Comunicación, relación y conexión con tus hijos

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Motivar el deseo de estudiar es una de las grandes labores que intentan llevar a cabo los padres hoy en día.

¿Cómo hacerlo? ¿Qué se puede hacer cuando los niños parecen no tener el mínimo interés en aprender?

A  continuación te ofrezco varias estrategias, algunos  tips a seguir y lo que debes evitar para motivar que tu hijo tome el cuaderno y aprenda las lecciones.

 

Maneras de motivar a los niños

El problema no viene a ser la poca motivación, los padres suelen centrarse en que no desean estudiar, no les nace, pero hay que ver más allá:

Puede haber dificultad de aprendizaje, problemas personales con la profesora, amigos, bullying, se aburren fácilmente y una infinidad de posibles causas.

¿Y qué hacer como padres? Atento con estos consejos:

Hagan planes a corto y largo plazo

Se pueden poner objetivos porque estos ayudan a que se cumplan, si son niños pequeños pueden hacerlos a corto plazo, porque esto los motiva mucho.

Puedes sugerir tareas como que ordenen los juguetes, que saquen la basura o pongan la mesa. De igual manera, estimularlos a leer una cantidad de páginas diariamente para que vayan alcanzando la meta de lectura cada día.

Cuando son un poco más grande se ponen objetivos más a largo plazo.

En estos casos los objetivos pueden ser específicos, porque los puedes medir y da a los hijos razones para tener más motivación.

Competencias en la justa medida

Si lo haces con responsabilidad, puedes motivar a los hijos por medio de la competencia. Puedes ayudarlo a motivarse a que aprenda y logre todo eso que se proponga.

Cuando hables, utiliza un lenguaje positivo, que aliente, no es lo mismo que elogies a que alientes.

Un elogio se hace por lo logrado, un aliento es para que siga como va, que el esfuerzo vale la pena, que no se rinda.

 

¿Qué los lleva a perder la motivación?

Para motivar el deseo de estudiar, como padres tenemos que trabajar en mejorar el rendimiento de ellos y que tomar el cuaderno no sea un motivo de pelea.

¿Qué es la motivación? Son esos estímulos que mueven a una persona a hacer determinadas acciones y persistir en ellas para terminarlas.

Puedes dar con distintos tipos de motivación o desmotivación cuando se pierde alguna de estas:

Motivación intrínseca

Hace la actividad por su propia cuenta sin que haya incentivos externos. Se hace por el placer o la curiosidad.

Motivación extrínseca

Al niño no le atrae la tarea, sino lo que va a recibir a cambio si la hace. Se mueve por elementos externos como regalos, dinero o en niños, pegatinas, por ejemplo.

Motivación positiva y negativa

La motivación positiva son las razones por las que se quieren lograr un objetivo y la motivación negativa es por las razones que no desea lograr algo.

Tenemos claro que la motivación es clave para aprender. Es importante que se trabaje desde casa, lo podemos hacer en tareas diarias como:

  • Recoger sus juguetes.
  • Poner la mesa.

también puede ser en tareas que representen retos como montar en la bicicleta, patineta o nadando.

 

Lo que puedes hacer como padre

Para motivar el deseo de estudiar puedes seguir estos tips que hemos preparado para ti, son saludables y servirán para mejorar esta situación en ellos.

Expón sus logros

Pide que vaya y busque los trabajos que haya hecho en la escuela, esos que más le guste y luego lo pones en la nevera o los cuelgas en una pared de su cuarto.

Allí, donde destaque para que lo vea cuando sea. Pueden ser dibujos, trabajos, dictados, algo en plastilina, lo que sea que le haga sentirse orgulloso.

También puedes hablar con regularidad de la escuela, que sea un tema común y que caiga así como por “casualidad”. Compartan las experiencias que viven, invitando a que ellos cuenten y así lo vas manteniendo motivado.

Que tomen la escuela como algo normal en sus vidas y no una esclavitud a la que deben someterse a diario.

Muestra el progreso y logros

Mientras el niño va aprendiendo y mejorando en el colegio, puedes comparar los trabajos actuales con los que hizo tiempo atrás.

De esta manera va a ver los progresos que está teniendo y se sentirá orgulloso de sí mismo, tal vez no te diga nada, pero en el fondo se sentirá bien, que avanza y que se hace “grande”.

Cuidado con las expectativas

Al momento de estar buscando que ese niño aprenda más, que se motive y de un mejor rendimiento los padres pueden caer en la situación de tener expectativas demasiado altas.

Esto puede ser contraproducente porque hará que los niños no intenten hacer las cosas porque ya están sintiendo que será un boleto directo al fracaso.

En los pasos para motivar el deseo de estudiar, tienes que ser cuidadoso de no rayar en lo perfeccionista donde le veas peros a todos.

Esto hará que él sienta rechazo y no estudiar sea su modo de defensa.

Refuerza el estilo de aprendizaje que mejor haga

Gracias a que hay múltiples inteligencias, los niños aprenden de diversas formas, puede ser leyendo, escribiendo, experimentando o viendo contenido visual.

Tienes que definir cuál es el mejor modo de aprendizaje y reforzarlo. Da oportunidades donde el puede desempeñar todo ese potencial y lo saque a relucir, verás los grandes resultados.

Lo que no debes hacer

Para motivar el deseo de estudiar te sugerimos que no hagas esto:

  • Que caigas en el chantaje, donde el niño te diga que estudia si le compras un juguete, regalo o golosina, está bien una vez, pero no un hábito.
  • Refuerzo negativo, regaños, gritos, palabras hirientes donde le dices torpe, retrasado o cualquier palabra ofensiva que afecte su autoestima.
  • Ofrecer golpes si no estudia ahora mismo, ahí puedes ver resultados, pero todo producto del miedo y ese es un grave error.
  • Satanizar la escuela castigándolo cada vez que puedes, hará relación que lo que tenga que ver con la escuela desatará tu ira.

 

Motivar el deseo de estudiar en los niños es sencillo, siempre y cuando lo hagas con amor. Recuerda que la paciencia es un ingrediente elemental. Así que ofrécele apoyo y guía a tu niño en este nuevo año escolar.

Es fundamental saber cómo fortalecer la autoestima de tu hijo o hija. Aunque como padres no podemos protegerlos toda la vida, si los podemos preparar para que tengan su estabilidad emocional sana para afrontar cada reto.

La autoestima es un gran regalo que le podemos dar a nuestro hijo para que afronte la vida.

El amor propio se va conformando con la clase de relaciones que tengamos con nuestros hijos. La expresamos por medio de sentimientos, emociones y de la autoimagen.

 

¿Qué es la autoestima?

Es importante comenzar por lo elemental ¿qué es?. La autoestima es la manera en que pensamos y sentimos sobre nosotros mismos. Lo ideal es tener una actitud y visión positiva de nosotros .Es, en síntesis, quererse, respetarse y valorarse.

No todas las personas adultos o niños tienen la misma autoestima. Podemos encontrar personas que se infravaloran hasta el punto de no quererse como son y otras que les pasa todo lo contrario.

Los niños, especialmente los adolescentes, pueden sufrir de baja autoestima, sea por bullyng, por padres que menosprecian o dicen cosas hirientes o por situaciones alrededor que les afecta su propio amor.

No tienen idea de lo importante que es el amor propio en una etapa en formación como lo es la niñez y adolescencia.

 

 Tienes una gran responsabilidad

Los padres tienen una responsabilidad esencial en la autoestima. Muchas veces la baja autoestima se relaciona con los malos hábitos y dinámicas disfuncionales que aprenden de sus padres.

Si no se le da importancia a estos aspectos, se corre el riesgo de que crezcan y consoliden sentimientos negativos de sí mismos.

 

 Consejos para aumentar la autoestima

Si buscas cómo fortalecer la autoestima en tus hijos sigue estos consejos:

Ser un modelo a seguir

Es de lo más efectivo que puedes hacer. Cuando eres un modelo positivo aprenderá a ser y hacer. Ellos aprenden imitando adultos y es importante fomentar  buenos hábitos y costumbres.

Si el niño ve que no te valoras, que te quejas el día entero, que le huyes a las responsabilidades, entonces es normal que termine haciendo lo mismo. Eres su espejo.

 La importancia de las normas

Tienes que poner límites y normas claras para que los hijos se desarrollen correctamente.

Los límites le hacen saber que hay cosas que no pueden hacerse, además de que les hace sentir cómodos y seguros con bases de una buena autoestima. Por supuesto los límites tienen que ser coherentes y razonables.

Cuando censures algo, tiene que ser el error, no la persona. Hay muchos modos de corregir al niño cuando comete errores. Le puedes regañar, criticar personalmente o enfocar la observación en la conducta incorrecta.

Es clave que como padres entendamos que no podemos hacer sentir al niño culpable de sus errores, porque puede asociar que el error es su personalidad, por eso, no digas cosas como:

No sirves para nada.

Solo tú puedes cometer errores como este.

Y cosas que minen su autoestima.

