Comunicación, relación y conexión con tus hijos

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El consumo de drogas en la adolescencia es un problema bastante complejo donde intervienen múltiples factores. En la mayoría de los casos, el consumo es tan gratificante, que es difícil que el adolescente decida cambiar su comportamiento y la situación termina por agravarse.

Aún cuando los jóvenes pueden sufrir daños físicos y psicológicos debido al consumo, la tolerancia irá aumentando, dado que el organismo se va adaptando poco a poco. Es por esto que algunos comienzan a probar drogas diferentes, con el fin de experimentar diversas emociones.

Cómo evitar el consumo de drogas en adolescentes

Como padres, es necesario que estemos atentos ante cualquier cambio, observado la conducta de los jóvenes y atendiendo oportunamente cualquier alerta.

Lo más acertado es que padres e hijos hablen acerca de las inquietudes y de las consecuencias que deben asumir al tomar el camino de las drogas. Juntos pueden leer artículos y asistir a un taller de prevención de consumo de drogas en adolescentes, siendo actividades que ayudarán a generar conciencia y a poner en alerta a nuestros hijos.

 

Estrategias para prevenir el consumo de drogas en la adolescencia

La atención y el amor demostramos a nuestros hijos, es una de las más importantes estrategias de prevención. Además, es necesario tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Es vital que los jóvenes estén integrados a la familia y que esta sea un espacio donde se mantenga la comunicación, el respeto y los buenos ejemplos.
  • Conoce los amigos de tu hijo adolescente y las actividades que realiza.
  • Establece reglas y deja muy en claro las consecuencias de no acatar las mismas.
  • Es muy importante que valoremos a nuestros hijos y destaquemos sus logros, habilidades y sus capacidades personales.
  • Como padres, estamos en la obligación de crear hábitos de estudio y su participación en otras actividades que fortalezcan la autoestima del adolescente.

De la confianza que tenga un adolescente en sí mismo, dependerá cómo se valore y actúe dentro de su entorno de amigos y en cualquier otro grupo. Aceptemos a nuestros hijos, sin compararlos con nadie más, bajo un ambiente de cariño y respeto.

Cómo detectar el consumo de drogas en adolescentes

La familia juega un papel fundamental en la detección precoz del consumo de drogas en la adolescencia. Las señales más visibles dependerán del tipo de droga y del nivel de intoxicación en la cual se encuentre el joven.

Las señales son muchas, de allí la importancia de estar prevenidos ante ciertos cambios:

  • Un deterioro en el aspecto físico o aseo personal, debe llamar la atención.
  • Si nuestro hijo se vuelve irritable o depresivo y desea permanecer aislado, el cambio en su conducta puede ser una señal de alerta, no obstante, es necesario saber diferenciar cuáles de sus acciones son parte de su proceso de desarrollo y cuáles pueden ser realmente una señal de que está consumiendo drogas.
  • Suele suceder que el rendimiento académico disminuye y que ocurran muchas faltas al lugar de estudio.
  • Es posible que se manifiesten cambios alimenticios, como falta de apetito o de repente un hambre descontrolada.
  • Debemos estar atentos si hace gastos de dinero injustificado.
  • Presencia de envoltorios inusuales en su habitación, su ropa o sus pertenencias.
  • Otras señales para estar a la expectativa, es la aparición de dolores de cabeza, resfriados, dolor de garganta y el uso de colirios para ocultar los ojos rojos.

 

Cómo actuar ante la sospecha de consumo de drogas de un adolescente

Si surgen dudas y sospechamos que nuestros hijos pueden consumiendo alguna sustancia, es momento de hacer caso a nuestros instintos. En caso de confirmar la sospecha, debemos buscar ayuda con personal especializado para intentar actuar a tiempo. Aun si el adolescente niega el uso de alguna droga, no podemos dejar de estar atentos.

Muchas veces tratamos de no invadir la privacidad de nuestros hijos. Sin embargo, ante alguna sospecha, los padres estamos en todo el derecho de hacer una revisión en los espacios privados del adolescente para salir de dudas.

Si nuestro hijo se encuentra enojado y suponemos que puede estar bajo los efectos de alguna droga, es mejor esperar a que esté sobrio y planificar cómo abordar el problema. Lo ideal es que podamos estar en un sitio privado donde no se tengan interrupciones al momento de hablar.

Síntomas del consumo de drogas en adolescentes

El uso y consumo de drogas en la adolescencia afecta, no solo el comportamiento de nuestros hijos, sino que puede llegar a hacer daño a su cerebro. Los síntomas y la adicción dependen del tipo de droga que se consuma.

Mientras un joven más consume una droga, seguramente necesitará dosis cada vez mayores, lo que puede llevar a una adicción.

Algunos efectos Inmediatos

Es posible que sientan una sensación de euforia y la percepción intensa de los sentidos visuales, auditivos y del gusto. También aumenta su presión arterial y la frecuencia cardíaca.

Los ojos rojos, sequedad en la boca, disminución de la coordinación, paranoia, alucinaciones ansiedad, son señal de que está bajo efectos de una droga. Otros efectos pueden ser el aumento del deseo sexual, pérdida del control muscular, ataques de pánico, agitación y violencia.

Entre los efectos inmediatos destacan también la dilatación de pupilas, dicción rápida e incoherente, congestión nasal, llagas en las encías y depresión.

Se produce un deficiente desempeño en las labores escolares, alteraciones del sueño y del humor, depresión, agresividad, inquietud, nerviosismo, somnolencia y alucinaciones.Depresión y consumo de drogas en adolescentes

Si al uso de drogas en la adolescencia le añadimos un cuadro depresivo, se produce una acción distorsiva. Esta acción genera la incapacidad de relacionar la forma de pensar y su repercusión en el medio ambiente.

En estos casos, nuestro hijo puede llegar a creer que la forma de sentir, pensar y reaccionar ante ciertos eventos son diferentes a la de los demás.

Se produce una tendencia a distorsionar la interpretación de algunos hechos y a culpar a otros de sus actitudes.

Causas del consumo de drogas en adolescentes

Este grave problema afecta no solo a nuestros hijos sino a todo el entorno familiar. Es necesario que los padres nos enfoquemos en conocer las causas y las posibles consecuencias ante un problema de esta índole.

Causas

  • Una de las principales causas que conduce al uso de drogas es la curiosidad que despierta en nuestros jóvenes la información recibida por los medios de comunicación.
  • Otros adolescentes recurren a las drogas como una vía de escape, ante el estrés, por situaciones complicadas en el hogar, escuela o en el entorno donde se desenvuelven.
  • En algunos casos, el consumo viene dado por intentar mejorar el rendimiento en algunas actividades deportivas.
  • Cuando los jóvenes no tienen motivación alguna u objetivos trazados, buscan sensaciones agradables consumiendo drogas.
  • La inestabilidad del entorno familiar y la influencia del círculo de amistades donde es habitual el uso de drogas son factores determinantes de este problema.
  • También es posible que algunos medicamentos sean el detonante de una adicción.

Patrones en el consumo de drogas

Entre las drogas que pueden consumir nuestros hijos, están el tabaco, alcohol, cannabis, cocaína, heroína y están las llamadas drogas de síntesis como el éxtasis y otras.

Los patrones de consumo están determinados por la frecuencia y el tipo de sustancia consumida.

Aunque algunos jóvenes no pasan de la experimentación, muchos otros consumen de forma regular, hasta que se hacen adictos. Algunos solo usan drogas en momentos de ocio y luego retornan a sus actividades cotidianas y piensan que así no se hacen dependientes. Pero además, hay un grupo que consume simultáneamente varias drogas y están dispuestos a asumir riesgos mayores.

¿Quieres que tu hijo esté informado sobre lo que significa el consumo de drogas? Invítalo a que revisen juntos mi blog , donde encontrarán material valioso para que disipen las dudas. También puedes contactarme  para más información sobre este y otros temas.

El impacto de la música en los adolescentes: la influencia invisible

 

La música es un elemento fundamental en la formación cultural y en la educación de todos los seres humanos; por ende, el impacto de la música en los adolescentes es algo que debemos entender como padres. Esta tiene una clara influencia no solo emocional, sino también psicológica, especialmente en los adolescentes, y debemos ser conscientes de eso.

 

Para los jóvenes, la música tiene una gran influencia en la formación de su propia identidad y personalidad ya que tiene un impacto sobre el lenguaje, el vestuario, los peinados, y la expresión personal en cualquier forma que ellos decidan.

 

La música tiene una historia muy rica y existe en muchas formas diferentes ya que ha cambiado y evolucionado a lo largo de la historia. Es difícil negar el papel tan importante que juega en el refuerzo de distintos valores, por ende es una influencia invisible pero siempre presente y con un claro impacto en los jóvenes y la sociedad en general.

 

En muchas maneras, la música es el lenguaje de la juventud y es la primera realidad cultural que experimentan los jóvenes. Estudios sobre la influencia de la música en los jóvenes han dejado claro que sirve como un canal de comunicación entre adolescentes y que tiene un gran impacto en su bienestar y desarrollo.

 

¿Cuál es el impacto de la música en los adolescentes?

 

La etapa de la adolescencia se caracteriza por la creación y consolidación de la identidad propia. Hay mucha confusión en el proceso, por lo cual los jóvenes tienden a probar cosas distintas y se unen a grupos con afinidades similares. En esta etapa, están buscando su lugar en la sociedad y el impacto de la música en los jóvenes es indiscutible.

