Comunicación, relación y conexión con tus hijos

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La adolescencia es una de las etapas más complejas tanto para nuestros hijos como para nosotros como padres. Durante la misma, el cerebro de nuestros hijos se reconstruye para preparar el camino hacia la adultez. Además, las alteraciones hormonales y biológicas hacen que hayan cambios en el temperamento y la conducta.

Por tal razón, debemos procurar mantener una buena comunicación con nuestros hijos desde pequeños de forma que se desarrolle un alto grado de confianza y una buena relación que nos facilite el proceso de entendimiento al enfrentar momentos difíciles durante la pubertad.

Sin embargo, existen varias formas de que la comunicación con nuestros adolescentes se facilite. A continuación te ofrezco varios consejos que te ayudarán a fortalecer la relación y el diálogo de manera efectiva con tus hijos durante esta retante etapa.

Escuchar

Prestar atención a lo que nuestros hijos nos dicen es esencial para crear un ambiente de confianza y apertura con nosotros. Debemos darles espacio para que ellos expresen aquello que necesitan que escuchemos y atendamos. Además, es importante no ponerles presión de más y permitir que el diálogo se de en forma orgánica.

Valida sus sentimientos

A veces menospreciamos o le restamos importancia a los sentimientos de nuestros hijos por no tener la madurez suficiente. Sin embargo, no debemos olvidar que todos tenemos emociones y que para lo que uno puede ser algo sin importancia para nuestro hijo o hija podría ser muy significativo.

Por ejemplo, si nuestra hija se enamora y tiene una ruptura con su pareja es de gran beneficio que la escuchemos y seamos empáticos con su situación aunque nosotros sepamos, por experiencia, que ella se va a olvidar de esa relación eventualmente. Si por el contrario subestimamos sus emociones y le decimos cosas como: “no llores por eso, verás que se te va a olvidar rápido”, podría interpretar que sus sentimientos no son importantes para nosotros.

Demuestra confianza

Déjale saber a tu hijo o hija que tienes confianza en él o ella dándole algunas encomiendas importantes que le hagan sentir importante y útil. Además, si ves que tu adolescente es un joven maduro demuéstrale que confías en él evitando la supervisión continua en una fiesta o en sus actividades sociales. Eso sí, es importante que él o ella muestren una conducta apropiada y responsable.


Se comprensivo y flexible

Parte de nuestra responsabilidad como padres es fomentar la disciplina y establecer los límites con nuestros hijos. Sin embargo, no debemos confundir este hecho con ser inflexibles e irrazonables con ellos. Debemos recordar que estamos criando futuros adultos y por ende es importante forjar en ellos la toma de decisiones, el criterio propio y la independencia. En momentos en los que estemos en desacuerdo o en los que no veamos apropiado conceder un permiso es importante explicarles la razón para ello de forma que entiendan la razón y no piensen que es meramente un capricho.

Aliéntalo y dale refuerzo positivo

Durante la adolescencia nuestros hijos pueden sentirse inseguros o dudosos ante las situaciones que atraviesan cada día. Por ende, el refuerzo positivo y la motivación pueden convertirse en excelentes herramientas para que desarrollen la confianza en sí mismo y puedan alcanzar los objetivos que se propongan.

Controla tus emociones

A pesar de puedan haber momentos difíciles o de confrontación recordemos que somos los adultos y por ende los que debemos dar un buen ejemplo de tolerancia y control. De lo contrario, nuestros hijos aprenderán a resolver sus situaciones con gritos, hostilidad y coraje. Mantener el control de nuestra emociones contribuyen a mantener un buen ambiente en el hogar y una base de respeto y comprensión con nuestros hijos.

Realicen actividades juntos

Una gran forma de fortalecer la conexión y la comunicación con nuestros adolescentes es realizar actividades divertidas que nos provean tiempo de calidad junto a ellos. Buscar ese espacio, tal y como lo hacíamos cuando eran pequeños contribuirá a crear buenas memorias y una relación sólida para el futuro.

Aunque la adolescencia puede resultar difícil y desafiante es una de las etapas que más podemos aprovechar para crear un vínculo sólido de confianza y sano con nuestros hijos. La paciencia y la voluntad de entender a nuestros hijos, libre de prejuicios, son herramientas claves para mantener una buena conexión con ellos. Tratemos a nuestros hijos con firmeza pero con respeto. Recordemos que una vez también fuimos adolescentes.

 

Si eres padre o madre estoy seguro que en algún momento te has sentido frustrado al tener que repetirle las cosas a tu niño o niña 20 veces antes de que lo hagan. Eso es algo muy común en los niños. A veces lo hacen por falta de atención y otras veces por retarnos un poco.

Lo sé, es un continuo reto a la tolerancia. Incluso a mi, que tengo estudios en la materia, me ocurre. Nadie está exento. No obstante, hay técnicas de disciplina positiva, que ayudan a reducir significativamente este tipo de situación y fomentan la obediencia en nuestros hijos.
A continuación, les ofrezco varias de estas estrategias para que puedan beneficiarse de sus resultados.

Utiliza una sóla palabra

¿Cuántas veces no le hemos asignado labores a nuestros niños que tenemos que repetirle una y otra vez para que las realicen. Algunos ejemplos pueden ser: guardar los juguetes, hacer la cama o llevar el plato al fregadero. Pero a veces pensamos que vamos a a perder la voz de tanto repetirlo sin ver resultados. Los niños por estar pendientes de otras cosas, como jugar por ejemplo, olvidan hacer sus tareas en el hogar. Recordemos que la atención de los niños es limitada.