Valora el esfuerzo, no lo que resultó

En cuanto a las formas de cómo fortalecer la autoestima, no reduzcas todo al resultado final, sino el reto que supuso recorrerlo y el desarrollo personal.

Tienes que ser consciente de que el esfuerzo hecho es más importante que el hecho de si se ha podido llegar al objetivo que se ha propuesto.

Por eso es clave que valores el esfuerzo de los niños, incluso si no lo logró, de este modo dejarás la base de que el intento y darlo todo es también parte del éxito. De esta manera si el resultado final no fuera el esperado, hay un aprendizaje.

Así ayudarás a corregir creencias limitantes. Los pensamientos racionales pasan por varias fases de maduración e implica que no siempre siguen coherencias lógicas.

Los niños pueden ir nutriendo pensamientos irracionales y errados de sí mismos, lo que puede afectar su autoestima.

Si notas estas creencias, es clave que hagas lo posible para corregirla, para que no se consolide en la mente, evita que tengan manías de su físico o duden de su intelecto.

Tienes que enseñarles a quererse como son, ayudarlos a mirarse a sí mismo objetivamente para que tengan un concepto positivo y realista.

Muestra tu amor incondicional

Hay padres que dicen que sus hijos se deben ganar su amor, y esto lo logran portándose bien, logrando buenas notas en la escuela o cosas así.

Es un grave error, porque ven que no eres incondicional, entonces basará la autoestima en la aprobación de los otros y fomentarán personalidades retraídas.

Tienes que ofrecer amor incondicional, eso sí, no es que tolerarás conductas erradas, pero sí tienes que hacer notar el afecto a pesar de que te puedes sentir enfadado por algo.

Que tome riesgos

Si crías hijos sobreprotegidos tendrán baja autoestima, tienes que dejar que pongan a prueba sus habilidades y capacidades.

Si no lo haces no sabrá sus límites ni trabajará en mejorar las aptitudes, entonces tendrás niños temerosos e inseguros.

Tienes que estimular que enfrente retos, incluso cuando suponga un poco de riesgo. Así mejoran y amplían su mundo. Los niños recalcan su personalidad por medio de las experiencias nuevas.

Aquí es bueno agregar que debes dejar que cometan errores, cada uno es un aprendizaje, no caigas en la tendencia de dirigir su vida en exceso porque limitas su posibilidades de aprender y madurar en su confianza.

Las lecciones de vida se aprenden con las vivencias y con los errores.

Fomenta en ellos que no se frustren, que tengan sus retos y si fallan que lo intenten de nuevo. Apoya cuando requieran que escalen en habilidades cognitivas y autoconfianza.

No exageres sus logros y aptitudes

La buena autoestima no es lo mismo que tener un niño con una autoestima inflada artificialmente.

El plan es que tenga un autoconcepto equilibrado y realista. No tienes que halagar al niño todo el tiempo y aumentar las aptitudes y logros personales.

Solo tienes que dejar constancia de sus resultados gracias al esfuerzo y al empeño que ha puesto en lo hecho.

El que quieras exagerar las virtudes puede terminar teniendo un efecto contrario al que quieres ya que le puedes bajar la autoestima.

Entonces, por ejemplo, al niño le encanta jugar fútbol, lo puedes motivar y apoyarlo, pero no le metas en la cabeza que será el otro Ronaldo.

Claro, bien que se lo digas, pero que no se convierta en un mantra, porque puede sentir esa presión y lo puede afectar.

Ya conoces cómo fortalecer la autoestima en tus hijos, ponla en marcha. Recuerda  siempre brindarles amor y seguridad mientras te alejas de la sobreprotección.

La comunicación es el inicio del entendimiento. Como padres, todos deseamos mantener una buena comunicación con nuestros hijos. Sin embargo, no todos lo logramos. Una comunicación efectiva requiere voluntad, consistencia y una serie de herramientas que faciliten la misma aún en momentos de coraje o frustración.

 

Al igual que la mayoría de los temas relacionados con nuestros hijos, la interacción con estos debemos ajustarla a sus edades de manera que puedan responder de manera positiva y lograr el resultado que esperamos. Por ejemplo, se le estamos hablando a un niño de entre 4 a 6 años nuestros mensajes deben ser uno, corto y preciso. Más sin embargo, con un adolescente debemos ser más detallados y amplios en la conversación de manera que evitemos confusiones o malos entendidos. Pero, ¿qué otras cosas podemos hacer para que la comunicación con nuestros hijos rinda fruto en lugar de crear distanciamiento o frialdad? A continuación, te ofrezco varias herramientas que te ayudarán.

 

Escucha con atención – Te has preguntado ¿por qué razón tenemos una boca y dos oídos? Pues precisamente debemos escuchar más que lo que hablamos. Nuestros hijos están llenos de preguntas e inquietudes y es importante que nosotros nos convirtamos en su primera fuente de información en lugar de buscar la misma en la calle o con personas que no necesariamente transmitan el mensaje correcto. Prestar atención a lo que nuestros niños nos dicen y responderles con receptividad y entusiasmo, sobretodo si lo hacemos desde pequeños, nos abre las puertas a la confianza y al diálogo en los momentos en que sean necesarios.

 

Fomenta el diálogo – Dialogar es el comienzo de una comunicación saludable. Cuando nuestros niños son pequeño, en ocasiones, nos limitamos en hablar con ellos porque pensamos que no nos entienden. Pero es importante que se acostumbren a conversar desde edades tempranas y nosotros adaptar la conversación a su edad. Por otra parte, debemos conversar sobre distintos temas que les amplíen el conocimiento, la imaginación y el vocabulario. Verás lo atento que tu niño o niña estará y el interés que tiene de participar en la conversación. Se ha comprobado científicamente que a un niño que se le habla mucho desde bebé comienza a decir palabras desde edades más tempranas y adquiere un lenguaje más amplio.

 

Evita el uso de los electrónicos – Nuestros niños deben sentir que tenemos interés en lo que nos quieren decir o relatar.  Si en lugar de prestar atención nos distraemos con nuestros electrónicos entonces el mensaje y ejemplo que le estaremos ofreciendo no será el adecuado. Recordemos que el ejemplo es el mejor maestro, y por tanto, es imprescindible dar uno que aporte al desarrollo del niño o el joven. Libérate de toda distracción tecnológica y has  que tu niño haga lo mismo deforma tal que la comunicación sea efectiva.

 

Busca tiempo de calidad – La vida es agitada y nos exige cumplir con nuestras obligaciones pero es esencial sacar un espacio de tiempo para dedicarle a nuestros hijos. Identifica un momento en el día para compartir con ellos. Puedes realizar juegos, actividades deportivas o recreativas para hacerlas juntos. Lo importante es que ellos sepan que estas presente física y mentalmente.

 

Procura cenar en familia – Uno de las mejores oportunidad para compartir con tus hijos es la cena. La misma ofrece un buen espacio para el diálogo y enseñarles a dar gracias por las bendiciones que diariamente recibimos.

 

Tener una buena comunicación con nuestros hijos no se logra por sí sólo. Requiere de esfuerzo y sobretodo de nuestra voluntad para que se pueda desarrollar. Si acostumbramos a nuestros hijos al diálogo y a la interacción con nosotros, tendremos mayor probabilidad de mantener una mejor comunicación y relación en edades en las cuales van a necesitar mucho más de nuestra atención y consejos. No lo dejes para mañana y comienza desde ya a desarrollar las conversaciones con tus hijos.

Tecnología y niños van muy de la mano hoy en día pero no necesariamente es una relación saludable.

Muchos padres le dan gran responsabilidad a la tecnología para que se ocupen de los niños mientras ellos toman un respiro o descansan un rato de sus travesuras.

No siempre es la mejor opción, menos cuando no llevas un control parental ni adaptas su uso de acuerdo a la edad.

En este post te hablaremos de cómo aprender a darles una experiencia saludable a los niños de acuerdo con su edad.

 

Rango de edades para tecnología y niños

Seguramente tus padres eran de esos que decían que no te pegaras tanto el televisor, o que ver mucha televisión era malo y te obligaban a apagarla. En cierto modo tenían bastante razón. Vamos a clasificarlo según sus edades.

Hasta los 4 años

Tecnología y niños deben ir muy controlados en esta prematura edad. Expertos como la Academia Americana de Pediatría recomiendan evitar el uso excesivo de dispositivos, como celulares, tabletas, computadores, etc. De hecho, antes de los 2 años no se recomienda ningún uso de pantallas o dispositivos electrónicos.

La razón de esto es que los niños tienen un desarrollo del cerebro acelerado en esta etapa y por ende, tienen oportunidad de aprender mejor cuando interactúan con personas y no están hipnotizados viendo pantallas.

Eres el mejor ejemplo para que aprendan. Si quieres que el niño no abuse de estos dispositivos, tú no debes exceder del uso de estos tampoco. Cuando te hablen, le debes mirar a los ojos. A la hora de comer, hacerlo en la mesa , como familia y libres de tecnología.