 

La mayor parte del tiempo, la música representa las creencias de los grupos sociales y ayuda a determinar no solo los valores de estos grupos sociales sino también la manera de hablar, vestirse y moverse. Esto es lo que permite que haya un sentimiento de pertenencia grupal muy fuerte entre ellos.

 

En lo sociológico, la música es parte de la estructura cultural ya que es un producto de las clases sociales, pero a su vez ese producto modifica a la sociedad, diviéndola en distintos grupos de pertenencia. Genera modelos, ídolos, nuevas creencias, difunde valores, ideales, y más.

 

Hoy en día, la música expresa temas que antes se consideraban más tabú, como las drogas, el sexo precoz, la delincuencia, el alcoholismo, la violencia, y más. Sin embargo, la sociedad no es lo único que influencia la música. También lo hacen los medios de comunicación y la manipulan para generar el consumo de productos.

 

La influencia de la música en los jóvenes también es psicológica porque produce cambios en las conductas de los adolescentes y de la sociedad en general. Además de eso, también produce cambios internos ya que puede impactar el juicio y ayuda a determinar la moral, el sentido del honor, el bien y el mal, y otros valores. Es seguro decir que la música tiene una influencia en lo más profundo del individuo.

 

En lo emocional, el impacto de la música en los adolescentes es más claro aún ya que facilita la expresión de las emociones. Recordemos que los adolescentes no tienen mucha claridad emocional en esta etapa y hay cierta dificultad cuando se trata de experimentar y expresar emociones, pero la música ofrece un medio para eso.

 

Influencia negativa de la música en los jóvenes

 

La influencia de la música moderna en los jóvenes puede ser negativa en distintas maneras. Para empezar, las letras de muchas canciones de hoy en día tienen contextos violentos, sexualmente sugestivos o que hacen referencia a las drogas, la muerte, el suicidio, o incluso el satanismo.

 

Aunque estas canciones pueden ser vehículos para procesar ciertas emociones negativas de una manera sana, también pueden influenciar el comportamiento de manera negativa al promover valores que, como padres, no queremos que nuestros hijos adopten.

 

La música también puede producir debilidad sentimental y afectiva, puede hacer que el adolescente se fije en la idea de que el que sufre siempre es el afectado, y puede inspirar comportamiento rebelde que hay que corregir.

 

Influencia positiva de la música en los jóvenes

 

Sin embargo, la influencia de la música en los jóvenes también puede ser muy positiva, dependiendo del género que se escuche. Por ejemplo, la música clásica es muy relajante, hasta terapéutica, y también puede ayudar con la concentración.

 

Algunos géneros musicales también ayudan a los adolescentes a encontrar su propia fuerza al sentirse identificados con las letras. De la misma manera la música puede ayudar a procesar sentimientos y también puede hacer que los jóvenes se sientan un poco más desinhibidos, más inspirados a salir del cascarón y mostrar quienes son.

 

La música también ofrece una distracción sana ya que ayuda a combatir el estrés y se puede convertir en una expresión muy importante de la personalidad de los jóvenes. También la pueden adoptar como expresión artística y los inspira a explorar sus propias capacidades creativas y talentos.

 

Conclusión

 

La música siempre ha jugado un rol esencial en el aprendizaje y en la comunicación de la sociedad y la cultura. Los jóvenes aprenden mucho basados en lo que oyen y ven, y también crean conexiones genuinas con otros a través de los gustos musicales en común.

 

El impacto de la música en los adolescentes puede ser positivo o negativo. Si es negativo, los padres podemos ayudar a nuestros hijos prestándole atención a lo que escuchan y lo que ven. Si determinamos que hay algo destructivo al respecto o que está afectando de manera negativa la identidad del joven, podemos ayudarlos a identificar esos factores y llegar al fondo de lo que ocurre con nuestros hijos en ese momento.

 

Una discusión abierta y libre de crítica puede ser mucho más productiva y transformadora que controlar lo que nuestros adolescentes escuchan. La música no es una influencia peligrosa para jóvenes felices y saludables, así que debemos estar pendientes de la salud mental, emocional y física de nuestros hijos para ofrecer una guía cuando notemos que algo no anda bien.

Rebeldía en los adolescentes: posibles causas y consejos

Cada etapa de la vida de nuestros hijos está ahí para que la disfrutemos. Desde que son bebés y dependen completamente de nosotros, hasta sus primeros pasos y primeras palabras. Después, van a la guardería, al colegio, hacen amigos y, poco a poco, van formando sus personalidades. Y, de repente, sin que nos demos cuenta, ¡llega la adolescencia! Es una etapa bastante temida por los padres, y por una buena causa. En estas edades es cuando suele aparecer la rebeldía en los adolescentes. En ocasiones, los hijos se vuelven difíciles de controlar y se rebelan ante cualquier norma o circunstancia. Así que, como padre, ¿qué puedes hacer para mejorar la situación? ¿Cómo tratar a un adolescente rebelde? Y, también importante, ¿cuáles son las causas de la rebeldía en la adolescencia? A continuación, te cuento por qué suele surgir y qué hacer para controlarla.

¿Qué es la rebeldía en los adolescentes?

La adolescencia es la etapa en la que dejamos atrás la niñez y comenzamos a vivir como adultos. Y esto conlleva empezar a recibir responsabilidades, a asumir que nuestros actos tienen consecuencias, etc. Así mismo, es un momento en que nuestro cuerpo está sufriendo muchos cambios, tanto fisiológicos como psíquicos. Pero, sobre todo, es el momento en que los niños empiezan a descubrir quiénes son y cuál es su personalidad. No obstante, hay que tener en cuenta que todos hemos sido adolescentes. Así que, hasta cierto punto, podemos comprender qué está pasando por la cabeza de nuestros hijos. ¿Quién quiere dejar de ser un niño sin responsabilidades y descubrir que el mundo espera cosas de nosotros?

Esta carga repentina sobre sus hombros genera malestar. De repente, los adolescentes se encuentran con que tienen que seguir normas, aunque ellos piensen diferente. Así pues, padres, profesores y otros adultos se convierten en enemigos. Las reglas se convierten en algo que desafiar y las pautas establecidas en casa ya no son adecuadas para ellos. Esto los lleva a expresar su desacuerdo y, en muchas ocasiones, no lo hacen de la mejor manera. Gritos, discusiones, peleas y, por desgracia, violencia pueden ser algunos de los métodos a los que recurren. Pero también hay que pensar que forma parte del proceso de descubrir quiénes son. Así que, si sabemos llevarlos y controlar la situación, este «desafío» constante puede ser positivo. Solo hay que saber cómo manejarlo.

Distintos tipos de rebeldía en los adolescentes

Aunque cada persona es única, es cierto que la rebeldía en los adolescentes se suele dividir en cuatro tipos. El primero es el más conocido y temido: la rebeldía agresiva. Esta se expresa con violencia, peleas, gritos y más. El adolescente empieza a sentir las dificultades de la vida adulta y se rebela, sufre. Y esto hace que intente reducir su sufrimiento infligiéndoselo a las personas de su alrededor. Por otro lado, tenemos la rebeldía regresiva. Con este tipo, al contrario que con el anterior, el adolescente se encierra dentro de sí mismo. No se expresa, no cuenta qué le pasa, simplemente, se recluye. Su protesta consiste en hacer el vacío, no habla pero, aún así, expresa su protesta.

De igual manera, también existe la rebeldía transgresiva. Esta se centra, sobre todo, en la oposición a las normas. De repente, ninguna norma es buena y el adolescente se niega a cumplirlas. Siempre protesta y se queja para ver hasta dónde puede llegar antes de recibir un castigo. Por último, existe la rebeldía progresiva. Por decirlo de alguna manera, este tipo es el que todos los padres buscan. Es una rebeldía en la que el adolescente sigue las normas, pero igualmente las critica y las pone en duda. Las discute y las negocia para que se adapten a lo que piensa.

Signos de rebeldía con los que estar pendiente

Ahora que ya conoces los tipos de rebeldía en adolescentes que puedes encontrar, es importante estar atento a los primeros signos de esta. De hecho, hay varias señales que van desde encerrarse en su habitación y querer estar en soledad, hasta directamente dejar de hablar con los padres. La falta de comunicación y la reclusión son signos de que la rebeldía está apareciendo. Así mismo, debes estar pendiente de sus estados de ánimo. Si ves que pasa rápidamente de estar contento a enfadado, o que se pone agresivo con un tema que, en principio, no tenía nada de malo, puede ser una señal. Lo mismo ocurre si ves que, con un tema inofensivo, se pone más triste de lo que corresponde.

De igual forma, un signo importante es, que de un día para otro, ¡le damos vergüenza a nuestros hijos! Ya no quieren que los llevemos al colegio o que nos vean sus amigos. Y, por último, el signo rebelde por excelencia: ¡NO! Tu hijo empieza a decir que no a cosas que antes sí quería, como salidas en familia que ahora lo aburren o comida que ya no quiere comer.

Causas de la rebeldía en la adolescencia

Y, ¿de dónde viene este comportamiento? Pues hay muchos factores que pueden causar la rebeldía en la adolescencia. El primero, los cambios físicos y psíquicos de los que hablaba antes. Su cuerpo cambia y, muchas veces, no les gusta cómo es su nuevo yo. Además, las hormonas empiezan a tomar el control de las emociones. Se sienten torpes, agotados y cada cambio los pilla por sorpresa.