De seguro, y ante la frustración has comenzado a sermonearlo. Pero los niños aborrecen los discursos a parte de no ser efectivos. Te aconsejo que en lugar de esto, escojas una palabra que automáticamente les brinde el recordatorio. Por ejemplo, si se les olvida recoger el plato de la mesa diles: “plato”. Ellos saben lo que tienen que hacer. Verás que te ahorrarás molestias y sermones inútiles.

Provéeles información

Quizás tu niño es de los que va a la nevera a buscar cereal y leche para merendar y con frecuencia deja la leche encima del counter. Posiblemente, ya te cansaste de decirle: “guarda la leche en la nevera cuando la uses”. Por tanto, te aconsejo que hagas algo distinto. Se trata de utilizar la estrategia de causa y efecto. Explícale lo siguiente: Si dejas la leche fuera de la nevera, se daña y después no tienes para comerte el cereal. Recibir el mensaje desde otra perspectiva tendrá un afecto adverso que hará que sea más receptivo y cuidadoso.

Preséntale opciones

Los cambios en la educación que se han dado durante este tiempo de pandemia y el proceso de adaptación a estos nuevos formatos, ha sido un gran reto para los niños. Esto sin contar la falta de interacción social que tienen desde marzo. Bajo estas circunstancias podría ser posible que tu niño o niña esté dando problemas para efectuar sus asignaciones. Una forma efectiva de trabajar con este asunto es darle opciones a tu hijo para hacer el trabajo. Establece con él, dentro de la rutina diaria, si por ejemplo desea hacer las asignaciones después de un periodo de juego o antes del mismo. Él se sentirá empoderado al poder tomar la decisión. De esa manera, el niño tendrá una visión clara y estructurada para cumplir con sus responsabilidades.

Establece claramente las expectativas

¿Te ha pasado que llega la hora de dormir y cuándo les pides a tus niños que apaguen la TV comienzan a protestar o a pedirte que le des 10 minutos más? Pues bienvenido al club. Todos pasamos por esto. Pero una técnica sumamente efectiva para evitar que esto ocurra es establecer las expectativa y anticiparlas. Siguiendo el ejemplo anterior, avísale a tu niño o niña con al menos 30 minutos que a la hora establecida se apagará la televisión. Dale un recordatorio 15 minutos antes y repite esto por varios días hasta que se convierta en un hábito. ¡Te vas a sorprender cuán efectiva es esta técnica!

Mantén la empatía ante sus sentimientos

Si tu niño está jugando a hacer burbujas con un amigo y de repente viene llorando a ti porque su amigo quiere honrarle su turno, escúchalo y se empático con sus sentimientos y necesidades. Muchas veces para evitar el llanto tendemos a minimizar lo que el niño siente y le decimos cosas como: eso no es nada, no llores por eso. Sin embargo, recordemos que en los primeros siete años de vida del niño el cerebro opera principalmente con la parte media del mismo. Esta región es la que controla las emociones y por ende el niño va a estar vulnerable a momentos de frustración, coraje o euforia.

Ante esta situación, lo que debemos hacer es bajar a nivel de la vista, reforzar el momento que está pasando el niño con expresiones de apoyo como por ej: Sé cómo te debes sentir, Yo me sentiría igual, Debes estar enojado al no poder hacer burbujas. Por último, motiva a que el niño busque una solución a través de una pregunta curiosa como: ¿cómo crees que podemos evitar que esto vuelva a ocurrir? Te darás cuenta como tu niño plantea buenas soluciones ante el conflicto.

Tomando las acciones correctas y manteniendo la consistencia, lograremos que nuestros hijos se conviertan en mejores oyentes y sigan las instrucciones que le damos. No necesitamos gritar o ser hostiles para lograr que nos obedezcan. El desarrollo de la conducta se puede hacer de forma positiva. Se trata de buscar información y utlizar las herramientas adecuadas.

 

 

 

 

If the moment has come where you can't take it anymore, breathe and prepare an action plan so that you are well. Health is not played. Recently, while facil ...

Tenía 7 años y fue en un día de clases el primer recuerdo que tengo de haber sido maltratado. No olvido como esa noche mi madre me pegó, me agarró por el pelo y golpéo mi cara contra el lavamanos. Comencé a sangrar ya que mi nariz se impactó con el golpe y mientras sentía el dolor de los golpes trataba de entender el porqué de la paliza. Todo lo que había hecho era no terminar de escribir algo de la clase de Estudios Sociales que la maestra puso en la pizarra.

Esa fue la primera vez, pero lo que empezó esa noche continuó por años. Pero más que los golpes, me lastimaba sus gritos, insultos y humillaciones. Desafortunadamente crecí con mucho miedo, inseguridad y una autoestima quebrantada. Nunca estuve convencido de que mi madre me quisiera. No obstante, también me demostraba afecto en muchas ocaciones. Esto era complicado de entender y me creaba una gran confusión. Era similar al marido que le dice a la mujer que la ama, le trae flores y luego la golpea inmisericordemente cuando pierde el control.

Si los padres maltratantes tuvieran noción del daño que le hacen a la autoestima del niño quizás lo pensarían dos veces antes de actuar. No obstante, lo peor es que estos efectos pueden permanecer con la persona a lo largo de toda la vida. Pero ¿cuáles son los efectos del maltrato a largo plazo?