Opta por los juguetes tradicionales y en la medida posible, llévalo al aire libre a que viva tal como seguramente lo hiciste tú. Hacerlo le brinda a los niños beneficios como:

  • Ser más creativos.
  • Desarrollar destrezas en la toma de decisiones.
  • Jugar y compartir con otros.
  • Moverse a su ritmo y no con la rapidez que exigen algunas aplicaciones electrónicas.

Desde los 5 a los 11 años

En este caso la tecnología y  los niños tienen un poco más de libertad, aunque igual tiene que ser supervisada.

Puedes ver con ellos el contenido, para que le digas cuándo algo de lo que ve no está bien. Plataformas como YouTube tienen contenido que parece para niños, pero hay estudios donde es sumamente nocivo y pertenecen a parafilias que las personas siguen.

Temas que debes aclarar es cuando vean cosas como:

  • Relaciones poco saludables.
  • Estándares errados de belleza.

El tiempo que dure frente al celular o computador, tiene que ser controlado, no se pueden pasar el día entero ante estos dispositivos. No debería exceder las dos horas de uso de la tecnología cada día.

Un consejo importante es que no conviertas estos aparatos en premios, como que le permitas usarlo si se comen toda la comida o que se les prohíbe si no atendieron a la clase en la escuela. Recuerda que lo prohibido se hace más deseable.

Puedes buscar que hagan otras actividades, como te indiqué anteriormente, eres el ejemplo principal. Fomenta en ellos leer más libros, hacer manualidades, correr, hacer deporte, armar rompecabezas, etc.

[Imagen 2:]

12 años en adelante

Estamos en la preadolescencia y adolescencia, aquí debes estar pendiente, porque seguramente para entonces tienen sus propios equipos, los usan para sus clases virtuales, para llamar a seres queridos que no viven en casa o es algo que pidieron en alguna fecha especial.

Por tanto, hay más inclinación a que la usen y que se escapen ciertas situaciones. Este es el momento donde se establecen metas como no usar el móvil en la mesa, nada de tabletas después de tal hora, no tener computadores o dispositivos en la privacidad de sus habitaciones, etc.

Debes trabajar para que no tengas que competir con la pantalla por su atención. A estas edades pueden ser un poco difícil y tú puedes sentir que no te necesitan, pero sí, a pesar de que tienen amigos, a ellos les hace falta tu presencia.

En el proceso de tecnología y niños debes estimular a que tengan privacidad, cuando cumplan los trece o catorce años les puedes permitir abrirse una cuenta de Facebook o Instagram o la red social de moda entonces, allí podrá tener amigos e ir relacionándose.

Eso sí, tienes que ser cauteloso, aconsejar y tocar temas como la sexualidad y las personas que se esconden tras caras de adolescentes para engañar a otros.

No seas un espía

Es bueno que busques mostrarte como un ente de confianza para con tus hijos. Puedes seguirle en sus redes sociales pero no es saludable que comiences a ver cada conversación, like, comentarios, para que la casa se convierta en un campo de guerra.

Si tienes razones para preocuparte, como que veas una conversación extraña con una persona mayor o que te dé desconfianza, ahí tienes que actuar. Sin embargo,  si es con amigos de su edad, que le conoces y está todo legal, no debes reaccionar mal y agriar el ambiente del hogar.

El encuentro con la pornografía

Si se habla de tecnología y niños, también se habla de pornografía. Sin que la busquemos está presente en las redes sociales.

Entonces tienes que tener la conversación con ellos, dejar claro que los desnudos están mal.  Cuando están en estas edades piensan que no está mal mandar una fotografía.

A lo mejor se la envíe a esa persona que le gusta y que tanto le ha insistido, la que ha prometido que las borrará apenas la vea.

Ni hablar de los videos que hacen para esas personas, muchas de esas terminan en blogs dedicados al tema y hasta en categorías de páginas porno.

Asimismo ellos encontrarán la pornografía, así no la estén buscando, y ten por seguro que cuando la encuentren, irán a por más, entonces, es bueno que tengas charlas con ellos desde que son pequeños

La sexualidad es un tema que debe abordarse desde corta edad para que el tema no sea un tabú y que la sexualidad no la tomen como algo prohibido y así la busquen más rápido.

Si tú educas a los niños, entonces ellos tendrán menos tendencia a buscar por su cuenta esas respuestas que dejarán más dudas que certezas.

¿Quieres tener una mejor preparación para compartir tecnología con tu hijo? Puedes visitar mi blog, e incluso invitar a tu hijo a que vean juntos el contenido valioso que preparo para hacer una mejor crianza. También puedes contactarme  para más información sobre este y otros temas.

 

 

 

 

 

Te has preguntado ¿cómo afecta la tecnología a los niños y las consecuencias que tiene no sólo en su comportamiento sino para toda su vida?

En este artículo te hablamos del impacto que tiene la tecnología cuando no es bien administrada y las consecuencias que conlleva según la edad.

Asimismo, se brindan herramientas para que se pueda tomar un control de los electrónicos y darle una mejor educación a los hijos.

 

Cómo afecta la tecnología a los niños a pesar de vivir en una era tecnológica

Vivimos en una era tecnológica donde vemos algo novedoso cada amanecer, a lo mejor dirás que de niño tus padres decían que solo veías televisión y hoy eres un niño de bien, a pesar de que pasabas el día pegado a la pantalla, que esta clase de publicaciones son solo exageración.

Nada más lejos de la verdad.

Los niños nacen con un aparato tecnológico bajo el brazo, no ha salido de la habitación en la que nació cuando el tío, la abuela, el padre o la madres se sacan selfies con él. Así, que tienen una familiaridad con estos objetos desde pequeños.

Los padres promueven el uso y abuso de estos aparatos y para calmarlos le ponen “La vaca Lola” en YouTube para que se calmen por un rato.

Este acto inocente y hasta tierno, porque se ven tan dulces los niños embobados viendo la pantalla, tiene una consecuencia para su salud.

La Academia Americana de Pediatría establece que los niños hasta los dos años no debe tener contacto con esta clase de aparatos como celulares, tabletas, computadores y demás.

En niños de tres a cinco años el uso se tiene que limitar a dos horas diarias como máximo.

 

Consecuencias del uso excesivo de la tecnología

Para que sepas cómo afecta la tecnología a los niños si se abusa, atento con estas consecuencias:

  • Problemas de atención, los niños menores de dos años no verán a otra parte, quedarán hipnotizados con la pantalla.
  • Problemas para aprender: como se distraen tanto, no querrán estudiar y sólo verán contenido acorde a su edad.
  • Aumento de las rabietas: esto sucede más en niños, principalmente cuando están sobre estimulados.  
  • Se hacen sedentarios: podrían pasar sin problema el día entero pegados a la pantalla, si además se acompañan de chucherías, snacks y gaseosas, el sobrepeso está a un paso.
  • Adicción: el uso de estos equipos mete a los niños en un círculo de recompensa por medio de la producción de dopamina y en edad temprana no hay templanza y esto termina en adicción.
  • Las habilidades para interactuar se reducen: se limita la capacidad para establecer relaciones nuevas e interacciones con otros.
  • Trastornos del sueño: fácilmente un niño puede llegar a la madrugada viendo contenido o jugando frente a la pantalla, las variaciones de luz hace que se paralice la emisión de la hormona del sueño.

 

Cómo afecta a los adolescentes

Así cómo afecta la tecnología a los niños, también lo hace en los adolescentes, estos son un grupo vulnerable a desarrollar conductas peligrosas relacionadas con la tecnología.

Ellos aunque parezcan adultos y a veces hasta se vean más grandes que nosotros, no son más que niños y les cuesta medir riesgos, se creen invulnerables y también tienen necesidad de intimidad.

Estas son las consecuencias:

  • Al igual que con los niños, afecta otras áreas de su vida como estudios, ejercicios, sociabilidad y deporte.
  • Uso indebido de datos personales y falta de privacidad, al estar en esta edad son proclives a mandar contenido que les afecte, fotos, desnudos, videos, etc.
  • Uso excesivo de la información, esto es un riesgo porque pueden pasar horas metidos en internet consumiendo información y con probabilidades de que alguna resulte inapropiada.
  • Problemas de desarrollo de habilidades sociales ya que deja de hacer actividades se pueden afectar las destrezas sociales que son claves en muchos aspectos.
  • Pueden ser víctimas de acosos tanto sexual como bullying.
  • Problemas para dormir por las mismas causas que sucede en niños más pequeños.
  • Adicción a la tecnología que termina en ansiedad cuando no están viendo alguna cosa en la pantalla

 

 Como padres, ¿cómo podemos controlar el uso y abuso de la tecnología?