Igualmente, los padres empiezan a dejar de ser el centro de su mundo. Ahora, los amigos son el eje central. Sus opiniones contarán más que las tuyas y, de imprevisto, ¡quieren llenarse de piercings, tatuajes y vestir como su pandilla! Esto puede ser inofensivo o no, depende del tipo de compañeros que tenga. Pero, piensa que su relación con ellos también influirá en su vida. Una ruptura amorosa, compañeros de clase que lo tratan mal, etc. afectarán a su estado de ánimo.

La ira es una de las emociones más frecuentes y difíciles de manejar en los niños. Enseñar a los pequeños a dominar este sentimiento puede ser una tarea complicada, que incluso puede llevarnos a perder el control.

Algunos niños experimentan estallidos de ira frecuentes, los cuales pueden ser ocasionados por factores externos o por situaciones en el mismo hogar. Se pueden dar casos de niños que estallan en ira por estrés.

Cómo manejar la ira en los niños

Si queremos canalizar la ira en nuestros niños, es indispensable emplear ciertas estrategias y mantener el control, para evitar que la situación empeore y poder reforzar su conducta.

Lo más acertado es ayudarlos a desarrollar habilidades que les permitan identificar y expresar sus emociones de forma equilibrada. Ante una rabieta, es recomendable darles tiempo para que se calmen.

Siempre debemos actuar con firmeza pero con mucha paciencia y amor. Lo ideal es enseñarles desde el ejemplo y hacerles saber que puede enojarse sin que sea necesaria una reacción inaceptable.

Estrategias para controlar la ira en niños:

  • La primera acción a tomar es mantener la calma y por ningún motivo se le debe gritar al niño. Así le demostramos que es posible manejar la ira y que él también puede ser capaz de hacerlo, aún en momentos donde es fácil perder la paciencia.
  • Otra estrategia es enseñarle a reconocer la ira. Luego de una rabieta, es momento de hablar sobre lo ocurrido y pedirle una explicación sobre su reacción violenta.
  • Algo muy acertado es enseñarle a identificar las causas de su ira y las soluciones que puede manejar ante situaciones similares, así como las consecuencias que debe asumir por su actitud.
  • Es preciso ayudarlo a expresar la ira invitándolo a que haga otras actividades que le ayuden a canalizarla, como pintar o escribir. Así podrá explorar esas emociones y quizás logre entender lo que le ocurre y cómo puede evitarlo. Una buena estrategia es que pueda liberar tensiones practicando actividades deportivas, con clases de yoga o con mindfulness.
  • Es necesario hablar con nuestros hijos del autocontrol y que juntos podamos encontrar varios caminos para lograrlo. Una estrategia indispensable es fomentar la empatía; una tarea nada fácil, pero un valor muy importante cuando un niño debe comprender a otro y colocarse en su lugar.
  • Ataques de ira en los niños: Causas y consecuencias

Los ataques de ira en los niños pueden hacerse habituales y empeorar si no le damos la importancia adecuada y dejamos que estos eventos pasen desapercibidos. Si consideramos que existe un problema grave de ira, lo más conveniente es buscar ayuda profesional y que sea un especialista quien determine las causas.

Lo importante es tener un diagnóstico correcto y que los padres encontremos la orientación necesaria para ayudar a los niños a expresar y manejar sus sentimientos y emociones adecuadamente.

Existen opciones para atender este tipo de conductas, se pueden hacer terapias conversacionales o conductuales, en familia o en grupos mayores, para identificar las causas y recomendar el tratamiento más indicado para el niño.

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Posibles causas  

Conocer las causas de los eventos de ira de nuestros hijos es necesario para atender el problema. Esto nos permite entender mejor sus necesidades, y a la vez, manejar las situaciones derivadas de ese comportamiento.

  • En ocasiones, el simple hecho de no satisfacer las necesidades básicas, como comer o dormir bien, pueden desencadenar ataques de ira en los niños.
  • También pueden ocurrir estallidos de ira cuando los niños se encuentran en un ambiente donde no se sienten estimulados. Un niño aburrido tiende a portarse de manera inadecuada.
  • Una de las causas más comunes es la frustración que siente un niño cuando se enfrenta a retos que no puede resolver.
  • Otros factores desencadenantes pueden ser la hipersensibilidad ante ciertos estímulos, la inseguridad y los celos.
  • En algunas ocasiones, los niños tratan de imitar las reacciones de los adultos ante un enojo; si desea obtener algo, es posible que adopte una conducta similar.
  • Las medidas disciplinarias estrictas, pueden conducir a que el niño estalle en ira. Es comprensible, pues se sienten reprimidos.

En algunos casos, la ira en los niños depende de causas subyacentes como el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH. La ansiedad, experiencias traumáticas, negligencia de los padres y cuidadores, problemas diversos de aprendizaje y de procesamiento sensorial y algunos casos de autismo, también pueden desencadenar estos eventos.

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Consecuencias 

Con el paso del tiempo, este comportamiento conlleva a que el niño se torne violento y los problemas de tipo social, familiar, emocional y físico, no se harán esperar. El temperamento del niño se tornará cada vez más difícil y los lazos afectivos serán deficientes.

Algunas técnicas de control para la ira en los niños

Los niños pueden llegar a mostrar problemas de ira desde los 2 años de edad; cuando sienten algún malestar ante diversas situaciones, pueden expresarlo mediante rabietas, golpes y hasta amenazas.  

Para los niños, un ataque de ira representa la mejor forma de expresarse. Es sólo después de los 5 años, cuando están en capacidad de aprender a controlarla, poniendo en práctica algunas técnicas.

Entre los 8 y 9 años, pueden entender que la ira es una emoción normal, pero que nunca deben usarla para lastimar a ninguna persona.

Entre las cosas que puedes hacer para ayudarlo a canalizar su ira, se encuentran:

  • Enseñarle a tomar en un descanso emocional en el momento que sienta que se avecina un ataque de ira es una de las mejores técnicas a la que puedes recurrir. Durante el descanso puede hacer ejercicios de respiración.
  • Muéstrale a tu hijo que los problemas y conflictos tienen solución y que siempre encontrará mejores alternativas a su ira.
  • Permite que te cuente como se siente y hazle saber que puede mantener una comunicación abierta y expresarse libremente contigo.
  • Demuéstrale la manera correcta de utilizar el lenguaje para expresar sus sentimientos y el motivo de su ira.

Con estas técnicas, los padres podemos enseñar a los pequeños a expresarse y canalizar sus emociones. Además, el niño aprende que la mejor alternativa para comunicarse es a través del diálogo.

¿Cuándo deben preocupar los estallidos emocionales?

Cuando los episodios de ira son muy seguidos e intensos, y cualquier situación les causa mal humor, es momento de preocuparnos y pensar que algo más está ocurriendo. Igual sucede cuando se le hace cotidiano expresarse con malas palabras y se hacen comunes las  agresiones físicas y verbales para poner de manifiesto su ira.

Debemos estar atentos si su conducta se torna peligrosa y está causándole problemas en el colegio, interfiriendo con su capacidad para compartir con otros niños. Igualmente, en caso de que genere conflictos en el hogar y tenga una conducta desafiante que perturbe la paz del entorno familiar.

Ante cualquier comportamiento que consideremos inapropiado, es indispensable buscar ayuda profesional que nos ayude a canalizar la ira en nuestros niños.

¿Necesitas información adicional? Te invito a revisar mi blog. Y si consideras necesario puedes contactarme y plantearme tu caso con mayor detalle. Juntos intentaremos encontrar una solución.   

¿A quién querer más, a nuestros hijos o a nuestra pareja?

 

Sé que este tema puede ser controversial y provocar opiniones encontradas entre los que leen estas líneas. Al igual que la muerte, que todos pensamos sobre ello pero evitamos hablar del tema, esta pregunta son de las que en algún momento hemos pensado pero no la decimos.

 Desde mi perspectiva, creo que son dos tipos de amores diferentes que no debemos poner a competir entre sí. De hecho, hay personas que hasta celos han tenido de sus hijos, a veces con cierto grado de justificación, por la manera en que su pareja trata a sus niños en relación a cómo es con él o ella.

 Por otra parte, y en muchas ocasiones ocurre que una vez nacen los niños, la pareja se convierte en unos extraordinarios padres pero se olvidan de cultivar y mantener esas pequeñas, pero valiosas cosas, que hacen que la conexión se mantenga fuerte e inquebrantable. Aquí le ofrezco algunas estrategias que podemos hacer para mantener una relación saludable y feliz con nuestro compañero o compañera después de la llegada de los niños.

 

Mantén la cercanía con tu pareja

 Con la llegada de los niños, aumentan nuestras responsabilidades, retos y presiones del día a día. Las necesidades de nuestros niños, sobretodo, en los primeros años de vida, nos llevan a tener un tiempo limitado en actividades propias o con nuestra pareja.

 Por tal razón, y tomando esto en consideración debemos estar conscientes de la búsqueda de espacios y tiempo de comunicación y conexión con nuestro compañero o compañera. Como todo en la vida, las cosas no se dan sin esfuerzo, compromiso y voluntad. Esto no debe ser diferente en las relaciones de parejas sobretodo luego de la creación de una familia.