Depresión

La depresión es una condición mental en la que la persona experimenta una profunda tristeza, falta de ánimo, pérdida de interés por todo y disminución en las funciones psíquicas. Cuando un niño es maltratado por tanto tiempo y se siente reprimido e impotente ante la situación, el dolor lo puede llevar a un estado de tristeza extrema que de no ser atendido en algún momento podría afectarlo en su desarrollo y estabilidad emocional una vez llegue a la adultez. El principal peligro de esta enfermedad es el que la persona, ante la falta de tratamiento, pueda llegar a tomar medidas extremas como el quitarse la vida.

Ansiedad

Uno de los efectos más comunes del maltrato físico o emocional es la ansiedad. Se define como un trastorno en el cual la persona está pensando con frecuencia en preocupaciones, miedos intensos y persistentes sobre las situaciones diarias. Además, el individuo afectado también puede desarrollar condiciones como el Desorden Obsesivo Compulsivo que es una variante de la ansiedad. Uno de los elementos que más puede producir ansiedad en los niños es el maltrato físico ya que el niño o la niña vive en la expectativa del próximo golpe o paliza, lo cual afecta su sistema nervioso conduciéndolos a estar a la expectativa en todo momento. De hecho, este desorden emocional es de los más difíciles de controlar y de los que mayor tiempo pueden permanecer con el individuo. Por experiencia propia, les puedo decir que en mi caso, he tenido que trabajar mucho con esta condición y utilizar técnicas a diario como la meditación y el ejercicio para lograr mayor bienestar y estabilidad ante la ansiedad.


Conductas de alto rieso

Una baja autoestima puede traer consecuencias serias principalmente durante la pubertad. Ante la ansiedad, el estrés, la soledad y la depresión causada por la falta de seguridad, confianza y de herramientas para aumentar su autoestima, el joven puede comenzar a utilizar drogas y alcohol como una forma de escape. De igual manera, puede exponerse a una vida sexual activa, sin precaución y peligrosa que podría terminar en efermedades de transmisión sexual o embarazos no deseado.

Violencia

Cómo es de esperarse, los patrones de maltrato, sea físico o emocional, podrían desarrollar en la víctima frustración, tristeza y sobretodo coraje. Ante la represión de no poder expresar o liberar esa ira, el perjudicado puede desplegar conductas violentas más tarde en su vida. Las consecuencias de esto podrían llevarlo a cometer actos abusivos contra su pareja o eventualmente con sus hijos. Por tal razón, es altamente recomendado que una persona que ha sido maltratada busque ayuda profesional previo a comenzar una relación.

Desórdenes alimentarios

Otra posible consecuencia en los adolescentes ante una baja autoestima puede ser desarrollar condiciones mentales que tengan un impacto en su organismo y salud como: la bulimia o la anorexia. Esto se da con más frecuencia aún en las niñas ya que son más conscientes de su físico. Si la niña o el niño han crecido en un hogar donde continuamente ha sido maltratado o humillado y además en la escuela ha sido víctima de acoso y burla, podría comenzar con estas peligrosas prácticas buscando algún tipo de aceptación social o familiar.

El maltrato puede tener consecuencias serias y de por vida en la persona. Antes de actuar y ser hostiles o violentos con nuestros hijos debemos pensar en cómo esto le afectará a largo plazo en su diario vivir, tanto a nivel familiar o profesional. Recordemos siempre la razón para convertirnos en padres y madres. El amor por nuestros hijos, que no lo iguala nada, debe ser la brújula que guíe nuestras acciones y ejemplos ante ellos. Busquemos desarrollar la tolerancia, el control y el pensar antes de actuar.

 

 

¿Cuántos de ustedes disfrutaban cuando los castigaban? ¿Cuántos piensan que los castigos le enseñaron algo de valor?

Desafortunadamente, el castigo es una de las maneras más comunes que los padres utilizan para disciplinar a sus niños. Quizás por desconocimiento o por una conducta aprendida lo ven como la primera opción para modificar la conducta de sus niños.

Por definición, el castigo es una pena que se impone a una persona que ha cometido una falta o ha tenido un mal comportamiento. Observen que la clave está en que es una penalidad, por tanto tiene como objetivo hacer sentir mal al individuo vs llevar a la persona, en este caso al niño, a reflexionar y buscar opciones alternas a su comportamiento.

A través del tiempo, los expertos en la conducta humana han realizado un sinnúmero de estudios para entender el impacto del castigo en la conducta de los niños. Contrario a lo que muchos piensan, son muchos más los efectos negativos que los positivos. Además, a largo plazo pierde efectividad y afecta la conexión con nuestros hijos. Por tal razón, se ha desarrollado un movimiento para utilizar otras estrategias como la disciplina positiva por ejemplo.

Pero, ¿cuáles son los efectos de los castigos en los niños? Veamos a continuación.

Resentimiento

Utilizar el castigo como un método frecuente para modificarconducta, crea en el niño coraje desconfianza y puede afectar su autoestima. Estos elementos combinados, a largo plazo producen frustración, rencor y distanciamiento entre el niño y el padre. El riesgo de una situación de este tipo es que cuando el niño alcance otras edades en las cuales tenga criterio propio y enfrente otras experiencias de vida para las cuales va a necesitar orientación, el padre o la madre punitivo no será la fuente de información primaria y la comunicación será limitada o inexistente.

