creciendo, debes exponerlos a culturas y puntos de vista distintos, y conversar con ellos sobre eso para que expandan su perspectiva de la vida.

4. Drogas, alcohol y cigarrillos. Quizás tu niño vio una persona utilizando drogas en una película o una serie televisiva. Tal vez vea fumando al padre de un amigo y te lo comente. De igual forma puede estar expuesto a familiares consumiendo alcohol. Saca partido de esos momentos y utilízalos a tu favor para enseñarle a tu hijo o hija el efecto de estas sustancias en el cuerpo.

5. La muerte. Si bien la muerte es parte de la vida, la pérdida de un ser querido o una mascota puede ser un evento traumático en la vida de un niño. Es importante que permitas que el niño exprese sus emociones y que le escuches con atención. Habla del tema sin tapujos y comparte tus propias emociones para que el niño sienta que es aceptable sentirse de esa forma. Hazle saber que siempre podrá recordar lo especial que era esa persona o animalito aunque físicamente ya no esté.


6. Acoso. Hay temas que son más complejos para dialogar que otros y este es uno de ellos. Debes explicarle qué tipo de comportamiento no es aceptable ni adecuado, para que sea consciente de que no lo debe tolerar y de que lo debe denunciar. No obstante, en ocasiones los niños no se atreven a compartir incidentes de esa naturaleza por temor a tu reacción o por sentir vergüenza. Debes estar muy atento a su comportamiento y a indicadores de que algo le pasa. De igual manera, hazle saber que si es testigo de un acoso que ocurre con otra persona, debe denunciarlo a un adulto de su confianza.

7. Sexo, consentimiento y límites. Todo niño debe conocer lo que es apropiado y no cuando se trata de que su cuerpo. Además, debe saber que su cuerpo se respeta y que no debe permitir nada inadecuado. Enséñale que tiene unas partes privadas y que nadie las debe tocar. De igual forma, hay que orientarlos sobre cómo hablar con extraños, el dejarse retratar y el material gráfico que pueden acceder a través de la tecnología.

La comunicación con nuestros hijos es esencial para conocerlos y entenderlos mejor. Es una de las herramientas más efectivas de conexión. Además, nos brinda la oportunidad de que nuestros hijos aprendan las cosas más importantes a través de nosotros, que lo haremos con una buena intención y de forma adecuada. Procuremos separar tiempo para estar presentes y provocar las conversaciones que los ayudarán a crecer y desarrollarse como seres humanos de bien.

 

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