 El no mantenernos conectados en nuestra relación y el caer en la zona de comodidad, puede llevarnos a la falta de compenetración y por ende eventualmente a la ruptura de vínculo matrimonial ante la carencia de amor y afecto.

 

Mantén el contacto físico

 Una de las formas más efectivas e inmediatas de fortalecer la relación con nuestra pareja es a través del contacto físico. Estudios científicos han revelado la efectividad de los abrazos en la secreción de hormonas como la oxitocina y serotonina que promueven la sensación de bienestar y felicidad en la persona.  

 Sin embargo, muchas parejas, luego de la llegada de los hijos, se dejan de abrazar, besar y mantener el contacto físico. Dan por sentado el amor de la compañera o del compañero y se olvidan de buscar esos momentos importantes en el día para demostrar el amor con nuestras manos, boca y cuerpo.

 Que no se nos olvide que el amor para el ser humano es como el agua para las plantas. Es el elemento esencial para continuar motivados, conectados y fuertes ante los embates que nos presenta la vida.

 

Mantente atento a tus sentimientos o los de tu pareja

 Sabemos cuando algo no está bien o nos sentimos distantes de nuestras parejas. Sin embargo, es importante no poner la relación en un detente para criar a nuestros niños y no hacer nada al respecto. Son muchas las parejas que hacen de sus hijos el centro de sus vidas y una vez sus niños vuelan del nido se divorcian al no encontrar razón para continuar unidos.

 Si sientes que tu relación se ha enfriado o ha sufrido cambios es importante que busquen ayuda antes de que sea muy tarde y no quede nada por hacer. No tengas temor al diálogo o a expresarle a tus pareja tus necesidades.  El silencio, la indiferencia o la sobre confianza se pueden convertir en tus peores enemigos. Como dice el refrán: A pan duro, diente agudo. Identifiquen las necesidades o situaciones que están causando la desconexión, dialoguen y busquen ayuda de ser necesario. Es de valientes trabajar por aquellas cosas que más valoramos como la familia.

 

Dándole amor a tu pareja, le das amor a tus hijos

 Todos los miembros del hogar contribuimos al bienestar del mismo. En la medida en que nosotros estemos bien y emocionalmente estables nuestros hijos lo estarán. Dale prioridad a tu pareja e identifica cuáles son sus necesidades y preferencias en su relación. NO permitas que los niños o el trabajo vayan por encima de su relación. Que no se nos olvide que nuestros hijos se irán y nuestro compañero o compañera será quien esté ahí para continuar el camino de sus vidas en el momento en que decidieron estar juntos y formar el hogar.

 Al final del camino, el amor por nuestra pareja debe estar en igualdad de condiciones que el amor por nuestros hijos. Aunque siendo amores diferentes, ambos están al mismo nivel y aportan a nuestra vida de distinta manera. Nunca dudes en trabajar por tu unión o tu familia. Recuerda que ese es el mejor regalo que recibimos de la vida y son quienes estarán siempre para ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

No sé si ustedes concuerdan conmigo, pero para mí ser padre o madre resulta el trabajo más complicado del Mundo. Imagínense, tenemos el deber de estructurar, disciplinar y vigilar el bienestar de un ser humano para acompañarlo en su desarrollo y convertirlo, eventualmente, en una persona de bien.

 Pero a pesar de ser una responsabilidad complicada, también es la labor más gratificante de nuestra vida. Ver como ese ser humano va creciendo, aprendiendo y adquiriendo nuevas destrezas nos llena la vida cada día de satisfacción y orgullo. S

 Sin embargo, el diario vivir durante las diversas etapas del crecimiento nos pone retos y situaciones que tenemos que manejar adecuadamente para evitar que se conviertan en problemas mayores o que se salgan de nuestro control.

 Creo que todos pasamos por situaciones diarias con nuestros hijos como: el que no recojan los juguetes, no se quieran bañar o se haga una misión imposible levantarlos para la escuela. Por tal razón, les ofrezco varias estrategias que le aliviarán esta carga y la harán más llevadera y fácil.

 

Situación: No recogen los juguetes

 Un despliegue de juguetes en el piso, aparte de cargar visualmente el ambiente, pueden provocar una caída o que sin querer se rompa alguno de estos al pisarlo sin darnos cuenta. Por eso, es esencial que le fomentemos a nuestros hijos a recoger los mismos una vez hayan terminado de jugar y no hacerlo nosotros por ellos. Claro está, esto en gran medida va a depender de la edad que tengan nuestros niños. Pero a pesar de ello, debemos comenzar desde pequeños a desarrollar este hábito.

 Muchas veces nos quejamos por la cantidad de juguetes que tienen nuestros hijos pero terminamos comprándoles otros tantos más. Así, que el primer paso debe ser no comprar juguetes en exceso sobretodo después de épocas como Navidad o Reyes en las cuales se hacen muchos regalos.

 Aparte, les sugiero que ubiquen un closet con suficiente espacio para que los niños puedan guardar los juguetes que no estén utilizando en el momento. Por más que quieran, es imposible que puedan utilizar todos a la vez. Así, que después de varias semanas saquen algunos de los del closet y cámbienlos por algunos que estén utilizando en el momento. Para ellos va a ser como si le estuvieran dando un juguete nuevo y evitará el aburrimiento.

 Por último, si usted le solicita guardar los juguetes y no lo hacen. Póngalos en un lugar en el closet que sea difícil de alcanzar. De esta manera, ellos aprenderán que hay una consecuencia si no obedecen o cooperan cuando se les pide al no poder jugar con ese juguete que tanto les gusta pero que no recogieron.

 

Situación: Continuas peleas entre hermanos

 Cuando los niños son pequeños, o incluso cuando son más grandecitos, muchas veces los hermanos pelean por cosas tan simples como quien usa un juguete, quien se baña primero o a quien le toca poner la mesa hoy.

 Una buena manera de evitar esta continua competencia es utilizar la estrategia de los días alternos. De antemano, desarrollen un calendario con sus niños e incluyan todas aquellas situaciones que ocasionan disturbios. Les aconsejo que lo hagan en conjunto con ellos para que sean partícipes del mismo y colóquenlo en un lugar visible para que lo utilicen de referencia. Al establecer de antemano las actividades, verás que esas continuas batallas se reducirán significativamente.

 

Situación: Olvidos continuos

 ¡Qué mucha paciencia hay que tener cuando llegamos a la escuela y nuestro niño o niña nos dejan saber que se les quedó la lonchera o el proyecto que tienen que entregar encima de la mesa! Entonces para resolver tenemos que regresar a la casa y traerle las cosas.

 No obstante, es importante que nuestros niños comiencen a asumir las responsabilidades sobre  asuntos relevantes a ellos según vayan creciendo. Recordemos que cuando lleguen a la adultez y comiencen en el campo laboral nosotros no vamos a estar para llevarles la computadora cuando la dejen encima del escritorio.

 Por ende, los niños deben entender que hay unas consecuencias directas por sus actos y después de varias veces debemos permitir que vivan esas consecuencias para que lo puedan entender de una manera más clara. Ahora, esto se debe implementar según la edad del niño. No se le puede exigir a un pre-escolar lo mismo que a un niño que ya esté en tercer o cuarto grado.

 

Situación: Falta de cooperación en las labores domésticas

 Involucrar a nuestros hijos en las labores del hogar promueve en ellos la responsabilidad, las destrezas y la independencia. Como padres responsables, debemos procurar que nuestros hijos aprendan a valerse por sí mismos. Aparte, asignarle labores a nuestros niños también les ofrece un sentido de pertenencia en la familia y trabajo en equipo.

 Una buena forma de estimular la ayuda en nuestros niños es brindándole o extendiéndole privilegios como resultado de su solidaridad y cooperación. Si por ejemplo le asignamos a nuestro niño o niña a hacer la cama o lavar su ropa podemos extenderle su horario de uso de vídeo juegos con tiempo adicional. Esto se puede conceder en la semana o sábados y domingo de acuerdo a la conveniencia del momento.

 Algunos padres ofrecen paga como incentivo para la realización de las labores del hogar, pero considero mejor la otorgación de privilegios en lugar de darles dinero por cosas que deben hacer como miembros de la familia.

 

Situación: Dificultad para dormir

 Una de las situaciones más difíciles y a la vez una de las que nos puede provocar mayor irritabilidad es cuando nuestro niño tiene dificultad para conciliar el sueño y se levanta varias veces durante la noche para venir a nuestra cama. Para solucionar esta situación, lo principal es mantener la consistencia de forma tal que si el niño se levanta varias veces durante el transcurso de la noche lo llevemos de vuelta a su cama evitando dejarnos vencer por el cansancio o la frustración. A la larga, la firmeza dará el resultado esperado.

 No obstante,  ofrecerle algún incentivo para permanecer en su cama como un juguete que le guste mucho y que sólo podrá utilizarlo en la medida en que permanezca en su cama toda la noche, también puede ser una táctica efectiva ante esta situación.

 

 Si hacemos pequeños ajustes en la conducta de nuestros hijos desde edades tempranas y evitamos que las situaciones se salgan de control será mucho más fácil de manejar etapas de mayores cambios y retos como la adolescencia.

 Cultivar en nuestros niños buenos hábitos y disciplina es posible si mantenemos el compromiso y la estructura desde edades tempranas.