Venganza

¿Qué sienten ustedes cuando alguien les hace daño? ¿Han sentido deseos de desquitarse? Pues esto es lo que puede sentir tu hijo cuando se le castiga o peor aún cuando se le maltrata física o emocionalmente. El niño afectado comenzará a sentirse frustrado y limitado al sentir coraje y no poder expresarlo. Dicha limitación, con el pasar del tiempo, podría convertirse en un detonante para que el niño o la niña tomen represalias contra sus padres o incluso hacerse daño a sí mismo con la intención de desquitarse.

 Rebeldía

Uno de los efectos negativos, causados por la hostilidad y el uso frecuente de los castigos, es el coraje y la agresividad en el niño. Esto, aún se complica más, cuando se ha convertido en un patrón disciplinario y el niño o la niña llega a la pubertad. De por sí, la adolescencia es complicada y plantea muchos retos, tanto para el joven como para sus padres. No olvidemos que durante esta etapa, nuestros hijos están sufriendo cambios en el desarrollo de su cerebro y que pueden crear vulnerabilidad en la conducta. Si a esto le agregamos el componente de la frustración y el coraje, pueden conducir al niño a desarrollar conductas de alto riesgo como el uso de drogas, el alcohol y la violencia.

Distanciamiento

Según expertos en el comportamiento humano, el castigo puede traer como una de las mayores consecuencias la desconexión y una mala relación con nuestros hijos. Una persona a la cual se le afecta con frecuencia su autoestima y la confianza, a largo plazo, podría crear distancia y desinterés en mantener comunicación o relación con sus padres o con las personas que le castigaban. Para los padres, esto puede resultar muy doloroso, principalmente, cuando alcancen una edad avanzada y necesiten compañía.

¿Qué opinan los pediatras sobre los castigos?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) se ha expresado, claramente, en contra del castigo físico, verbal o con un propósito de humillación para el niño. La entidad, que agrupa sobre 67,000 pediatras en los Estados Unidos considerá que los castigos pueden desarrollar agresividad y carecen de efectividad para enseñar autocontrol o responsabilidad. Además, si los castigos son severos o frecuentes podrían traer problemas de salud metal en preadolescentes y adolescentes.

Ante los efectos negativos y la inefectividad de los castigos a largo plazo, debemos buscar opciones de modificaciones de conducta que ofrezcan un manejo saludable de las emociones y propicie reflexión y una búsqueda de soluciones en el niño. La disciplina positiva, por ejemplo, es una herramienta extraordinaria para lograr estos objetivos en nuestros hijos. Es esencial que nos eduquemos y que busquemos opciones que fomenten el bienestar en nuestros hijos.

 

El éxito es relativo. Para unos puede ser ganar mucho dinero y poseer muchos bienes. Para otros puede ser ayudar e impactar la vida de muchas personas. Como padres, deseamos que nuestros hijos alcancen sus metas y se conviertan en personas de bien y productivas. Por lo menos yo, me sentiría como un padre exitoso si logro esto con mis niños.

Pero desarrollar una persona exitosa, que persevere y que logre sus objetivos no ocurre por sí solo. Para ello hacen falta herramientas de vida como: disciplina, tesón, paciencia y voluntad que a largo plazo nos ayuden a alcanzar las aspiraciones que tenemos en nuestra vida.

Varios estudios realizados por expertos en la conducta humana coinciden en que los padres que mantienen consistencia en estas acciones tienen mayor probabilidad de que sus hijos se conviertan en personas exitosas, a largo plazo. A continuación te ofrezco una lista que te ayudará a hacer una evaluación de cuáles de estás pones en práctica.

Les enseñan a sus hijos labores en el hogar

Darle a tus hijos responsabilidades en el hogar les enseña responsabilidades, trabajo en equipo, solidaridad y promueve la independencia en ellos. Las tareas se deben asignar de acuerdo a la edad del niño. Además, es importante que le des ejemplo de cómo hacerlo y que no esperes perfección. Lo importante es crear este hábito.

Fomentan destrezas sociales

¡Qué importante esto! Muchos adultos carecen de estas destrezas y por eso tienen problemas en el trabajo o en la interacción con otras personas en el diario vivir. Enseñarle a nuestros hijos destrezas sociales los ayuda entre otras cosas a: ser solidarios con los demás, empatía y a resolver problemas por sí mismos. Por otra parte, fortalece su confianzay les ayuda a desarrollar autocontrol.

Tienen una relación saludable el uno con el otro

Las parejas que se respetan y se tratan con cortesía y deferencia desarrollan un buen ambiente para el crecimiento de sus hijos, esto aún estando separados o divorciados. Es importante recordar que los niños aprenden todo lo que ven y por tanto debemos dar un buen ejemplo de forma tal que aprendan a manejar sus emociones de una manera saludable.

 


Comienzan a enseñarles matemáticas desde temprano

La aritmética es esencial en nuestra vida. La necesitamos para gran parte de las cosas que hacemos a diario. Pero más allá de eso, sabemos que las matemáticas tomarán aún más importancia en las profesiones que se desarrollarán en el futuro. Exponer a nuestros hijos desde temprana edad les ayuda a desarrollar el gusto por ellas y a perderles el temor que provocan en mucha gente.