Ahora que sabes cómo afecta la tecnología a los niños te recomendamos tomar medidas para controlar estos hábitos en ellos:

  • No uses la tecnología como pacificador emocional. Debes procurar que cuando estallen con alguna emoción aprendan a controlarse, que logren calmarse por sí mismos.
  • Promueve hacer cosas al aire libre que disfruten de actividades recreativas que los saquen de su obsesión por estos aparatos.
  • Pon límites de tiempo para el uso.
  • Nada de uso para niños menores de dos años.
  • No permitas el uso de ordenadores o teléfonos en la hora antes de ir a dormir ya que es muy nocivo e impide un buen descanso.
  • Se buen ejemplo, los niños son grandes imitadores, si te ven adicto se harán adictos, si te ven pegado a un libro leyendo, te imitarán también, tú eliges que quieres que imiten.
  • Haz la transición poco a poco. No es que tienes a un hijo adicto a la tecnología e irás ahora mismo a arrancarle el aparato de las manos pues causarás una mala impresión en él e iniciarán una guerra. Cuando sabes cómo afecta la tecnología a los niños, también debes saber que puedes controlarlo con la diplomacia.

Pon normas por medio del diálogo

Si tus hijos ya son grandes como para comprender este tipo de normas puedes regular espacios y tiempos donde puedan usar la tecnología.

Es importante que en casa se viva en diálogo con los más jóvenes, con sus ventajas y desventajas, debes acostumbrar a los niños a no usar esto aparatos mientras están en espacios compartidos en familia como cuando cenan en la mesa.

Asimismo, hay que evitar que se conectan en las noches para que garantices que habrá descanso y que no se quedarán hasta la madrugada pegados al móvil.

Si quieres conocer más sobre el uso y abuso de la tecnología, te invito a que visites mi blog, donde encontrarán material valioso para aclarar esta y otras dudas. También puedes contactarme  para más información sobre este y otros temas.

 

 

El consumo de drogas en la adolescencia es un problema bastante complejo donde intervienen múltiples factores. En la mayoría de los casos, el consumo es tan gratificante, que es difícil que el adolescente decida cambiar su comportamiento y la situación termina por agravarse.

Aún cuando los jóvenes pueden sufrir daños físicos y psicológicos debido al consumo, la tolerancia irá aumentando, dado que el organismo se va adaptando poco a poco. Es por esto que algunos comienzan a probar drogas diferentes, con el fin de experimentar diversas emociones.

Cómo evitar el consumo de drogas en adolescentes

Como padres, es necesario que estemos atentos ante cualquier cambio, observado la conducta de los jóvenes y atendiendo oportunamente cualquier alerta.

Lo más acertado es que padres e hijos hablen acerca de las inquietudes y de las consecuencias que deben asumir al tomar el camino de las drogas. Juntos pueden leer artículos y asistir a un taller de prevención de consumo de drogas en adolescentes, siendo actividades que ayudarán a generar conciencia y a poner en alerta a nuestros hijos.

 

Estrategias para prevenir el consumo de drogas en la adolescencia

La atención y el amor demostramos a nuestros hijos, es una de las más importantes estrategias de prevención. Además, es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Es vital que los jóvenes estén integrados a la familia y que esta sea un espacio donde se mantenga la comunicación, el respeto y los buenos ejemplos.
  • Conoce los amigos de tu hijo adolescente y las actividades que realiza.
  • Establece reglas y deja muy en claro las consecuencias de no acatar las mismas.
  • Es muy importante que valoremos a nuestros hijos y destaquemos sus logros, habilidades y sus capacidades personales.
  • Como padres, estamos en la obligación de crear hábitos de estudio y su participación en otras actividades que fortalezcan la autoestima del adolescente.

De la confianza que tenga un adolescente en sí mismo, dependerá cómo se valore y actúe dentro de su entorno de amigos y en cualquier otro grupo. Aceptemos a nuestros hijos, sin compararlos con nadie más, bajo un ambiente de cariño y respeto.

Cómo detectar el consumo de drogas en adolescentes

La familia juega un papel fundamental en la detección precoz del consumo de drogas en la adolescencia. Las señales más visibles dependerán del tipo de droga y del nivel de intoxicación en la cual se encuentre el joven.

Las señales son muchas, de allí la importancia de estar prevenidos ante ciertos cambios:

  • Un deterioro en el aspecto físico o aseo personal, debe llamar la atención.
  • Si nuestro hijo se vuelve irritable o depresivo y desea permanecer aislado, el cambio en su conducta puede ser una señal de alerta, no obstante, es necesario saber diferenciar cuáles de sus acciones son parte de su proceso de desarrollo y cuáles pueden ser realmente una señal de que está consumiendo drogas.
  • Suele suceder que el rendimiento académico disminuye y que ocurran muchas faltas al lugar de estudio.
  • Es posible que se manifiesten cambios alimenticios, como falta de apetito o de repente un hambre descontrolada.
  • Debemos estar atentos si hace gastos de dinero injustificado.
  • Presencia de envoltorios inusuales en su habitación, su ropa o sus pertenencias.
  • Otras señales para estar a la expectativa, es la aparición de dolores de cabeza, resfriados, dolor de garganta y el uso de colirios para ocultar los ojos rojos.

 

Cómo actuar ante la sospecha de consumo de drogas de un adolescente

Si surgen dudas y sospechamos que nuestros hijos pueden consumiendo alguna sustancia, es momento de hacer caso a nuestros instintos. En caso de confirmar la sospecha, debemos buscar ayuda con personal especializado para intentar actuar a tiempo. Aun si el adolescente niega el uso de alguna droga, no podemos dejar de estar atentos.

Muchas veces tratamos de no invadir la privacidad de nuestros hijos. Sin embargo, ante alguna sospecha, los padres estamos en todo el derecho de hacer una revisión en los espacios privados del adolescente para salir de dudas.

Si nuestro hijo se encuentra enojado y suponemos que puede estar bajo los efectos de alguna droga, es mejor esperar a que esté sobrio y planificar cómo abordar el problema. Lo ideal es que podamos estar en un sitio privado donde no se tengan interrupciones al momento de hablar.

Síntomas del consumo de drogas en adolescentes

El uso y consumo de drogas en la adolescencia afecta, no solo el comportamiento de nuestros hijos, sino que puede llegar a hacer daño a su cerebro. Los síntomas y la adicción dependen del tipo de droga que se consuma.

Mientras un joven más consume una droga, seguramente necesitará dosis cada vez mayores, lo que puede llevar a una adicción.

Algunos efectos Inmediatos

Es posible que sientan una sensación de euforia y la percepción intensa de los sentidos visuales, auditivos y del gusto. También aumenta su presión arterial y la frecuencia cardíaca.

Los ojos rojos, sequedad en la boca, disminución de la coordinación, paranoia, alucinaciones ansiedad, son señal de que está bajo efectos de una droga. Otros efectos pueden ser el aumento del deseo sexual, pérdida del control muscular, ataques de pánico, agitación y violencia.

Entre los efectos inmediatos destacan también la dilatación de pupilas, dicción rápida e incoherente, congestión nasal, llagas en las encías y depresión.

Se produce un deficiente desempeño en las labores escolares, alteraciones del sueño y del humor, depresión, agresividad, inquietud, nerviosismo, somnolencia y alucinaciones.Depresión y consumo de drogas en adolescentes

Si al uso de drogas en la adolescencia le añadimos un cuadro depresivo, se produce una acción distorsiva. Esta acción genera la incapacidad de relacionar la forma de pensar y su repercusión en el medio ambiente.

En estos casos, nuestro hijo puede llegar a creer que la forma de sentir, pensar y reaccionar ante ciertos eventos son diferentes a la de los demás.

Se produce una tendencia a distorsionar la interpretación de algunos hechos y a culpar a otros de sus actitudes.

Causas del consumo de drogas en adolescentes

Este grave problema afecta no solo a nuestros hijos sino a todo el entorno familiar. Es necesario que los padres nos enfoquemos en conocer las causas y las posibles consecuencias ante un problema de esta índole.

Causas

  • Una de las principales causas que conduce al uso de drogas es la curiosidad que despierta en nuestros jóvenes la información recibida por los medios de comunicación.
  • Otros adolescentes recurren a las drogas como una vía de escape, ante el estrés, por situaciones complicadas en el hogar, escuela o en el entorno donde se desenvuelven.
  • En algunos casos, el consumo viene dado por intentar mejorar el rendimiento en algunas actividades deportivas.
  • Cuando los jóvenes no tienen motivación alguna u objetivos trazados, buscan sensaciones agradables consumiendo drogas.
  • La inestabilidad del entorno familiar y la influencia del círculo de amistades donde es habitual el uso de drogas son factores determinantes de este problema.
  • También es posible que algunos medicamentos sean el detonante de una adicción.

Patrones en el consumo de drogas

Entre las drogas que pueden consumir nuestros hijos, están el tabaco, alcohol, cannabis, cocaína, heroína y están las llamadas drogas de síntesis como el éxtasis y otras.

Los patrones de consumo están determinados por la frecuencia y el tipo de sustancia consumida.