La obesidad infantil es un problema que afecta a una gran cantidad de niños. En general, la obesidad es uno de los problemas más comunes tanto en niños y adolescentes como en adultos. Es un problema tan marcado que muchos consideran que la obesidad es una pandemia no infecciosa. Hablando de pandemias…

 

La cuarentena debido al COVID-19 ha resultado en que la obesidad infantil se profundice y no se habla lo suficiente de esto. El mundo entero ha pasado meses en casa, lo que quiere decir que muchos niños han perdido su rutina diaria, han adoptado malos hábitos alimenticios, han perdido buenos hábitos de sueño y están mucho más sedentarios que antes. Lo mismo se puede decir de los adultos.

 

En un escenario como el de la cuarentena y el encierro en casa, problemas como la obesidad infantil han aumentado mucho. ¿Y qué hay que hacer para revertir este efecto? Pues, retomar el control de nuestro estilo de vida. En el artículo de hoy discutiremos lo que es la obesidad infantil, cómo la cuarentena por COVID-19 ha impactado esta situación, y qué podemos hacer como padres para prevenir la obesidad infantil.

 

H2: ¿Qué es la obesidad infantil?

 

La obesidad infantil es una enfermedad crónica muy común que afecta al 30% de los niños. Hoy en día, más y más niños se diagnostican con enfermedades asociadas a la obesidad, como lo son la hipertensión, la diabetes, entre otras.

 

Un niño tiene obesidad infantil cuando el percentil del índice de masa corporal es mayor al 95%. Por otro lado, un niño tiene sobrepeso cuando el percentil del índice de masa corporal es mayor al 85% pero menor que 95%.

 

Las causas de la obesidad infantil son muy variadas ya que muchos factores diferentes contribuyen a esta pandemia. Los factores más comunes son el medio ambiente, la falta de actividad física, herencia genética, modelos de alimentación inadecuados, y estatus socieconómico.

 

H2: ¿La cuarentena por COVID-19 ha empeorado la situación de obesidad infantil?

 

Según el último Congreso Internacional de Obesidad, cualquier evento que desestructure la rutina de los niños y los mantenga confinados en casa, como ocurre durante las vacaciones de verano, desencadena conductas desfavorables. En otras palabras, el estilo de vida cambia, se pierde la estructura, y por ende aumentan de peso.

 

La cuarentena por COVID-19 es uno de los eventos que más ha desestructurado la rutina de los niños, adolescentes, y adultos. Durante este periodo de tiempo, se ha perdido el control de la rutina de niños obesos.

 

Hay que tomar en cuenta que la duración de las cuarentenas varía de país en país. Aquellos que han vivido cuarentenas largas y constantes sufrirán efectos más duraderos y que serán más difíciles de revertir cuando se trata de la obesidad infantil. Es por esto que es importante intervenir lo antes posible y tomar el control de la rutina una vez más.

 

Los cambios que trajo consigo el confinamiento han tenido un gran efecto en la obesidad infantil y definitivamente ha empeorado la situación en muchos aspectos. La ausencia de ejercicio, el sedentarismo, la pérdida de buenos hábitos alimenticios; todos estos son factores que tienen grandes consecuencias.

 

H2: ¿Cómo prevenir la obesidad infantil?

 

La prevención de la obesidad infantil depende en gran medida de buenos hábitos y éstos deben empezar en el hogar. Hace falta estructura para evitar la obesidad infantil y también para luchar con ella y ayudar a nuestros niños a recuperar su salud. Aquí discutiremos algunos de los hábitos más importantes para prevenir la obesidad infantil:

 

H3: Actividad Física

 

La actividad física es muy importante ya que el sedentarismo es uno de los grandes aliados de la obesidad infantil. Es importante que nuestros hijos realicen actividades físicas al menos una hora al día. Estas actividades pueden ser moderadas o intensas y es importante que no se traten como un castigo. Hay que enseñarles a nuestros hijos el placer de hacer ejercicio o practicar algún deporte y que tenga una connotación positiva. También podemos mantenerlos activos jugando con ellos y haciendo que participen en las rutinas domésticas para que no pasen todo el día sentados.

 

H3: Alimentación Equilibrada

 

En nuestro rol de padres, es importante que aprendamos a brindarle a nuestros hijos una alimentación equilibrada y adecuada. Esto requiere educación de nuestra parte y también la ayuda de nutricionistas para que nos guíen. En líneas generales, es importantes que beban al menos 1 o 2 litros de agua diarios, hacer de los cereales y legumbres la base de la alimentación, combinar proteínas animales y vegetales, consumir al menos 5 raciones de frutas y vegetales, y evitar alimentos procesados.

 

H3: Mantener un Horario de Comidas

 

Esto es muy importante. No solo se trata de comer de manera saludable y limpia, sino también evitar el picoteo de comida entre horas, sobretodo si se trata de golosinas. Tener un horario de comidas y mantenerlo ayudará a tus hijos a tener mucha más estructura. Si les da hambre entre horas, puedes ofrecerles opciones más saludables, como son las frutas, la granola, el hummus, entre otros. También es esencial que cada comida sea buena y los mantenga llenos por más tiempo, por lo cual es importante incluir los grupos alimenticios más importantes y darles buenas porciones.

 

H3: Reducir el Tiempo Delante de las Pantallas

 

Según varios estudios, los niños pasan alrededor de dos horas y media video la TV, jugando en la PC o en el móvil, entre otros dispositivos. Es importante reducir el tiempo que pasan nuestros hijos delante de las pantallas y asegurarse de que se mantengan más activos. Por esto es tan importante crear el hábito de actividad física.

 

No se puede negar que la cuarentena por COVID-19 ha tenido efectos desfavorables en muchos aspectos de nuestras vidas. La obesidad infantil ha aumentado durante este tiempo y no es algo que debamos ignorar. Sin embargo, podemos hacer algo al respecto y ayudar a nuestros hijos a recuperar la estructura un día a la vez.

Seamos sinceros desde el principio. Como padres, muchas veces nos aterra que nuestros hijos entren en las redes sociales. Al fin y al cabo, conocemos los peligros que puede tener internet y, además, siempre salen cosas malas sobre ello en los noticieros, ¿verdad? No obstante, las redes sociales también ofrecen beneficios a nuestros hijos. Así que si quieres saber cómo influyen las redes sociales en los adolescentes, cuáles son sus «pros» y sus «contras» y cómo educarlos para que las usen correctamente, ¡aquí te lo cuento!

Las redes sociales y su impacto en los jóvenes, su autoestima y su salud mental

Para empezar, hay que tener en cuenta que más de un 60 % de los adolescentes usan las redes sociales a diario. Las más famosas y utilizadas son Facebook, Twitter, Instagram y YouTube. Esto puede ser un poco preocupante, ya que nuestros hijos pasan horas y horas enganchados a ellas. Pero, ¿en qué sentido les afectan realmente las redes sociales?

¿Cómo influyen las redes sociales en los adolescentes y su personalidad?

No voy a mentir, uno de los mayores impactos de las redes en los jóvenes es que están perdiendo horas de sueño. Así mismo, también afectan a la concentración, ya que los hace estar más distraídos. ¿Nunca has visto tu hijo con el móvil mientras hace los deberes, ve la tele o cualquier otra tarea? Entonces ya sabes a qué me refiero. Pero la principal preocupación es la salud mental y la autoestima.

Hay que tener en cuenta que, por norma general, los adolescentes invierten mucho tiempo y esfuerzo en sus cuentas. Y no solo se sienten responsables de responder a los comentarios rápidamente, también suben fotos a diario. Por supuesto, las fotos tienen que ser perfectas y mostrar su mejor cara. Así mismo, si suben vídeos, quieren obtener likes, y todo esto causa ansiedad. Es más, cuantos más seguidores o suscriptores tengan, mayor es la presión. Todo esto hace que estén pendientes de las redes en todo momento, y se sientan saturados. Se convierte es una prioridad para ellos.

Pero como he dicho antes, no todo es malo. En redes sociales, los adolescentes pueden encontrar un sentido de «conexión» con el resto del mundo. El hecho de pertenecer a un grupo es beneficioso para su autoestima. Así mismo, cuando las interacciones en las redes son positivas, estas tienen un buen impacto en su salud mental. Se sienten aceptados y valorados. Esto es un gran refuerzo para desarrollar su propia personalidad. Y es especialmente en cierto en adolescentes del colectivo LGBTIQ+, puesto que encuentran personas como ellos y no se sienten aislados de la sociedad.

¿Cómo influyen las selfies en la autoestima de nuestros hijos?

Aunque no se ha demostrado al 100 %, diversos estudios ofrecen resultados preocupantes. Y es que muchos adolescentes se sienten mal consigo mismos después de estar en las redes. ¿El motivo? Principalmente, su propio cuerpo. En las redes sociales se idealiza el cuerpo mediante las selfis y otras fotografías y, cuando los adolescentes no cumplen con estos estándares, les baja la autoestima. De hecho, la presión de obtener «un cuerpo perfecto», en ocasiones, causa depresión, ansiedad u otros problemas.

Además, las imágenes en las redes suelen estar distorsionadas. Existen múltiples aplicaciones como Snapchat o TikTok que «embellecen» las selfis. Te agrandan los ojos, te adelgazan la cara… y eso es lo que ve todo el mundo en las redes. Cuando su imagen en la vida real no cumple las expectativas, afecta negativamente a su visión de ellos mismos.

Beneficios y perjuicios de las redes sociales en los jóvenes

Entre los beneficios claros de las redes, se encuentra el acceso a la información. Los adolescentes de hoy en día están muy bien informados sobre lo que ocurre en su ciudad, su país y en el mundo. Esto es bueno para que aprendan a obtener las noticias de fuentes fiables y empiecen a tener su visión del mundo. Así mismo, también tienen más acceso a información sobre la salud, por lo que estarán más al tanto de cómo tienen que cuidarse. Finalmente, como decía antes, las redes son perfectas para socializar. Es un medio para mantenerse en contacto con los amigos y la familia, y para conocer gente con intereses afines.

De igual forma, están los riesgos que ya he mencionado y algunos otros. No hay que olvidar que no toda la gente es buena, y las redes ofrece una plataforma para el ciberacoso y el bullying. Además, sin el control adecuado, se pueden exponer a contenido adulto o pueden compartir información privada sin saberlo. Por eso es tan importante el siguiente apartado.

Cómo educar a nuestros hijos en el consumo de redes sociales

Para que los adolescentes puedan usar bien las redes y evitar la mayoría de los riesgos, ¡tenemos que educarlos! Pero eso sí, sin prohibirles su uso o molestarlos todo el día con que dejen el móvil. En primer lugar, hazles saber que todo lo que publiquen en internet se queda ahí para siempre y ya no es privado. Es decir, que se lo piensen muy bien antes de subir una foto o de exponer alguna historia privada en sus cuentas. Un ejemplo para que lo entiendan es decir que, si publican que se van de vacaciones, estarán diciendo a los posibles ladrones que la casa estará sola.

Diles que es esencial que sepan que, en internet, no todo el mundo es quien dice ser. Así que hay que tener cuidado con a quién aceptan en sus redes. Si no lo conoces de nada, ¡no lo aceptes como amigo! (Podría ser el ladrón que está atento a que dejes la casa por vacaciones). Además, hay que tener cuidado con dónde introduces tus datos personales. ¡Enséñales a usar las opciones de privacidad! Por último, hay que decirles que ¡sean simpáticos! Es decir, que traten con respeto al resto de usuarios y que nunca publiquen fotos o historias que puedan ridiculizar a sus amigos. ¡Hay que ser buena gente!

Para finalizar, como padres, es importante que asistamos a nuestros hijos en su desarrollo emocional. Si vemos que las redes sociales los afectan de mala manera, debemos intervenir. Fomenta su autoestima y su salud mental con actividades y no dejes que olvide que estás ahí para él.

Ahora que ya sabes cómo influyen las redes sociales en los adolescentes, descubre más temas en mi blog y contacta conmigo si tienes dudas. ¡No te lo pierdas!

Con frecuencia se hace complicado para los padres hablar adecuadamente sobre salud sexual en la adolescencia. Incluso tú fuiste adolescente y sabes lo difícil que es para alguien joven e inexperto comprender la importancia del tema.

Quizás por el efecto de las hormonas o por la facilidad que tienen los jóvenes para relacionarse, puedes estar seguro de que la sexualidad marcará la adolescencia de tus hijos. Es por ello que, incluso los más expertos en el área, recomiendan a los padres ser la primera línea informativa en cuanto a educación sexual.

Salud sexual en la adolescencia

Para entrar en contexto, primero debes entender mejor qué abarca la salud sexual. Distintas organizaciones de salud a nivel mundial nos dicen que la salud sexual viene representada por un bienestar mental, físico, emocional y social, en función de la sexualidad individual.

En ese sentido, todo lo que interfiera con este equilibrio, debe ser alertado a nuestros hijos, de manera oportuna. Esto incluye lo referente a enfermedades de trasmisión sexual y funcionamiento normal del organismo e higiene, como pilares fundamentales a tratar, en pro de la salud sexual.

 Más allá de lo mencionado, cuando hablamos de salud sexual, también hablamos de derechos y libertades inherentes al ejercicio de la sexualidad.

Sexualidad en la adolescencia

Los jóvenes tienden a iniciar su sexualidad cada vez a edades más tempranas. La gran mayoría lo hace sin tener la más mínima idea de lo que está haciendo, dejándose llevar por el instinto.

Una vez que el desarrollo corporal y hormonal empieza, el comportamiento cambia, junto con las prioridades. La sexualidad tiene sus primeros esbozos en la adolescencia temprana, la cual abarca desde los 11 hasta los 13 años de edad. Allí es cuando los jóvenes empiezan a conocer mejor su cuerpo y a experimentar, lo que es normal y sano hasta cierto punto.

Lo recomendable es no interferir con esta primera etapa, para no provocar frustraciones o miedos en el futuro.

Etapas del desarrollo normal de la sexualidad en la adolescencia

La sexualidad inicia a tempranas edades, pero además, se extiende por varios años, hasta finalizar la madurez sexual. De esta forma, podríamos dividir este desarrollo en las siguientes etapas:

  • En la adolescencia temprana (11 a 13 años), resaltan los cambios físicos, producto de la segregación de hormonas sexuales. En conjunto, surge la auto exploración como mecanismo para alcanzar placer.
  • La adolescencia media (14 a 17 años), está marcada por cambios bruscos y es la etapa donde los padres deben tener suma cautela. En esta etapa, es cuando los adolescentes suelen incursionar en sus primeras relaciones sexuales.
  • En la adolescencia tardía (18 a 21 años), los caracteres sexuales están totalmente definidos y es probable que para este momento, ya hayan experimentado sus primeras relaciones sexuales.

Educación y sexualidad en la adolescencia

Aun cuando la educación sexual debe iniciarse en casa, este tema suele ser vergonzoso, tanto para los padres como para los adolescentes. Sin embargo, no hay excusa para no abordarlo a tiempo y de la manera más natural.

Los expertos en la materia plantean algunos consejos para que la situación no sea traumática:

En cuanto al adolescente

Es lógico pensar que esta etapa de la vida representa una serie de conflictos de índole psicológico. En este sentido, el adolescente debe aceptar tanto su físico, como su identidad sexual y sus deseos sexuales.

Debe enfocarse en obtener una vida sexual y amorosa sana y gratificante, e indagar y asesorarse con personas de confianza sobre las distintas prácticas sexuales y sus riesgos.

En cuanto a los padres

No es necesario que como padre estés encima de tus hijos, agobiándolos con el tema sexual o intentando inducir miedos. Si deseas prestarle apoyo y comprensión y transmitirle los mejores conocimientos posibles, entonces debes abordar el tema de la salud sexual a edades tempranas.

Los mensajes que emitas no deben transmitir inseguridad y la información que puedas aportar debe ir de acuerdo a su edad. Háblales a tus hijos de la responsabilidad como pilar importante de la sexualidad. Una manera fácil de abordar estas conversaciones, es acudiendo a la honestidad y a la empatía.

Sobre el primer amor y la posible primera relación sexual

Puede suceder que la primera relación amorosa en la etapa adolescente conlleve también a la primera relación sexual. Esto en ningún momento debe ser motivo de disgusto para ti como padre.

En décadas pasadas, los jóvenes eran propensos a cometer errores debido a la escasa educación sexual que había. Gracias al avance de la ciencia y a los cambios culturales y sociales, hoy en día es completamente normal y seguro que un adolescente disfrute de su vida sexual. Es allí donde tú, como padre o madre que me lees, debes intervenir asertivamente. No se trata de prohibirle cosas o inferir miedos, sino de incentivarlos a actuar con responsabilidad. Hay que recordarles que para todo existe un momento y un lugar y que lo más importante es disfrutar sanamente.

Pros y contras de una educación sexual comprensiva para adolescentes

Es importante no confundir una educación sexual comprensiva, con una invitación al libertinaje. Es por ello que acá te muestro los pros y contras.

Pros de una educación sexual comprensiva

Una educación sexual comprensiva evita frustraciones y rencores por parte de tus hijos y genera confianza con ellos, lo cual será imprescindible para establecer una comunicación constante.

La información le llegará fácilmente e influirán en sus futuras acciones de manera positiva, evitando posibles errores.

Contras de una educación sexual comprensiva

Se puede correr el riesgo de que el adolescente incurra en malos hábitos sexuales, si no eres rígido con ciertas posturas. La figura de autoridad paternal podría verse afectada, según sea el caso.

Recomendaciones para criar hijos conscientes, responsables y considerados con sus relaciones amorosas

En la medida que orientes a tus hijos adecuadamente sobre el conocimiento de la conducta y salud sexual en la adolescencia, en esa misma medida asumirán responsabilidades en sus relaciones amorosas, con total madurez.

La sexualidad es un derecho que tienen tus hijos, es necesario que les puedas otorgar información veraz para que desarrollen una actitud responsable.

Es muy importante que a través del diálogo, los jóvenes puedan conocerse y comiencen a ser responsables. Los padres, por su parte, deben responder sinceramente ante cualquier duda manifestada por sus hijos.

Los padres deben orientar a sus hijos para que se formen sus propias respuestas y determinen de manera consciente y responsable, como desean vivir su sexualidad, de acuerdo a sus expectativas. Hazles entender la importancia del respeto mutuo y que el perdón es una herramienta útil para quienes verdaderamente lo merecen.