Se preocupan por desarrollar una relación con sus hijos

Cultivar una buena relación con nuestros hijos y buscar formas de conectar con ellos genera confianza y promueve una buena comunicación. Esto es muy importante, sobretodo, cuando llega la adolescencia y nuestros chicos comienzan a enfrentar nuevos retos y a exponerse a otras experiencias. Lo ideal es que si tienen una inquietud la traigan a nuestra atención primero en lugar de buscar la información en la calle donde no necesariamente van a recibir la información de una manera adecuada. Por último, la conexión con nuestros hijos fortalece su autoestima y desarrolla buenos recuerdos a largo plazo.

Prefieren valorar el esfuerzo sobre evitar el fracaso

Nadie desea que su hijo o hija tengan un fracaso. No obstante, debemos a recordar que la vida no es perfecta y que tarde o temprano sucederá algo en sus vidas que no necesariamente saldrá según lo esperado. Nuestros hijos deben desarrollar resiliencia y entender que de los fracasos aprendemos y que lo importante es continuar adelante. Si hay algo en términos deportivos, académicos o artísticos en lo cual nuestro hijo no lució bien, procuremos que no se desanime, que sea perseverate y reconozcamos su esfuerzo y trabajo.

El estilo de crianza de preferencia es el autoritativo

Los profesionales en la conducta humana coinciden en que el estilo de crianza autoritativo es el que mayor seguridad, independencia de criterio y una buena autoestima genera en nuestros hijos. En este estilo de crianza nosotros establecemos los límites y le damos estructura a nuestros hijos permitiéndoles también opinar y tomar decisiones. Es un tipo de crianza en el cual el niño tiene un rol participativo y no pasivo como en la crianza autoritaria en la cual los padres establecen todo lo que se hace o se dice impidiéndole al niño pensamiento propio y desarrollo de su independencia.

Vigilan y entienden la importancia de una buena nutrición

Es parte de nuestra responsabilidad velar el bienestar de nuestros niños tanto en el aspecto mental como físico. Por tal razón, es importante, desde pequeños, que los acostumbremos a comer bien y saludable. Desarrollemos en ellos el gusto por los vegetales, las frutas, el pescado u otros alimentos que son buenos para nuestro cuerpo. Si en primera instancia no les gusta, vamos a buscar recetas atractivas que amplíen el paladar y la variedad de alimentos que consumen. Por otra parte, es fundamental para el desarrollo saludable del niño o la niña procurar la actividad física o la práctica de algún deporte.

Las madres tienden a trabajar

En la actualidad es muy común que la pareja trabaje fuera del hogar. Además, existe una gran cantidad de hogares en los que la mujer es el jefe de familia. Según un estudio realizado por la escuela de negocios de la Universidad de Harvard hay varios beneficios para los niños que crecen en una familia en la cual mamá trabaja fuera. Los resultados de este estudio señalan, entre otras cosas, lo siguiente:

- Las niñas cuyas madres trabajan fuera alcanzan mayores grados como maestría o doctorado. Tienen mayor probabilidad de obtener un trabajo en el cual se encarguen de supervisar y usualmente un salario más alto.
- Los niños de madres trabajadora, por lo general, saben hacer más labores en la casa y mantienen una mejor percepción de equidad entre el hombre y la mujer.

Ponen límites al uso de la tecnología

Todos sabemos que el exceso de uso de los electrónicos en los niños no sólo contribuye a la obesidad infantil, sino también a la falta de enfoque y concetración que requieren en el salón de clases. Además, en niños menores de 2 años, la exposición a pantallas puede afectar las destrezas de comunicación. Por tanto, estos padres establecen un protocolo de uso de la tecnología y procuran que haya un balance adecuado fomentando que sus niños practiquen deportes o actividades culturales como tocar un instrumento o pintar que los complemente en otras áreas. También promueven la lectura comprándoles libros que amplíen su conocimiento, vocabulario y los diviertan. Además, cultivan en sus hijos tiempo en familia para el diálogo y la interacción entre los miembros. Por último, estos padres dan el ejemplo a sus hijos logrando desconectarse de la tecnología una vez lleguen al hogar.

El éxito de nuestros hijos en gran medida va a depender de las herramientas, ejemplos y disciplina que establezcamos en ellos. No obstante, no olvidemos enseñarles lo que realmente debe ser la definición del éxito. El prestigio de una persona no debe medirse sólo por el título o dinero que tenga, sino por sus principios de civismo y urbanidad que contribuyan a mejorar nuestra sociedad. Si nuestros hijos crecen como buenas personas, desde mi perspectiva, somos unos padres exitosos.

 

 

Iniciar una conversación con nuestros niños, en ocasiones, puede resultar difícil. A veces me frustro cuando voy a buscar mis hijos a la escuela y al preguntarles cómo les fue su día o qué hicieron la respuesta que recibo es muy parca. Usualmente es en monosílabas o meramente responden “bien”. Por el contrario, si les pongo el tema de la lucha libre o el juego Roblox, entonces no hay quien los calle, como es de esperarse.

Es clave procurar formas de conversar con nuestros hijos, para conocerlos mejor, generar confianza y mejorar nuestra conexión con ellos. Debemos comenzar a fomentar el diálogo desde temprana edad y particularmente antes de la preadolescencia. A continuación ofrezco una lista de temas para tocar con nuestros hijos.

