No sé si ustedes concuerdan conmigo, pero para mí ser padre o madre resulta el trabajo más complicado del Mundo. Imagínense, tenemos el deber de estructurar, disciplinar y vigilar el bienestar de un ser humano para acompañarlo en su desarrollo y convertirlo, eventualmente, en una persona de bien.

 Pero a pesar de ser una responsabilidad complicada, también es la labor más gratificante de nuestra vida. Ver como ese ser humano va creciendo, aprendiendo y adquiriendo nuevas destrezas nos llena la vida cada día de satisfacción y orgullo. S

 Sin embargo, el diario vivir durante las diversas etapas del crecimiento nos pone retos y situaciones que tenemos que manejar adecuadamente para evitar que se conviertan en problemas mayores o que se salgan de nuestro control.

 Creo que todos pasamos por situaciones diarias con nuestros hijos como: el que no recojan los juguetes, no se quieran bañar o se haga una misión imposible levantarlos para la escuela. Por tal razón, les ofrezco varias estrategias que le aliviarán esta carga y la harán más llevadera y fácil.

 

Situación: No recogen los juguetes

 Un despliegue de juguetes en el piso, aparte de cargar visualmente el ambiente, pueden provocar una caída o que sin querer se rompa alguno de estos al pisarlo sin darnos cuenta. Por eso, es esencial que le fomentemos a nuestros hijos a recoger los mismos una vez hayan terminado de jugar y no hacerlo nosotros por ellos. Claro está, esto en gran medida va a depender de la edad que tengan nuestros niños. Pero a pesar de ello, debemos comenzar desde pequeños a desarrollar este hábito.

 Muchas veces nos quejamos por la cantidad de juguetes que tienen nuestros hijos pero terminamos comprándoles otros tantos más. Así, que el primer paso debe ser no comprar juguetes en exceso sobretodo después de épocas como Navidad o Reyes en las cuales se hacen muchos regalos.

 Aparte, les sugiero que ubiquen un closet con suficiente espacio para que los niños puedan guardar los juguetes que no estén utilizando en el momento. Por más que quieran, es imposible que puedan utilizar todos a la vez. Así, que después de varias semanas saquen algunos de los del closet y cámbienlos por algunos que estén utilizando en el momento. Para ellos va a ser como si le estuvieran dando un juguete nuevo y evitará el aburrimiento.

 Por último, si usted le solicita guardar los juguetes y no lo hacen. Póngalos en un lugar en el closet que sea difícil de alcanzar. De esta manera, ellos aprenderán que hay una consecuencia si no obedecen o cooperan cuando se les pide al no poder jugar con ese juguete que tanto les gusta pero que no recogieron.

 

Situación: Continuas peleas entre hermanos

 Cuando los niños son pequeños, o incluso cuando son más grandecitos, muchas veces los hermanos pelean por cosas tan simples como quien usa un juguete, quien se baña primero o a quien le toca poner la mesa hoy.

 Una buena manera de evitar esta continua competencia es utilizar la estrategia de los días alternos. De antemano, desarrollen un calendario con sus niños e incluyan todas aquellas situaciones que ocasionan disturbios. Les aconsejo que lo hagan en conjunto con ellos para que sean partícipes del mismo y colóquenlo en un lugar visible para que lo utilicen de referencia. Al establecer de antemano las actividades, verás que esas continuas batallas se reducirán significativamente.

 

Situación: Olvidos continuos

 ¡Qué mucha paciencia hay que tener cuando llegamos a la escuela y nuestro niño o niña nos dejan saber que se les quedó la lonchera o el proyecto que tienen que entregar encima de la mesa! Entonces para resolver tenemos que regresar a la casa y traerle las cosas.

 No obstante, es importante que nuestros niños comiencen a asumir las responsabilidades sobre  asuntos relevantes a ellos según vayan creciendo. Recordemos que cuando lleguen a la adultez y comiencen en el campo laboral nosotros no vamos a estar para llevarles la computadora cuando la dejen encima del escritorio.

 Por ende, los niños deben entender que hay unas consecuencias directas por sus actos y después de varias veces debemos permitir que vivan esas consecuencias para que lo puedan entender de una manera más clara. Ahora, esto se debe implementar según la edad del niño. No se le puede exigir a un pre-escolar lo mismo que a un niño que ya esté en tercer o cuarto grado.

 

Situación: Falta de cooperación en las labores domésticas

 Involucrar a nuestros hijos en las labores del hogar promueve en ellos la responsabilidad, las destrezas y la independencia. Como padres responsables, debemos procurar que nuestros hijos aprendan a valerse por sí mismos. Aparte, asignarle labores a nuestros niños también les ofrece un sentido de pertenencia en la familia y trabajo en equipo.

 Una buena forma de estimular la ayuda en nuestros niños es brindándole o extendiéndole privilegios como resultado de su solidaridad y cooperación. Si por ejemplo le asignamos a nuestro niño o niña a hacer la cama o lavar su ropa podemos extenderle su horario de uso de vídeo juegos con tiempo adicional. Esto se puede conceder en la semana o sábados y domingo de acuerdo a la conveniencia del momento.

 Algunos padres ofrecen paga como incentivo para la realización de las labores del hogar, pero considero mejor la otorgación de privilegios en lugar de darles dinero por cosas que deben hacer como miembros de la familia.

 

Situación: Dificultad para dormir

 Una de las situaciones más difíciles y a la vez una de las que nos puede provocar mayor irritabilidad es cuando nuestro niño tiene dificultad para conciliar el sueño y se levanta varias veces durante la noche para venir a nuestra cama. Para solucionar esta situación, lo principal es mantener la consistencia de forma tal que si el niño se levanta varias veces durante el transcurso de la noche lo llevemos de vuelta a su cama evitando dejarnos vencer por el cansancio o la frustración. A la larga, la firmeza dará el resultado esperado.

 No obstante,  ofrecerle algún incentivo para permanecer en su cama como un juguete que le guste mucho y que sólo podrá utilizarlo en la medida en que permanezca en su cama toda la noche, también puede ser una táctica efectiva ante esta situación.

 

 Si hacemos pequeños ajustes en la conducta de nuestros hijos desde edades tempranas y evitamos que las situaciones se salgan de control será mucho más fácil de manejar etapas de mayores cambios y retos como la adolescencia.

 Cultivar en nuestros niños buenos hábitos y disciplina es posible si mantenemos el compromiso y la estructura desde edades tempranas.

Share This

Siguenos En: