¿A quién querer más, a nuestros hijos o a nuestra pareja?

 

Sé que este tema puede ser controversial y provocar opiniones encontradas entre los que leen estas líneas. Al igual que la muerte, que todos pensamos sobre ello pero evitamos hablar del tema, esta pregunta son de las que en algún momento hemos pensado pero no la decimos.

 Desde mi perspectiva, creo que son dos tipos de amores diferentes que no debemos poner a competir entre sí. De hecho, hay personas que hasta celos han tenido de sus hijos, a veces con cierto grado de justificación, por la manera en que su pareja trata a sus niños en relación a cómo es con él o ella.

 Por otra parte, y en muchas ocasiones ocurre que una vez nacen los niños, la pareja se convierte en unos extraordinarios padres pero se olvidan de cultivar y mantener esas pequeñas, pero valiosas cosas, que hacen que la conexión se mantenga fuerte e inquebrantable. Aquí le ofrezco algunas estrategias que podemos hacer para mantener una relación saludable y feliz con nuestro compañero o compañera después de la llegada de los niños.

 

Mantén la cercanía con tu pareja

 Con la llegada de los niños, aumentan nuestras responsabilidades, retos y presiones del día a día. Las necesidades de nuestros niños, sobretodo, en los primeros años de vida, nos llevan a tener un tiempo limitado en actividades propias o con nuestra pareja.

 Por tal razón, y tomando esto en consideración debemos estar conscientes de la búsqueda de espacios y tiempo de comunicación y conexión con nuestro compañero o compañera. Como todo en la vida, las cosas no se dan sin esfuerzo, compromiso y voluntad. Esto no debe ser diferente en las relaciones de parejas sobretodo luego de la creación de una familia.

 El no mantenernos conectados en nuestra relación y el caer en la zona de comodidad, puede llevarnos a la falta de compenetración y por ende eventualmente a la ruptura de vínculo matrimonial ante la carencia de amor y afecto.

 

Mantén el contacto físico

 Una de las formas más efectivas e inmediatas de fortalecer la relación con nuestra pareja es a través del contacto físico. Estudios científicos han revelado la efectividad de los abrazos en la secreción de hormonas como la oxitocina y serotonina que promueven la sensación de bienestar y felicidad en la persona.  

 Sin embargo, muchas parejas, luego de la llegada de los hijos, se dejan de abrazar, besar y mantener el contacto físico. Dan por sentado el amor de la compañera o del compañero y se olvidan de buscar esos momentos importantes en el día para demostrar el amor con nuestras manos, boca y cuerpo.

 Que no se nos olvide que el amor para el ser humano es como el agua para las plantas. Es el elemento esencial para continuar motivados, conectados y fuertes ante los embates que nos presenta la vida.

 

Mantente atento a tus sentimientos o los de tu pareja

 Sabemos cuando algo no está bien o nos sentimos distantes de nuestras parejas. Sin embargo, es importante no poner la relación en un detente para criar a nuestros niños y no hacer nada al respecto. Son muchas las parejas que hacen de sus hijos el centro de sus vidas y una vez sus niños vuelan del nido se divorcian al no encontrar razón para continuar unidos.

 Si sientes que tu relación se ha enfriado o ha sufrido cambios es importante que busquen ayuda antes de que sea muy tarde y no quede nada por hacer. No tengas temor al diálogo o a expresarle a tus pareja tus necesidades.  El silencio, la indiferencia o la sobre confianza se pueden convertir en tus peores enemigos. Como dice el refrán: A pan duro, diente agudo. Identifiquen las necesidades o situaciones que están causando la desconexión, dialoguen y busquen ayuda de ser necesario. Es de valientes trabajar por aquellas cosas que más valoramos como la familia.

 

Dándole amor a tu pareja, le das amor a tus hijos

 Todos los miembros del hogar contribuimos al bienestar del mismo. En la medida en que nosotros estemos bien y emocionalmente estables nuestros hijos lo estarán. Dale prioridad a tu pareja e identifica cuáles son sus necesidades y preferencias en su relación. NO permitas que los niños o el trabajo vayan por encima de su relación. Que no se nos olvide que nuestros hijos se irán y nuestro compañero o compañera será quien esté ahí para continuar el camino de sus vidas en el momento en que decidieron estar juntos y formar el hogar.

 Al final del camino, el amor por nuestra pareja debe estar en igualdad de condiciones que el amor por nuestros hijos. Aunque siendo amores diferentes, ambos están al mismo nivel y aportan a nuestra vida de distinta manera. Nunca dudes en trabajar por tu unión o tu familia. Recuerda que ese es el mejor regalo que recibimos de la vida y son quienes estarán siempre para ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

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