1. Las noticias. A pesar de que mucha de la información que accedemos es negativa, debemos entender que nuestros niños pueden estar expuestos a ellas por amistades o medios tecnológicos. Dependiendo de su edad, debes conversar sobre lo que ocurre en su País y dar explicaciones sencillas que puedan comprender. Pregúntales qué escucharon, dónde y déjales saber que ellos están bien y seguros.

2. El cambio climático. Aprovecha para crear en tus hijos una conciencia de proteger el ambiente, las plantas y los animales. Promueve en ellos el reciclaje y el reusar materiales como las botellas o las bolsas. Crea un área de reciclaje en tu hogar y explora con ellos formas en las que pueden hacer la diferencia.

3. La diversidad. Explícales que los seres humanos somos distintos, ya sea por nuestro origen nacional, sexo, raza, color, religión u otras preferencias o costumbres. Enséñalos a aceptar las diferencias de opiniones y a ser inclusivos con los demás. En la medida en que vayan creciendo, debes exponerlos a culturas y puntos de vista distintos, y conversar con ellos sobre eso para que expandan su perspectiva de la vida.

4. Drogas, alcohol y cigarrillos. Quizás tu niño vio una persona utilizando drogas en una película o una serie televisiva. Tal vez vea fumando al padre de un amigo y te lo comente. De igual forma puede estar expuesto a familiares consumiendo alcohol. Saca partido de esos momentos y utilízalos a tu favor para enseñarle a tu hijo o hija el efecto de estas sustancias en el cuerpo.

5. La muerte. Si bien la muerte es parte de la vida, la pérdida de un ser querido o una mascota puede ser un evento traumático en la vida de un niño. Es importante que permitas que el niño exprese sus emociones y que le escuches con atención. Habla del tema sin tapujos y comparte tus propias emociones para que el niño sienta que es aceptable sentirse de esa forma. Hazle saber que siempre podrá recordar lo especial que era esa persona o animalito aunque físicamente ya no esté.


6. Acoso. Hay temas que son más complejos para dialogar que otros y este es uno de ellos. Debes explicarle qué tipo de comportamiento no es aceptable ni adecuado, para que sea consciente de que no lo debe tolerar y de que lo debe denunciar. No obstante, en ocasiones los niños no se atreven a compartir incidentes de esa naturaleza por temor a tu reacción o por sentir vergüenza. Debes estar muy atento a su comportamiento y a indicadores de que algo le pasa. De igual manera, hazle saber que si es testigo de un acoso que ocurre con otra persona, debe denunciarlo a un adulto de su confianza.

7. Sexo, consentimiento y límites. Todo niño debe conocer lo que es apropiado y no cuando se trata de que su cuerpo. Además, debe saber que su cuerpo se respeta y que no debe permitir nada inadecuado. Enséñale que tiene unas partes privadas y que nadie las debe tocar. De igual forma, hay que orientarlos sobre cómo hablar con extraños, el dejarse retratar y el material gráfico que pueden acceder a través de la tecnología.

La comunicación con nuestros hijos es esencial para conocerlos y entenderlos mejor. Es una de las herramientas más efectivas de conexión. Además, nos brinda la oportunidad de que nuestros hijos aprendan las cosas más importantes a través de nosotros, que lo haremos con una buena intención y de forma adecuada. Procuremos separar tiempo para estar presentes y provocar las conversaciones que los ayudarán a crecer y desarrollarse como seres humanos de bien.

 

Sin lugar a dudas, la separación del los padres es uno de los eventos más traumáticos y difíciles para cualquier familia. En términos emocionales, se compara con la pérdida de un ser querido. Inevitablemente, afecta nuestro estado de ánimo, confianza y seguridad. Por otro lado, nos trae dolor, temor y angustia ante la incertidumbre.

Uno de las consideraciones principales cuando una pareja decide separarse es cómo comunicarlo a los hijos. Antes que todo, debemos tener presente que los niños son altamente perceptivos y pueden identificar con facilidad nuestra ansiedad y tristeza. Por tal razón, en el momento que tengamos que comunicar esta dolorosa noticia, es esencial hacerlo con cuidado, seguridad y anticipando sus posibles preguntas. Ojalá y nunca tengas que pasar por esto, pero si te tocara, aquí tienes una conveniente guía para hacerlo.

1. Selecciona un buen momento para hacer la comunicación

Deben comunicarlo en pareja y pocos días antes de que ocurra la mudanza de uno de los dos. Los niños perciben todo y por tanto pueden sentir cuando algo está pasando en el hogar. Así que, en la medida de lo posible, evita la secretividad y bríndales la información tan pronto puedas para prepararlos emocionalmente. Por otro lado, deben escoger un momento del día que no interfiera con otras actividades importantes como cenar o dormir, de forma tal que los niños estén en óptimas condiciones para recibir la noticia.

2. Discutan el tema como familia

Es importante que la pareja comunique a la vez lo que va a suceder y que incluyan a todos los integrantes del núcleo familiar. Los niños deben entender que esto es una decisión conjunta.

3. Mantén la explicación lo más simple posible

Un niño no necesita saber los detalles o las razones de la separación; pero sí necesita saber que la decisión no se está tomando por culpa de ellos. Los únicos responsables de la separación son los padres. Ofréceles información que sea relevante para ellos como dónde van a vivir, quién los va a llevar a la escuela y cómo van a compartir su tiempo con papá y mamá. Mientras más concreta y específica la información, más fácil se les hará entenderla.