Aunque algunos jóvenes no pasan de la experimentación, muchos otros consumen de forma regular, hasta que se hacen adictos. Algunos solo usan drogas en momentos de ocio y luego retornan a sus actividades cotidianas y piensan que así no se hacen dependientes. Pero además, hay un grupo que consume simultáneamente varias drogas y están dispuestos a asumir riesgos mayores.

¿Quieres que tu hijo esté informado sobre lo que significa el consumo de drogas? Invítalo a que revisen juntos mi blog , donde encontrarán material valioso para que disipen las dudas. También puedes contactarme  para más información sobre este y otros temas.

El impacto de la música en los adolescentes: la influencia invisible

 

La música es un elemento fundamental en la formación cultural y en la educación de todos los seres humanos; por ende, el impacto de la música en los adolescentes es algo que debemos entender como padres. Esta tiene una clara influencia no solo emocional, sino también psicológica, especialmente en los adolescentes, y debemos ser conscientes de eso.

 

Para los jóvenes, la música tiene una gran influencia en la formación de su propia identidad y personalidad ya que tiene un impacto sobre el lenguaje, el vestuario, los peinados, y la expresión personal en cualquier forma que ellos decidan.

 

La música tiene una historia muy rica y existe en muchas formas diferentes ya que ha cambiado y evolucionado a lo largo de la historia. Es difícil negar el papel tan importante que juega en el refuerzo de distintos valores, por ende es una influencia invisible pero siempre presente y con un claro impacto en los jóvenes y la sociedad en general.

 

En muchas maneras, la música es el lenguaje de la juventud y es la primera realidad cultural que experimentan los jóvenes. Estudios sobre la influencia de la música en los jóvenes han dejado claro que sirve como un canal de comunicación entre adolescentes y que tiene un gran impacto en su bienestar y desarrollo.

 

¿Cuál es el impacto de la música en los adolescentes?

 

La etapa de la adolescencia se caracteriza por la creación y consolidación de la identidad propia. Hay mucha confusión en el proceso, por lo cual los jóvenes tienden a probar cosas distintas y se unen a grupos con afinidades similares. En esta etapa, están buscando su lugar en la sociedad y el impacto de la música en los jóvenes es indiscutible.

 

La mayor parte del tiempo, la música representa las creencias de los grupos sociales y ayuda a determinar no solo los valores de estos grupos sociales sino también la manera de hablar, vestirse y moverse. Esto es lo que permite que haya un sentimiento de pertenencia grupal muy fuerte entre ellos.

 

En lo sociológico, la música es parte de la estructura cultural ya que es un producto de las clases sociales, pero a su vez ese producto modifica a la sociedad, diviéndola en distintos grupos de pertenencia. Genera modelos, ídolos, nuevas creencias, difunde valores, ideales, y más.

 

Hoy en día, la música expresa temas que antes se consideraban más tabú, como las drogas, el sexo precoz, la delincuencia, el alcoholismo, la violencia, y más. Sin embargo, la sociedad no es lo único que influencia la música. También lo hacen los medios de comunicación y la manipulan para generar el consumo de productos.

 

La influencia de la música en los jóvenes también es psicológica porque produce cambios en las conductas de los adolescentes y de la sociedad en general. Además de eso, también produce cambios internos ya que puede impactar el juicio y ayuda a determinar la moral, el sentido del honor, el bien y el mal, y otros valores. Es seguro decir que la música tiene una influencia en lo más profundo del individuo.

 

En lo emocional, el impacto de la música en los adolescentes es más claro aún ya que facilita la expresión de las emociones. Recordemos que los adolescentes no tienen mucha claridad emocional en esta etapa y hay cierta dificultad cuando se trata de experimentar y expresar emociones, pero la música ofrece un medio para eso.

 

Influencia negativa de la música en los jóvenes

 

La influencia de la música moderna en los jóvenes puede ser negativa en distintas maneras. Para empezar, las letras de muchas canciones de hoy en día tienen contextos violentos, sexualmente sugestivos o que hacen referencia a las drogas, la muerte, el suicidio, o incluso el satanismo.

 

Aunque estas canciones pueden ser vehículos para procesar ciertas emociones negativas de una manera sana, también pueden influenciar el comportamiento de manera negativa al promover valores que, como padres, no queremos que nuestros hijos adopten.

 

La música también puede producir debilidad sentimental y afectiva, puede hacer que el adolescente se fije en la idea de que el que sufre siempre es el afectado, y puede inspirar comportamiento rebelde que hay que corregir.

 

Influencia positiva de la música en los jóvenes

 

Sin embargo, la influencia de la música en los jóvenes también puede ser muy positiva, dependiendo del género que se escuche. Por ejemplo, la música clásica es muy relajante, hasta terapéutica, y también puede ayudar con la concentración.

 

Algunos géneros musicales también ayudan a los adolescentes a encontrar su propia fuerza al sentirse identificados con las letras. De la misma manera la música puede ayudar a procesar sentimientos y también puede hacer que los jóvenes se sientan un poco más desinhibidos, más inspirados a salir del cascarón y mostrar quienes son.

 

La música también ofrece una distracción sana ya que ayuda a combatir el estrés y se puede convertir en una expresión muy importante de la personalidad de los jóvenes. También la pueden adoptar como expresión artística y los inspira a explorar sus propias capacidades creativas y talentos.

 

Conclusión

 

La música siempre ha jugado un rol esencial en el aprendizaje y en la comunicación de la sociedad y la cultura. Los jóvenes aprenden mucho basados en lo que oyen y ven, y también crean conexiones genuinas con otros a través de los gustos musicales en común.

 

El impacto de la música en los adolescentes puede ser positivo o negativo. Si es negativo, los padres podemos ayudar a nuestros hijos prestándole atención a lo que escuchan y lo que ven. Si determinamos que hay algo destructivo al respecto o que está afectando de manera negativa la identidad del joven, podemos ayudarlos a identificar esos factores y llegar al fondo de lo que ocurre con nuestros hijos en ese momento.

 

Una discusión abierta y libre de crítica puede ser mucho más productiva y transformadora que controlar lo que nuestros adolescentes escuchan. La música no es una influencia peligrosa para jóvenes felices y saludables, así que debemos estar pendientes de la salud mental, emocional y física de nuestros hijos para ofrecer una guía cuando notemos que algo no anda bien.

Rebeldía en los adolescentes: posibles causas y consejos

Cada etapa de la vida de nuestros hijos está ahí para que la disfrutemos. Desde que son bebés y dependen completamente de nosotros, hasta sus primeros pasos y primeras palabras. Después, van a la guardería, al colegio, hacen amigos y, poco a poco, van formando sus personalidades. Y, de repente, sin que nos demos cuenta, ¡llega la adolescencia! Es una etapa bastante temida por los padres, y por una buena causa. En estas edades es cuando suele aparecer la rebeldía en los adolescentes. En ocasiones, los hijos se vuelven difíciles de controlar y se rebelan ante cualquier norma o circunstancia. Así que, como padre, ¿qué puedes hacer para mejorar la situación? ¿Cómo tratar a un adolescente rebelde? Y, también importante, ¿cuáles son las causas de la rebeldía en la adolescencia? A continuación, te cuento por qué suele surgir y qué hacer para controlarla.

¿Qué es la rebeldía en los adolescentes?

La adolescencia es la etapa en la que dejamos atrás la niñez y comenzamos a vivir como adultos. Y esto conlleva empezar a recibir responsabilidades, a asumir que nuestros actos tienen consecuencias, etc. Así mismo, es un momento en que nuestro cuerpo está sufriendo muchos cambios, tanto fisiológicos como psíquicos. Pero, sobre todo, es el momento en que los niños empiezan a descubrir quiénes son y cuál es su personalidad. No obstante, hay que tener en cuenta que todos hemos sido adolescentes. Así que, hasta cierto punto, podemos comprender qué está pasando por la cabeza de nuestros hijos. ¿Quién quiere dejar de ser un niño sin responsabilidades y descubrir que el mundo espera cosas de nosotros?

Esta carga repentina sobre sus hombros genera malestar. De repente, los adolescentes se encuentran con que tienen que seguir normas, aunque ellos piensen diferente. Así pues, padres, profesores y otros adultos se convierten en enemigos. Las reglas se convierten en algo que desafiar y las pautas establecidas en casa ya no son adecuadas para ellos. Esto los lleva a expresar su desacuerdo y, en muchas ocasiones, no lo hacen de la mejor manera. Gritos, discusiones, peleas y, por desgracia, violencia pueden ser algunos de los métodos a los que recurren. Pero también hay que pensar que forma parte del proceso de descubrir quiénes son. Así que, si sabemos llevarlos y controlar la situación, este «desafío» constante puede ser positivo. Solo hay que saber cómo manejarlo.