Importancia de educar a los adolescentes sexualmente

Muchos padres e hijos, cuestionan la practicidad de la educación sexual y piensan que es mejor aprender en el camino, a la vieja escuela. Esta actitud solo entorpece el disfrute de la sexualidad de los adolescentes, dada la gran cantidad de errores que éstos pueden cometer.

Debes tener en cuenta que una educación oportuna, no sólo evita embarazos precoces, sino también enfermedades de transmisión sexual y fracasos amorosos.

La educación sexual les otorgará conocimientos teóricos, además de influir en el surgimiento de valores positivos que conlleven a un sano disfrute de su adolescencia.

¿Quieres abordar de la mejor manera temas de sexualidad con tus hijos? En mi blog encontrarás información oportuna, o si lo deseas puedes contactarme para más información.  

Como adultos, sabemos lo inestable que es la adolescencia. Después de todo, ya pasamos por ella y entendemos que es un periodo lleno de grandes cambios. No solo físicos, sino también psicológicos y cognitivos. Se deja la niñez atrás y nos acercamos más a la adultez, pero todavía no se tienen las herramientas para manejar todo lo que sucede en esta etapa. Es por eso que fomentar la educación emocional en los adolescentes es tan importante.

 

La educación emocional es una herramienta esencial y debemos ofrecerla a nuestros hijos en esta etapa tan turbulenta. Además, es una herramienta que los acompañará siempre y les permitirá ser adultos más funcionales. En el artículo de hoy discutiremos lo que es la educación emocional, la importancia de la educación emocional en adolescentes, y las actividades que logren la educación emocional en ellos.

 

¿Qué es la educación emocional?

 

La educación emocional se refiere a la capacidad de entender, usar y controlar nuestras propias emociones. También se refiere a la capacidad de identificar emociones en los demás y demostrar empatía. La educación emocional nos permite obtener las habilidades sociales y personales que nos permiten no solo interactuar con otros con eficacia, sino también manejarnos a nosotros mismos.

 

El desarrollo de la educación emocional en adolescentes es lo que les permite afrontar emociones negativas, como la frustración, la angustia, el enojo, el miedo, y cosas como la soledad, el menosprecio, y la confusión sexual. Todas estas cosas son muy comunes durante la adolescencia y no saber manejarlas puede causar muchos problemas.

 

Tener un nivel alto de educación emocional le permitirá a nuestros hijos a tener más éxito en situaciones emocionales y sociales. Les permitirá construir relaciones más sanas y sólidas, tomar mejores decisiones, y enfrentar situaciones difíciles de una manera más eficiente. Es por esto que debemos fomentarla en nuestros hijos desde una temprana edad; de esta manera podrán seguir desarrollándola hasta la adultez.

 

¿Para qué sirve la educación emocional en adolescentes?

 

La educación emocional en adolescentes les ayuda en muchas cosas. Para empezar, les permite tener un mayor nivel de autoconocimiento ya que aprenden a reconocer sus estados de ánimo, sus fortalezas y debilidades, sus recursos, y sus intuiciones. Aumenta la conciencia emocional, permite una correcta autoevaluación y fortalece la autoconfianza.

 

También les permite tener autorregulación ya que aprenden a gestionar sus estados de ánimo negativos, sus emociones, y sus impulsos. Les permite tener más autocontrol, ser más responsables, tener integridad y adaptarse de manera más eficaz.

 

De igual manera, la educación emocional fomenta la automotivación ya que les permite entender las tendencias emocionales que llevan al cumplimiento de las metas. Tienen un nivel de iniciativa, compromiso y optimismo mucho más alto. La empatía también se fomenta ya que ganan mayor conciencia de los sentimientos y necesidades de los demás, lo que les permite ser más comprensivos y asertivos.

 

Las habilidades sociales también nacen de la educación emocional y les permite aprender a comunicarse mejor, a ser más colaboradores, a practicar escucha activa, entre otras. En general, la educación emocional en adolescentes les permite tener más control de sus vidas, aumenta su productividad personal, les enseña a ser más seguros de sí mismo, y les permite lograr un bienestar social y psicológico.

 

Importancia de la educación emocional

 

Una de las cosas más importantes sobre la educación emocional es que le permite a niños y adolescentes identificar y gestionar sus emociones de manera sana. La adolescencia es una etapa intensa y a menudo los padres le tememos a este proceso porque sabemos que se vienen muchos cambios, sobretodo cuando se trata de la conducta de nuestros hijos.

 

Este proceso de madurez que inicia alrededor de los 10 o 12 años es volátil y la dificultad de este dependerá de la personalidad, circunstancias y entorno de cada persona. Pero que sea una etapa intensa y vulnerable no quiere decir que deba ser negativa. Precisamente para eso es la educación emocional y por eso es tan importante fomentarla; para hacer esta etapa más llevadera, para poder guiar a nuestros hijos y para brindar herramientas verdaderamente útiles. Así se evitan dramas innecesarios y situaciones abrumadoras.

 

Actividades que logren la educación emocional en adolescentes

 

Durante la adolescencia, es importante que seamos pacientes, empáticos y que mantengamos una línea abierta de comunicación con nuestros hijos. Ya que la educación emocional es tan importante, es esencial que practiquemos actividades que logren la educación emocional en adolescentes. De esta manera podremos ayudar a nuestros hijos a obtener todas las herramientas que tanto necesitan en esta etapa.

 

Cuando se trata de actividades que logren la educación emocional en adolescentes, aquí te dejo un par de ideas que puedes practicar con tus hijos:

 

Discusión

 

Esta actividad fomenta el trabajo en equipo y la autoconciencia. No lleva más de 30 minutos y tiene como objetivo crear un debate para encontrarle solución a un problema en particular. Lo ideal es que se haga en grupo, pero una discusión se puede dar perfectamente entre dos personas. Los participantes deben compartir sus ideas, pensamientos y creencias sobre el tema que se haya elegido para la discusión. Idealmente, el tema debería tratar de inteligencia emocional o valores. A raíz de este debate se debe llegar a una solución que satisfaga las sensibilidades de los participantes.

 

Rueda de la vida

 

Esta actividad dura unos 20 minutos y se enfoca en el autoconomiento. El objetivo es conocer los deseos y las necesidades de uno mismo. Hace posible que desarrollemos una visión más clara sobre qué aspectos de nuestras vidas necesitan ser trabajados. La rueda de la vida se utiliza mucho en coaching y es una herramienta muy fácil de usar.

 

Es importante que además de practicar estas actividades, se creen buenos hábitos de educación emocional con nuestros hijos. Tales como hablar de las emociones, ayudar a identificarlas, comunicarse lo más posible para entender lo que están viviendo, emplear buenas herramientas, y respetar el espacio y las necesidades de nuestros hijos. Estamos ahí para guiar y brindar apoyo, pero ellos también necesitan tiempo para ellos mismos.

 

No queremos que nuestros hijos se conviertan en personas malagradecidas. Aprovechemos estos días de celebración para enseñarles la importancia de la gratitud y de servir a los demás. 

Hace 11 años nació mi hijo mayor. Desde entonces y dos años después, tras el nacimiento de su hermano, diariamente, le doy gracias Dios por la vida de mis hijos. Agradezco además el privilegio de ser su padre y de poderlos criar en un hogar seguro y estable, compartiendo la responsabilidad con una esposa tan dedicada a ellos como yo y con múltiples apoyos a nuestro alrededor. Me considero un padre dedicado y presente, mas no perfecto.

Con frecuencia me topo con múltiples ejemplos de varones que asumen la paternidad con seriedad, responsabilidad y entusiasmo. Afortunadamente, hoy día hay muchísimos padres volcados en la formación de sus hijos y muchos de ellos haciéndolo en circunstancias complejas y adversas.

Conozco padres jóvenes que estudian y trabajan, y que aún así hacen de tripas corazones para pasar tiempo con ellos. Tengo amigos divorciados y viudos que están a cargo de sus hijos y que son excelentes modelos. Hay abuelos criando a sus nietos como si fueran sus padres, padrastros que aman a los hijos de su pareja como si fueran suyos y parejas gays haciéndose espacio como padres en una sociedad que pudiera ser más tolerante y brindarles más apoyo.

En mi caso, mi paternidad es un reflejo de tres modelos importantes en mi vida: mi abuelo materno, quien fue mi guía y maestro; mi padrino, compañero y cómplice de tantas historias, y por supuesto mi padre, ejemplo de tenacidad, humildad y servicio al prójimo.

Ellos me inculcaron la importancia de ser agradecido y de poner al servicio del que lo necesite mis destrezas y recursos. En mi caso, siento que tengo que devolverle a la vida lo mucho que me ha dado y lo mismo procuro hacer con mis dos hijos. Creo que para forjar seres humanos de bien tenemos que cultivar en nuestros retoños, desde temprana edad, la importancia de ser agradecidos.

Ya que este proyecto tiene el propósito de darle voz a padres y madres que están totalmente comprometidos con la crianza de sus hijos y que diariamente viven con pasión esta noble encomienda, quiero convertirme en un recurso de apoyo para ellos. Por eso, como uno de mis primeros consejos, les comparto estas 7 maneras de cultivar en nuestros hijos el agradecimiento:

Enséñales a identificar diariamente 3 razones por las cuales dar gracias: Este es un hábito que nos permite, de manera sencilla, acostumbrarnos a dar gracias. Un buen momento para hacerlo es justo antes de dormir o mientras viajan en el carro. De paso, se puede conversar sobre los eventos del día y se fomenta el diálogo y la comunicación. Comienza tú dando el ejemplo y comparte con tus hijos las razones por las que das gracias cada día.