4. Haz énfasis en tu amor y protección

Uno de los miedos que pueden experimentar los niños durante este proceso es que pueden perder a uno de sus padres. Por lo tanto, exprésales que el amor que ambos sienten por ellos no va a cambiar y que ambos seguirán presentes en sus vidas, protegiéndolos y supliendo sus necesidades.

5. Brinda amor, calma y seguridad

No abrumes a tu niña con tus sentimientos de coraje, tristeza o frustración. Ellos necesitan que tú te muestres fuerte para brindarles seguridad y confianza durante el proceso. Evita las caras largas y las escenas dramáticas frente a ellos.

6. Sé amable, compasivo y respetuoso con tu pareja

Los niños son muy observadores. No importa cuán tensa o difícil sea la relación con tu pareja, los niños deben sentir la voluntad y el compromiso de ambos de trabajar juntos durante estas circunstancias, poniendo por encima de todo el bienestar de ellos.

7. Permite que hagan preguntas

Trata de que el mensaje sea corto. Los niños no pueden mantener la atención por largos períodos de tiempo y la noticia de por sí es dura de asimilara. Habla con calma, explica de forma sencilla lo que sucederá y exhórtalos a hacer preguntas. Debes haber hablado de antemano con tu pareja para asegurarse de que las contestaciones sean consistentes, no solamente en ese momento sino posteriormente. Tal vez las preguntas surgirán después y es importante que ambos, juntos o por separado, lleven el mismo mensaje.

8. Procura estar atento a su comportamiento

Cada niño puede responder de forma diferente a la noticia de la separación. Algunos pueden bombardearte con preguntas al momento, mientras que a otros les puede tomar semanas, incluso meses, procesar la situación. Otros niños lo manejan con muchísima madurez y se adaptan con facilidad al cambio. De cualquier forma, es importante estar alerta a su comportamiento y estado de ánimo, ya que en ocasiones pueden necesitar ayuda profesional.

9. Mantén las rutinas

Las rutinas ofrecen estructura y son necesarias para mantener la sensación de seguridad. Ambos padres deben hacer el compromiso de mantener la rutina del hogar lo más parecida a lo que los niños están acostumbrados. Esto ayudará en su proceso de transición y les ofrecerá mayor estabilidad.

10. Sé paciente

Para algunos niños, la separación puede ser un evento muy traumático. Existe la posibilidad, sobretodo si son más pequeños, de que puedan pasar por algún proceso regresivo que los lleve, por ejemplo, a no querer dormir solos o a orinarse durante la noche. Además, pueden surgir cambios en la conducta o aumentar la frecuencia de las quejas, los tantrums o el llanto. Debemos comprender la situación del menor ante su ansiedad o preocupación y buscar ayuda especializada si observamos que al niño se le está haciendo muy difícil manejar el proceso.

Una separación o un divorcio son procesos dolorosos y complejos. Ante la eventualidad de este suceso, debemos atender nuestra salud mental y física. Además, es importante tomar las medidas necesarias para mantenernos emocionalmente fuertes y estables. Recordemos que nuestros hijos dependen de nosotros. Por encima de cualquier situación debemos pensar en su seguridad y bienestar.

 

 

 

“Educad al niño y no será necesario castigar al hombre.” Pitágoras Esta célebre frase se le atribuye al filósofo griego de nombre Pitágoras y mantiene hoy dí...

Son muchas las personas que semanalmente nos escriben solicitándonos consejos para manejar con situaciones de disciplina con sus hijos. Es comprensible ya que ejercer disciplina durante la crianza es una de las labores más complejas que tenemos que realizar como padres. Además, los tipos de disciplina han evolucionado con el pasar de los años y lo que tal vez hace 25 años era aceptable o común como método de disciplina, hoy día es ya no lo es.

Esencialmente, ejercer disciplina requiere el establecimiento de parámetros y estructura, consistencia y compromiso.

Ahora bien, ¿Cuál es la definición de disciplina? Tradicionalmente la disciplina se conoce como el conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden. Sin embargo, la forma en la que aplicamos esas normas pueden fortalecer o debilitar la relación con nuestros hijos.

Posiblemente has escuchado hablar sobre la disciplina positiva o tal vez no tienes idea de qué se trata. Siendo nuestra área de especialidad, lo explicaré brevemente. Es una filosofía disciplinaria que fomenta en el niño el pensamiento y la reflexión sobre sus actos alineados a una guía de respeto y ayuda, con la finalidad de buscar una solución al problema.

Contrario a la disciplina tradicional, el enfoque no es en lo que estuvo mal hecho sino en cómo solucionar constructivamente los problemas que afrontamos. Por otra parte, esta disciplina contribuye a mejorar la relación y la conexión con nuestros hijos. Esto es de gran valor para nuestra familia, máxime cuando la evolución social y el desarrollo tecnológico cada vez más nos distancian como personas.

A continuación detallo las diferencias principales entre la disicplina positiva y la disciplina tradicional. Además, explico por qué estudios científicos revelan que la disciplina positiva es más efectiva.

1. Firmeza y amabilidad a la vez

Posiblemente, al igual que yo, te criaste con un modelo de disciplina tradicional. El el mismo, castigar era la primera opción para corregir al niño pues no se conocía nada más. Sin embargo, el castigo lo que busca es que el niño se sienta mal y avergonzado por lo que hizo. ¿Es necesario esto para que un niño aprenda una lección? Definitivamente no. Podemos establecer límites en nuestros hijos y sentar las normas de convivencia con firmeza pero con amabilidad a la vez.