Distintos tipos de rebeldía en los adolescentes

Aunque cada persona es única, es cierto que la rebeldía en los adolescentes se suele dividir en cuatro tipos. El primero es el más conocido y temido: la rebeldía agresiva. Esta se expresa con violencia, peleas, gritos y más. El adolescente empieza a sentir las dificultades de la vida adulta y se rebela, sufre. Y esto hace que intente reducir su sufrimiento infligiéndoselo a las personas de su alrededor. Por otro lado, tenemos la rebeldía regresiva. Con este tipo, al contrario que con el anterior, el adolescente se encierra dentro de sí mismo. No se expresa, no cuenta qué le pasa, simplemente, se recluye. Su protesta consiste en hacer el vacío, no habla pero, aún así, expresa su protesta.

De igual manera, también existe la rebeldía transgresiva. Esta se centra, sobre todo, en la oposición a las normas. De repente, ninguna norma es buena y el adolescente se niega a cumplirlas. Siempre protesta y se queja para ver hasta dónde puede llegar antes de recibir un castigo. Por último, existe la rebeldía progresiva. Por decirlo de alguna manera, este tipo es el que todos los padres buscan. Es una rebeldía en la que el adolescente sigue las normas, pero igualmente las critica y las pone en duda. Las discute y las negocia para que se adapten a lo que piensa.

Signos de rebeldía con los que estar pendiente

Ahora que ya conoces los tipos de rebeldía en adolescentes que puedes encontrar, es importante estar atento a los primeros signos de esta. De hecho, hay varias señales que van desde encerrarse en su habitación y querer estar en soledad, hasta directamente dejar de hablar con los padres. La falta de comunicación y la reclusión son signos de que la rebeldía está apareciendo. Así mismo, debes estar pendiente de sus estados de ánimo. Si ves que pasa rápidamente de estar contento a enfadado, o que se pone agresivo con un tema que, en principio, no tenía nada de malo, puede ser una señal. Lo mismo ocurre si ves que, con un tema inofensivo, se pone más triste de lo que corresponde.

De igual forma, un signo importante es, que de un día para otro, ¡le damos vergüenza a nuestros hijos! Ya no quieren que los llevemos al colegio o que nos vean sus amigos. Y, por último, el signo rebelde por excelencia: ¡NO! Tu hijo empieza a decir que no a cosas que antes sí quería, como salidas en familia que ahora lo aburren o comida que ya no quiere comer.

Causas de la rebeldía en la adolescencia

Y, ¿de dónde viene este comportamiento? Pues hay muchos factores que pueden causar la rebeldía en la adolescencia. El primero, los cambios físicos y psíquicos de los que hablaba antes. Su cuerpo cambia y, muchas veces, no les gusta cómo es su nuevo yo. Además, las hormonas empiezan a tomar el control de las emociones. Se sienten torpes, agotados y cada cambio los pilla por sorpresa.

Igualmente, los padres empiezan a dejar de ser el centro de su mundo. Ahora, los amigos son el eje central. Sus opiniones contarán más que las tuyas y, de imprevisto, ¡quieren llenarse de piercings, tatuajes y vestir como su pandilla! Esto puede ser inofensivo o no, depende del tipo de compañeros que tenga. Pero, piensa que su relación con ellos también influirá en su vida. Una ruptura amorosa, compañeros de clase que lo tratan mal, etc. afectarán a su estado de ánimo.

La ira es una de las emociones más frecuentes y difíciles de manejar en los niños. Enseñar a los pequeños a dominar este sentimiento puede ser una tarea complicada, que incluso puede llevarnos a perder el control.

Algunos niños experimentan estallidos de ira frecuentes, los cuales pueden ser ocasionados por factores externos o por situaciones en el mismo hogar. Se pueden dar casos de niños que estallan en ira por estrés.

Cómo manejar la ira en los niños

Si queremos canalizar la ira en nuestros niños, es indispensable emplear ciertas estrategias y mantener el control, para evitar que la situación empeore y poder reforzar su conducta.

Lo más acertado es ayudarlos a desarrollar habilidades que les permitan identificar y expresar sus emociones de forma equilibrada. Ante una rabieta, es recomendable darles tiempo para que se calmen.

Siempre debemos actuar con firmeza pero con mucha paciencia y amor. Lo ideal es enseñarles desde el ejemplo y hacerles saber que puede enojarse sin que sea necesaria una reacción inaceptable.

Estrategias para controlar la ira en niños:

  • La primera acción a tomar es mantener la calma y por ningún motivo se le debe gritar al niño. Así le demostramos que es posible manejar la ira y que él también puede ser capaz de hacerlo, aún en momentos donde es fácil perder la paciencia.
  • Otra estrategia es enseñarle a reconocer la ira. Luego de una rabieta, es momento de hablar sobre lo ocurrido y pedirle una explicación sobre su reacción violenta.
  • Algo muy acertado es enseñarle a identificar las causas de su ira y las soluciones que puede manejar ante situaciones similares, así como las consecuencias que debe asumir por su actitud.
  • Es preciso ayudarlo a expresar la ira invitándolo a que haga otras actividades que le ayuden a canalizarla, como pintar o escribir. Así podrá explorar esas emociones y quizás logre entender lo que le ocurre y cómo puede evitarlo. Una buena estrategia es que pueda liberar tensiones practicando actividades deportivas, con clases de yoga o con mindfulness.
  • Es necesario hablar con nuestros hijos del autocontrol y que juntos podamos encontrar varios caminos para lograrlo. Una estrategia indispensable es fomentar la empatía; una tarea nada fácil, pero un valor muy importante cuando un niño debe comprender a otro y colocarse en su lugar.
  • Ataques de ira en los niños: Causas y consecuencias

Los ataques de ira en los niños pueden hacerse habituales y empeorar si no le damos la importancia adecuada y dejamos que estos eventos pasen desapercibidos. Si consideramos que existe un problema grave de ira, lo más conveniente es buscar ayuda profesional y que sea un especialista quien determine las causas.

Lo importante es tener un diagnóstico correcto y que los padres encontremos la orientación necesaria para ayudar a los niños a expresar y manejar sus sentimientos y emociones adecuadamente.

Existen opciones para atender este tipo de conductas, se pueden hacer terapias conversacionales o conductuales, en familia o en grupos mayores, para identificar las causas y recomendar el tratamiento más indicado para el niño.

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Posibles causas  

Conocer las causas de los eventos de ira de nuestros hijos es necesario para atender el problema. Esto nos permite entender mejor sus necesidades, y a la vez, manejar las situaciones derivadas de ese comportamiento.

  • En ocasiones, el simple hecho de no satisfacer las necesidades básicas, como comer o dormir bien, pueden desencadenar ataques de ira en los niños.
  • También pueden ocurrir estallidos de ira cuando los niños se encuentran en un ambiente donde no se sienten estimulados. Un niño aburrido tiende a portarse de manera inadecuada.
  • Una de las causas más comunes es la frustración que siente un niño cuando se enfrenta a retos que no puede resolver.
  • Otros factores desencadenantes pueden ser la hipersensibilidad ante ciertos estímulos, la inseguridad y los celos.
  • En algunas ocasiones, los niños tratan de imitar las reacciones de los adultos ante un enojo; si desea obtener algo, es posible que adopte una conducta similar.
  • Las medidas disciplinarias estrictas, pueden conducir a que el niño estalle en ira. Es comprensible, pues se sienten reprimidos.

En algunos casos, la ira en los niños depende de causas subyacentes como el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH. La ansiedad, experiencias traumáticas, negligencia de los padres y cuidadores, problemas diversos de aprendizaje y de procesamiento sensorial y algunos casos de autismo, también pueden desencadenar estos eventos.

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Consecuencias 

Con el paso del tiempo, este comportamiento conlleva a que el niño se torne violento y los problemas de tipo social, familiar, emocional y físico, no se harán esperar. El temperamento del niño se tornará cada vez más difícil y los lazos afectivos serán deficientes.

Algunas técnicas de control para la ira en los niños

Los niños pueden llegar a mostrar problemas de ira desde los 2 años de edad; cuando sienten algún malestar ante diversas situaciones, pueden expresarlo mediante rabietas, golpes y hasta amenazas.  

Para los niños, un ataque de ira representa la mejor forma de expresarse. Es sólo después de los 5 años, cuando están en capacidad de aprender a controlarla, poniendo en práctica algunas técnicas.

Entre los 8 y 9 años, pueden entender que la ira es una emoción normal, pero que nunca deben usarla para lastimar a ninguna persona.

Entre las cosas que puedes hacer para ayudarlo a canalizar su ira, se encuentran:

  • Enseñarle a tomar en un descanso emocional en el momento que sienta que se avecina un ataque de ira es una de las mejores técnicas a la que puedes recurrir. Durante el descanso puede hacer ejercicios de respiración.
  • Muéstrale a tu hijo que los problemas y conflictos tienen solución y que siempre encontrará mejores alternativas a su ira.
  • Permite que te cuente como se siente y hazle saber que puede mantener una comunicación abierta y expresarse libremente contigo.
  • Demuéstrale la manera correcta de utilizar el lenguaje para expresar sus sentimientos y el motivo de su ira.

Con estas técnicas, los padres podemos enseñar a los pequeños a expresarse y canalizar sus emociones. Además, el niño aprende que la mejor alternativa para comunicarse es a través del diálogo.