Lleven un “Diario de Gratitud": Ya existen publicaciones de este tipo, para niños, que les permiten plasmar por escrito e incluso con dibujos sus razones para dar gracias y reflexionar sobre sus emociones. Puedes, de igual forma, ponerlos a crear su propio diario usando un cuaderno que ellos mismos decoren.

Den gracias por los alimentos antes de comer: Esta es una de las formas más simples de acostumbrarse a dar gracias y hacerlo parte de su vida. Lo aprendí de pequeño, y aún lo hago no importa donde esté. Exhórtalos a expresar la gratitud en sus propias palabras; y mientras más sencillo, mejor.

Enséñales a ganarse las cosas: Hazles saber que si quieren lograr algo tienen que trabajar por ello. Es importante que aprendan a ser responsables. Deben saber que en los estudios, en los deportes u otros pasatiempos, si no hacen su parte, no lograrán su objetivo. De igual forma, prémialos cuando lo merezcan, preferiblemente, luego de cumplir con un compromiso, hacer una tarea en el hogar o poner gran esfuerzo para lograr una meta.

 

Procura que compartan lo que tienen: Es importante dejarles saber que hay muchas personas alrededor del mundo menos afortunadas que ellos. Déjales saber que la mejor forma de agradecer es compartiendo lo que tenemos, desde una merienda o un juguete, hasta involucrándose en actividades de voluntariado y responsabilidad social.

Enséñales a servir a los demás: Todos los seres humanos tenemos virtudes, habilidades y fortalezas que podemos poner al servicio de los demás. Por ejemplo, si tu hija es buena en matemáticas, puede ayudar a otra niña que lo necesite a entenderlas mejor. Si tu hijo toca flauta, puede visitar un hogar de ancianos y obsequiar su talento para llevar música y alegría por un rato. Es sencillo, no cuesta nada y entenderán de primera mano la satisfacción que se genera cuando se da desinteresadamente.

Hay que decir "no" de vez en cuando: Por naturaleza humana, queremos que nuestros hijos crezcan con más recursos y en mejores condiciones que las que vivimos nosotros. Sin embargo, complacer sus antojos de forma desmedida los puede llevar a convertirse en personas engreídas e inconscientes. Es importante que aprendan que no siempre se puede y que a veces en la vida las cosas no se van a dar como uno las quiere. De esta manera, aprenderán a ser persistentes, a manejar la frustración y a valorar más las cosas cuando las reciben.

Estamos comenzando una de las épocas más bonitas del año. Aprovechemos estos días para reflexionar, agradecer nuestra vida y lo que recibimos por más sencillo que parezca.

Utilicemos este periodo para enseñar a nuestros tesoros lo bonito de compartir y la satisfacción que uno siente cuando ayuda a alguien que lo necesita. Si queremos tener una mejor sociedad en el futuro, tenemos que cultivar en nuestros niños principios y valores, modelando nosotros el comportamiento que esperamos de ellos.

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Estamos viviendo un momento complicado y estresante. Hacerle frente cada día a los retos laborales, académicos y domésticos durante la pandemia nos puede llevar a un estado de ansiedad y angustia difícil de manejar y el cual nos puede afectar nuestro estado emocional.

 Sin embargo, hay actividades que podemos realizar, en el presente, para lograr mantener mejor control, desarrollar mayor tolerancia y buscar el bienestar general de nuestra familia.

 Recientemente, un periodista que tuvo oportunidad de entrevistar a varias madres que dicen sentirse felices a pesar de la situación, recopiló las iniciativas que estas toman para mantener su sensación de bienestar y felicidad. A continuación las comparto con ustedes.

 Pide ayuda – No hay nada malo con solicitar ayuda de algún familiar o alguna amistad cuando sea necesario. No te eches carga de más cuando puedes delegar algunas tareas o recibir apoyo te tus padres. A veces pensamos que podemos con todo y a la larga lo que hacemos es crear en nosotros demasiada presión y ansiedad innecesariamente. Además, es importante separar tiempo para nosotros, ya sea solos o con nuestra pareja y dejar a nuestros niños un rato con algún conocido de confianza.

 Sal de la casa – Toma las precauciones debidas y sal de la casa a dar un paseo aunque sea alrededor de tu vecindad. El aire, el sol y la naturaleza te ayudarán a relajarte y a sentirte conectada con el mundo. Si tienes algún vecino que sea positivo habla con él o ella, manteniendo la distancia y recarga tus baterías con optimismo.

 Planifica alguna actividad divertida – A pesar de la situación, con las debidas precauciones, considera tomar unas vacaciones y desconectarte de todo aquello que te pone presión. Además, trata de buscar alguna diversión en cosas simples como por ejemplo: ir de compras. Tráele a tus niños algunos antojitos que sabes que le gustan y siéntate con ellos a disfrutarlos y a dialogar o practicar un juego de mesa.

 Separa tiempo para tu pareja – Estudios recientes hechos en los EU proyectan que durante la pandemia se proyecta un crecimiento de 34% en el índice de divorcios. Por tal razón, es importante mantener la conexión y la comunicación con tu pareja. Además, separa espacio para compartir sin los niños. Por otra parte, trabajen en equipo y sean  solidarios para que la carga se facilite.

 Procura descansar – No descuides tus horas de sueño. El descanso nos ayuda a mantener nuestro enfoque, memoria y la salud en general. La falta de sueño puede provocar que estemos más irritados y que nuestro grado de tolerancia sea menor. Por ende, si queremos evitar exabruptos con nuestros niños, compañeros de trabajo o nuestra pareja, es esencial que descansemos las horas adecuadas.

 Haz ejercicio – Crear el hábito de ejercitarnos es una de las maneras más efectivas de mejorar no sólo nuestra salud, sino nuestro estado de ánimo. Cada vez que hacemos alguna forma de ejercicios, nuestro cuerpo libera serotonina, una hormona que contribuye ha desarrollar en nosotros una sensación de bienestar y felicidad. Por otra parte, la actividad física nos permite liberar el estrés acumulado por las responsabilidades que enfrentamos diariamente.

 Separa tiempo para ti – No podemos pensar sólo en las necesidades de los demás y olvidarnos de las nuestras. No seas egoísta contigo y separa un tiempo cada día para desconectarte y bajar las revoluciones. Aprovecha ese espacio para realizar algo que te guste y te relaje, desde leer un libro hasta darte un largo y relajante baño sin nadie que te interrumpa.

 Se agradecida – Las madres felices no olvidan dar gracias por todas las bendiciones que a diario reciben. A pesar de la situación, siempre encuentran una razón por la cual dar gracias. Ya sea por la salud de su familia, el techo que les cobija o el alimento sobre la mesa, el agradecimiento es el principio de la felicidad. Además, evitan compararse con otras personas y disfrutan de todo lo que poseen.

 Se solidaria con los demás – Las buenas acciones siempre nos hacen sentir bien. En momentos como los que estamos viviendo se solidaria con algún familiar, amigo o vecino que tenga una necesidad o que esté pasando por una situación difícil. Dar lo mejor de nosotros a nuestros semejante hace una diferencia en nuestra vida y en la de la otra persona. Recuerda este viejo dicho: Hoy por ti, mañana por mi.

 Comparte con tus amistades – Quien tiene un amigo tiene un tesoro. En momentos de retos, tus amistades pueden hacer una gran diferencia. Planifica reuniones, aunque sean virtuales, para compartir con ellos y hablar sobre los asuntos que les preocupa, pero además, para hacer chistes, reírte y despejarte. Este es un gran momento para fortalecer los lazos de amistad.

 Mantén una actitud optimista – Ante la incertidumbre y el encierro que esta pandemia nos ha traído, es esencial mantener un pensamiento positivo. Evita utilizar expresiones de miedo o ansiedad, particularmente frente a tus hijos. Los niños sienten cuando la energía es negativa y el ambiente está cargado. Practica técnicas de meditación, presencia plena (mindfulness) u oración que te ayuden a vivir el momento presente, a fortalecer tu fe y a bajar tus niveles de ansiedad. Si bien por un lado no tenemos control de la situación, si tenemos el control de cómo manejar la misma y buscar nuestro bienestar.

 Se compasiva contigo – No te exijas más de lo necesario, ni te pongas presiones adicionales que en nada contribuyen. Si explotas abruptamente con tus niños o con tu pareja pide disculpas e identifica cuál fue el detonante que te provocó el exabrupto. No obstante, se compasiva contigo y entiende que eso puede ocurrir ante todo lo que estamos experimentando. Somos seres humanos y por ende seres imperfectos. Piensa que estás haciendo tu mejor esfuerzo en un momento histórico de grandes retos.

Para hacerle frente a estos tiempos tenemos que utilizar todas las herramientas que estén a nuestro alcance. No podemos esperar que nuestra felicidad dependa de otras personas o            de las circunstancias externas. La felicidad está en nuestro interior y es nuestra opción buscarla y disfrutarla.

Las cosas más simples, son muchas veces las que más felices nos pueden hacer y muchas veces son las menos que valoramos. Como dice Joan Manuel Serrat en su canción: son aquellas pequeñas cosas que nos dejo tiempo de rosa. Hasta la próxima.

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