Por ejemplo, si tu niño es de los que no les gusta recoger sus juguetes, podemos pedírselo de la siguiente manera: “Fulano, necesito que una vez termines con tus juguetes los pongas de vuelta en el lugar donde van. Es importante que cooperes con papá y mamá para mantener la casa recogida y evitar que alguien se caiga.” Es cierto que esto requiere paciencia y consistencia de parte nuestra pero verán que el niño responde mejor a la solicitud en lugar de utilizar una manera antipática que no aporta al aprendizaje del niño.

2. Efectividad a largo plazo

Sin duda alguna, las medidas punitivas (los castigos) funcionan a corto plazo. Son efectivas para detener un comportamiento inmediato. No obstante, a largo plazo pierden efectividad pues no permiten la reflexión o proveen valor de aprendizaje. Además, el uso frecuente del castigo como medida disciplinaria puede crear, a largo plazo, sentimientos negativos como resentimiento, rebeldía, venganza y desconexión.

3. Fortalece la autoestima

Uno de los beneficios principales de la disciplina positiva es que fomenta la autoestima pues tiene como objetivo final la búsqueda de una solución por parte del niño. Por lo tanto, les permite desarrollar la capacidad de pensar, analizar y de tener criterio propio. Esto a largo plazo será vital en ayudarle en su autocontrol y más aún en su confianza.

4. Mantiene la conexión

Nadie agradece que lo castiguen. Es absurdo pensar que para que un niño se porte bien, antes se tiene que sentir mal. Si corregimos con amabilidad, sin dejar de ser firmes, el niño se sentirá en control y aprenderá un gran ejemplo de nosotros en como tratar a los demás.

Nuestra sociedad ha evolucionado. El mundo en el cual nuestros hijos están creciendo nos lleva a buscar formas disciplinarias más efectivas y que logren su cometido a lo largo del camino. Las normas de disciplina que establezcamos en nuestro hogar deben ir de acuerdo a nuestros principios y valores familiares.

No obstante, vivimos en una época de desconexión. La tecnología nos desconecta, el trabajo nos desconecta y para colmo atravesamos por una pandemia que también nos distancia. ¡Basta ya! Busquemos la conexión con nuestros hijos aún en los momentos en los cuales tengamos que corregirlos y procuremos mejorar nuestra relación con ellos cada día.

 

I recently had the opportunity to read the results of a survey conducted by the NBC network which shows that 49% of the couples interviewed consider that their intimate life has been affected by this whole situation of the coronavirus and quarantine.

We are surprised because in the face of anxiety, confinement, pressures and uncertainty, it is natural that our levels of cortizol, the hormone that causes stress, are elevated and as a result our libido can be affected. However, we cannot lose perspective that at this time it is also important to keep in mind, not only the needs of our children, but also those of our partner and those that contribute to the well-being of living together at home.

So if you feel a little off, here are some tips to stay present and maintain the connection with your partner or life partner.

Talk and express your needs

We cannot expect our partner to guess what we are feeling or what we need. Although at times it can be uncomfortable, it is essential that you look for the right moment and express your concerns and emotions to your partner. Remember that communication is the beginning of understanding. Perhaps your partner, as the days go by, has not realized that he is distant and the conversation with you can bring him to reality and take action on the needs of both.

Maintain physical contact

Let him know that you are there, that he cares about you and that he can count on you not only with words but with your hugs or kisses. Human beings need physical contact to feel loved and safe. The family therapist, Virginia Satir, affirms, according to her studies, that a person should receive or offer no less than 8 hugs a day to maintain their well-being. In addition, it is important that we hold those hugs for at least 20 seconds so that our brain releases oxytocin, the hormone responsible for the sensation of well-being and satisfaction in humans and which helps to counteract stress and anxiety.

Show solidarity and empathy

Collaboration and teamwork is important so that your partner feels supported and supported on a day-to-day basis. Particularly at this time, in which housework has become much more visible, we must let our partner know that they can count on us and that we will not leave them alone. We must not forget that we both work and that children, like the home, must be shared tasks.


Find alone time

Es recomendable que la pareja separa un espacio de tiempo cada día sin interrupciones. Elijan el momento según su conveniencia puede ser en la mañana antes de ir al trabajo o por la noche luego de acostar los niños. No tienen que ser espacios largos, al menos con 20 minutos es suficiente. Lo principal es que sea un tiempo de calidad y que ambos aprovechen y disfruten al máximo. Ya sea conversando sobre el día, escuchando música, comiéndose un postre o simplemente mirándose tomen ese tiempo para estar presentes, en cuerpo, mente y espíritu y recargar las baterías de la conexión.

Mantengan sus rituales de amor

Love rituals are wonderful routines to connect, awaken passion and keep the spark of love burning. From bathing together, having a few glasses of wine to the beat of soft music or watching the sunset together one day a week, we should never abandon that type of activity that provides desire and intimacy with your partner.

Although this period is complicated and causes in us anxiety, uncertainty or fear, we should not allow it to affect the relationship with our partner. The support, solidarity and love of our partner, without any discussion, make the situation more bearable and the well-being of the family prevails in this period. It is in our hands to stay connected and united.

 

Todos aquellos que somos padres tenemos un estilo particular de criar a nuestros hijos. Esto es, en gran medida, resultado de una combinación de factores: nu...

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