¿Cuándo deben preocupar los estallidos emocionales?

Cuando los episodios de ira son muy seguidos e intensos, y cualquier situación les causa mal humor, es momento de preocuparnos y pensar que algo más está ocurriendo. Igual sucede cuando se le hace cotidiano expresarse con malas palabras y se hacen comunes las  agresiones físicas y verbales para poner de manifiesto su ira.

Debemos estar atentos si su conducta se torna peligrosa y está causándole problemas en el colegio, interfiriendo con su capacidad para compartir con otros niños. Igualmente, en caso de que genere conflictos en el hogar y tenga una conducta desafiante que perturbe la paz del entorno familiar.

Ante cualquier comportamiento que consideremos inapropiado, es indispensable buscar ayuda profesional que nos ayude a canalizar la ira en nuestros niños.

¿Necesitas información adicional? Te invito a revisar mi blog. Y si consideras necesario puedes contactarme y plantearme tu caso con mayor detalle. Juntos intentaremos encontrar una solución.   

¿A quién querer más, a nuestros hijos o a nuestra pareja?

 

Sé que este tema puede ser controversial y provocar opiniones encontradas entre los que leen estas líneas. Al igual que la muerte, que todos pensamos sobre ello pero evitamos hablar del tema, esta pregunta son de las que en algún momento hemos pensado pero no la decimos.

 Desde mi perspectiva, creo que son dos tipos de amores diferentes que no debemos poner a competir entre sí. De hecho, hay personas que hasta celos han tenido de sus hijos, a veces con cierto grado de justificación, por la manera en que su pareja trata a sus niños en relación a cómo es con él o ella.

 Por otra parte, y en muchas ocasiones ocurre que una vez nacen los niños, la pareja se convierte en unos extraordinarios padres pero se olvidan de cultivar y mantener esas pequeñas, pero valiosas cosas, que hacen que la conexión se mantenga fuerte e inquebrantable. Aquí le ofrezco algunas estrategias que podemos hacer para mantener una relación saludable y feliz con nuestro compañero o compañera después de la llegada de los niños.

 

Mantén la cercanía con tu pareja

 Con la llegada de los niños, aumentan nuestras responsabilidades, retos y presiones del día a día. Las necesidades de nuestros niños, sobretodo, en los primeros años de vida, nos llevan a tener un tiempo limitado en actividades propias o con nuestra pareja.

 Por tal razón, y tomando esto en consideración debemos estar conscientes de la búsqueda de espacios y tiempo de comunicación y conexión con nuestro compañero o compañera. Como todo en la vida, las cosas no se dan sin esfuerzo, compromiso y voluntad. Esto no debe ser diferente en las relaciones de parejas sobretodo luego de la creación de una familia.

 El no mantenernos conectados en nuestra relación y el caer en la zona de comodidad, puede llevarnos a la falta de compenetración y por ende eventualmente a la ruptura de vínculo matrimonial ante la carencia de amor y afecto.

 

Mantén el contacto físico

 Una de las formas más efectivas e inmediatas de fortalecer la relación con nuestra pareja es a través del contacto físico. Estudios científicos han revelado la efectividad de los abrazos en la secreción de hormonas como la oxitocina y serotonina que promueven la sensación de bienestar y felicidad en la persona.  

 Sin embargo, muchas parejas, luego de la llegada de los hijos, se dejan de abrazar, besar y mantener el contacto físico. Dan por sentado el amor de la compañera o del compañero y se olvidan de buscar esos momentos importantes en el día para demostrar el amor con nuestras manos, boca y cuerpo.

 Que no se nos olvide que el amor para el ser humano es como el agua para las plantas. Es el elemento esencial para continuar motivados, conectados y fuertes ante los embates que nos presenta la vida.

 

Mantente atento a tus sentimientos o los de tu pareja

 Sabemos cuando algo no está bien o nos sentimos distantes de nuestras parejas. Sin embargo, es importante no poner la relación en un detente para criar a nuestros niños y no hacer nada al respecto. Son muchas las parejas que hacen de sus hijos el centro de sus vidas y una vez sus niños vuelan del nido se divorcian al no encontrar razón para continuar unidos.

 Si sientes que tu relación se ha enfriado o ha sufrido cambios es importante que busquen ayuda antes de que sea muy tarde y no quede nada por hacer. No tengas temor al diálogo o a expresarle a tus pareja tus necesidades.  El silencio, la indiferencia o la sobre confianza se pueden convertir en tus peores enemigos. Como dice el refrán: A pan duro, diente agudo. Identifiquen las necesidades o situaciones que están causando la desconexión, dialoguen y busquen ayuda de ser necesario. Es de valientes trabajar por aquellas cosas que más valoramos como la familia.

 

Dándole amor a tu pareja, le das amor a tus hijos

 Todos los miembros del hogar contribuimos al bienestar del mismo. En la medida en que nosotros estemos bien y emocionalmente estables nuestros hijos lo estarán. Dale prioridad a tu pareja e identifica cuáles son sus necesidades y preferencias en su relación. NO permitas que los niños o el trabajo vayan por encima de su relación. Que no se nos olvide que nuestros hijos se irán y nuestro compañero o compañera será quien esté ahí para continuar el camino de sus vidas en el momento en que decidieron estar juntos y formar el hogar.

 Al final del camino, el amor por nuestra pareja debe estar en igualdad de condiciones que el amor por nuestros hijos. Aunque siendo amores diferentes, ambos están al mismo nivel y aportan a nuestra vida de distinta manera. Nunca dudes en trabajar por tu unión o tu familia. Recuerda que ese es el mejor regalo que recibimos de la vida y son quienes estarán siempre para ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

No sé si ustedes concuerdan conmigo, pero para mí ser padre o madre resulta el trabajo más complicado del Mundo. Imagínense, tenemos el deber de estructurar, disciplinar y vigilar el bienestar de un ser humano para acompañarlo en su desarrollo y convertirlo, eventualmente, en una persona de bien.

 Pero a pesar de ser una responsabilidad complicada, también es la labor más gratificante de nuestra vida. Ver como ese ser humano va creciendo, aprendiendo y adquiriendo nuevas destrezas nos llena la vida cada día de satisfacción y orgullo. S

 Sin embargo, el diario vivir durante las diversas etapas del crecimiento nos pone retos y situaciones que tenemos que manejar adecuadamente para evitar que se conviertan en problemas mayores o que se salgan de nuestro control.

 Creo que todos pasamos por situaciones diarias con nuestros hijos como: el que no recojan los juguetes, no se quieran bañar o se haga una misión imposible levantarlos para la escuela. Por tal razón, les ofrezco varias estrategias que le aliviarán esta carga y la harán más llevadera y fácil.

 

Situación: No recogen los juguetes

 Un despliegue de juguetes en el piso, aparte de cargar visualmente el ambiente, pueden provocar una caída o que sin querer se rompa alguno de estos al pisarlo sin darnos cuenta. Por eso, es esencial que le fomentemos a nuestros hijos a recoger los mismos una vez hayan terminado de jugar y no hacerlo nosotros por ellos. Claro está, esto en gran medida va a depender de la edad que tengan nuestros niños. Pero a pesar de ello, debemos comenzar desde pequeños a desarrollar este hábito.

 Muchas veces nos quejamos por la cantidad de juguetes que tienen nuestros hijos pero terminamos comprándoles otros tantos más. Así, que el primer paso debe ser no comprar juguetes en exceso sobretodo después de épocas como Navidad o Reyes en las cuales se hacen muchos regalos.

 Aparte, les sugiero que ubiquen un closet con suficiente espacio para que los niños puedan guardar los juguetes que no estén utilizando en el momento. Por más que quieran, es imposible que puedan utilizar todos a la vez. Así, que después de varias semanas saquen algunos de los del closet y cámbienlos por algunos que estén utilizando en el momento. Para ellos va a ser como si le estuvieran dando un juguete nuevo y evitará el aburrimiento.

 Por último, si usted le solicita guardar los juguetes y no lo hacen. Póngalos en un lugar en el closet que sea difícil de alcanzar. De esta manera, ellos aprenderán que hay una consecuencia si no obedecen o cooperan cuando se les pide al no poder jugar con ese juguete que tanto les gusta pero que no recogieron.

 

Situación: Continuas peleas entre hermanos

 Cuando los niños son pequeños, o incluso cuando son más grandecitos, muchas veces los hermanos pelean por cosas tan simples como quien usa un juguete, quien se baña primero o a quien le toca poner la mesa hoy.

 Una buena manera de evitar esta continua competencia es utilizar la estrategia de los días alternos. De antemano, desarrollen un calendario con sus niños e incluyan todas aquellas situaciones que ocasionan disturbios. Les aconsejo que lo hagan en conjunto con ellos para que sean partícipes del mismo y colóquenlo en un lugar visible para que lo utilicen de referencia. Al establecer de antemano las actividades, verás que esas continuas batallas se reducirán significativamente.

 

Situación: Olvidos continuos

 ¡Qué mucha paciencia hay que tener cuando llegamos a la escuela y nuestro niño o niña nos dejan saber que se les quedó la lonchera o el proyecto que tienen que entregar encima de la mesa! Entonces para resolver tenemos que regresar a la casa y traerle las cosas.

 No obstante, es importante que nuestros niños comiencen a asumir las responsabilidades sobre  asuntos relevantes a ellos según vayan creciendo. Recordemos que cuando lleguen a la adultez y comiencen en el campo laboral nosotros no vamos a estar para llevarles la computadora cuando la dejen encima del escritorio.

 Por ende, los niños deben entender que hay unas consecuencias directas por sus actos y después de varias veces debemos permitir que vivan esas consecuencias para que lo puedan entender de una manera más clara. Ahora, esto se debe implementar según la edad del niño. No se le puede exigir a un pre-escolar lo mismo que a un niño que ya esté en tercer o cuarto grado.

 

Situación: Falta de cooperación en las labores domésticas

 Involucrar a nuestros hijos en las labores del hogar promueve en ellos la responsabilidad, las destrezas y la independencia. Como padres responsables, debemos procurar que nuestros hijos aprendan a valerse por sí mismos. Aparte, asignarle labores a nuestros niños también les ofrece un sentido de pertenencia en la familia y trabajo en equipo.

 Una buena forma de estimular la ayuda en nuestros niños es brindándole o extendiéndole privilegios como resultado de su solidaridad y cooperación. Si por ejemplo le asignamos a nuestro niño o niña a hacer la cama o lavar su ropa podemos extenderle su horario de uso de vídeo juegos con tiempo adicional. Esto se puede conceder en la semana o sábados y domingo de acuerdo a la conveniencia del momento.

 Algunos padres ofrecen paga como incentivo para la realización de las labores del hogar, pero considero mejor la otorgación de privilegios en lugar de darles dinero por cosas que deben hacer como miembros de la familia.

 

Situación: Dificultad para dormir

 Una de las situaciones más difíciles y a la vez una de las que nos puede provocar mayor irritabilidad es cuando nuestro niño tiene dificultad para conciliar el sueño y se levanta varias veces durante la noche para venir a nuestra cama. Para solucionar esta situación, lo principal es mantener la consistencia de forma tal que si el niño se levanta varias veces durante el transcurso de la noche lo llevemos de vuelta a su cama evitando dejarnos vencer por el cansancio o la frustración. A la larga, la firmeza dará el resultado esperado.

 No obstante,  ofrecerle algún incentivo para permanecer en su cama como un juguete que le guste mucho y que sólo podrá utilizarlo en la medida en que permanezca en su cama toda la noche, también puede ser una táctica efectiva ante esta situación.

 

 Si hacemos pequeños ajustes en la conducta de nuestros hijos desde edades tempranas y evitamos que las situaciones se salgan de control será mucho más fácil de manejar etapas de mayores cambios y retos como la adolescencia.

 Cultivar en nuestros niños buenos hábitos y disciplina es posible si mantenemos el compromiso y la estructura desde edades tempranas.

La obesidad infantil es un problema que afecta a una gran cantidad de niños. En general, la obesidad es uno de los problemas más comunes tanto en niños y adolescentes como en adultos. Es un problema tan marcado que muchos consideran que la obesidad es una pandemia no infecciosa. Hablando de pandemias…

 

La cuarentena debido al COVID-19 ha resultado en que la obesidad infantil se profundice y no se habla lo suficiente de esto. El mundo entero ha pasado meses en casa, lo que quiere decir que muchos niños han perdido su rutina diaria, han adoptado malos hábitos alimenticios, han perdido buenos hábitos de sueño y están mucho más sedentarios que antes. Lo mismo se puede decir de los adultos.

 

En un escenario como el de la cuarentena y el encierro en casa, problemas como la obesidad infantil han aumentado mucho. ¿Y qué hay que hacer para revertir este efecto? Pues, retomar el control de nuestro estilo de vida. En el artículo de hoy discutiremos lo que es la obesidad infantil, cómo la cuarentena por COVID-19 ha impactado esta situación, y qué podemos hacer como padres para prevenir la obesidad infantil.

 

H2: ¿Qué es la obesidad infantil?

 

La obesidad infantil es una enfermedad crónica muy común que afecta al 30% de los niños. Hoy en día, más y más niños se diagnostican con enfermedades asociadas a la obesidad, como lo son la hipertensión, la diabetes, entre otras.

 

Un niño tiene obesidad infantil cuando el percentil del índice de masa corporal es mayor al 95%. Por otro lado, un niño tiene sobrepeso cuando el percentil del índice de masa corporal es mayor al 85% pero menor que 95%.

 

Las causas de la obesidad infantil son muy variadas ya que muchos factores diferentes contribuyen a esta pandemia. Los factores más comunes son el medio ambiente, la falta de actividad física, herencia genética, modelos de alimentación inadecuados, y estatus socieconómico.

 

H2: ¿La cuarentena por COVID-19 ha empeorado la situación de obesidad infantil?

 

Según el último Congreso Internacional de Obesidad, cualquier evento que desestructure la rutina de los niños y los mantenga confinados en casa, como ocurre durante las vacaciones de verano, desencadena conductas desfavorables. En otras palabras, el estilo de vida cambia, se pierde la estructura, y por ende aumentan de peso.

 

La cuarentena por COVID-19 es uno de los eventos que más ha desestructurado la rutina de los niños, adolescentes, y adultos. Durante este periodo de tiempo, se ha perdido el control de la rutina de niños obesos.

 

Hay que tomar en cuenta que la duración de las cuarentenas varía de país en país. Aquellos que han vivido cuarentenas largas y constantes sufrirán efectos más duraderos y que serán más difíciles de revertir cuando se trata de la obesidad infantil. Es por esto que es importante intervenir lo antes posible y tomar el control de la rutina una vez más.

 

Los cambios que trajo consigo el confinamiento han tenido un gran efecto en la obesidad infantil y definitivamente ha empeorado la situación en muchos aspectos. La ausencia de ejercicio, el sedentarismo, la pérdida de buenos hábitos alimenticios; todos estos son factores que tienen grandes consecuencias.

 

H2: ¿Cómo prevenir la obesidad infantil?

 

La prevención de la obesidad infantil depende en gran medida de buenos hábitos y éstos deben empezar en el hogar. Hace falta estructura para evitar la obesidad infantil y también para luchar con ella y ayudar a nuestros niños a recuperar su salud. Aquí discutiremos algunos de los hábitos más importantes para prevenir la obesidad infantil:

 

H3: Actividad Física

 

La actividad física es muy importante ya que el sedentarismo es uno de los grandes aliados de la obesidad infantil. Es importante que nuestros hijos realicen actividades físicas al menos una hora al día. Estas actividades pueden ser moderadas o intensas y es importante que no se traten como un castigo. Hay que enseñarles a nuestros hijos el placer de hacer ejercicio o practicar algún deporte y que tenga una connotación positiva. También podemos mantenerlos activos jugando con ellos y haciendo que participen en las rutinas domésticas para que no pasen todo el día sentados.

 

H3: Alimentación Equilibrada

 

En nuestro rol de padres, es importante que aprendamos a brindarle a nuestros hijos una alimentación equilibrada y adecuada. Esto requiere educación de nuestra parte y también la ayuda de nutricionistas para que nos guíen. En líneas generales, es importantes que beban al menos 1 o 2 litros de agua diarios, hacer de los cereales y legumbres la base de la alimentación, combinar proteínas animales y vegetales, consumir al menos 5 raciones de frutas y vegetales, y evitar alimentos procesados.

 

H3: Mantener un Horario de Comidas

 

Esto es muy importante. No solo se trata de comer de manera saludable y limpia, sino también evitar el picoteo de comida entre horas, sobretodo si se trata de golosinas. Tener un horario de comidas y mantenerlo ayudará a tus hijos a tener mucha más estructura. Si les da hambre entre horas, puedes ofrecerles opciones más saludables, como son las frutas, la granola, el hummus, entre otros. También es esencial que cada comida sea buena y los mantenga llenos por más tiempo, por lo cual es importante incluir los grupos alimenticios más importantes y darles buenas porciones.

 

H3: Reducir el Tiempo Delante de las Pantallas

 

Según varios estudios, los niños pasan alrededor de dos horas y media video la TV, jugando en la PC o en el móvil, entre otros dispositivos. Es importante reducir el tiempo que pasan nuestros hijos delante de las pantallas y asegurarse de que se mantengan más activos. Por esto es tan importante crear el hábito de actividad física.

 

No se puede negar que la cuarentena por COVID-19 ha tenido efectos desfavorables en muchos aspectos de nuestras vidas. La obesidad infantil ha aumentado durante este tiempo y no es algo que debamos ignorar. Sin embargo, podemos hacer algo al respecto y ayudar a nuestros hijos a recuperar la estructura un día a la vez.

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