Este próximo noviembre mi hijo mayor, Ignacio, cumplirá sus 12 años de vida. Pronto comenzará la difícil etapa de la adolescencia y como podrán imaginar ya empezaron los cambios corporales en él. Ante tal circunstancia, decidimos que ya era hora de tener nuestra primera conversación, de esas que son difíciles, con nuestro niño. Ustedes sabrán a qué me refiero.

Escogí ser yo quien tuviera ese privilegio, pero también ese reto, de hablarle sobre sexualidad a mi hijo por primera vez. Creo que el hecho de ser hombre, haber vivido ese proceso y tener una relación de confianza con él me facilitaría el proceso de nuestro diálogo inicial.

Les cuento que me preparé muy bien para el momento. Al comienzo de nuestra charla, me di cuenta de que Ignacio estaba algo nervioso. De hecho, comenzó a reírse solo. A l preguntarle si le pasaba algo, me admitió su intranquilidad ante el tema y la conversación. Me dio pena pero también satisfacción de ver que nuestro muchacho está creciendo como una persona con pudor y respeto.

Pero la labor que realicé de prepararme para esta primera conversación rindió frutos y la verdad que ambos nos sentimos muy bien al terminar la misma. De hecho, nos sentimos más unidos y conectados al sellar la misma con un gran abrazo.

¿Quieren saber qué incluí en mi plan para esta retante ocasión? Pues aquí les ofrezco varios consejos que les ayudarán mucho.

Identifica el momento adecuado

Procura buscar el tiempo indicado para iniciar estas conversaciones con tus hijos. Busca un espacio tranquilo y reservado en el cual el o ella no se sienta expuesto. Puedes también aprovechar oportunidades académicas a tu favor cómo al comenzar a enseñarle el sistema reproductor. No obstante, te aconsejo que no alargues mucho el tiempo para el diálogo cuando veas que tu niño o niña comienza a cambiar ya que pueden adelantarse y buscar información a través de internet o sus amistades que no necesariamente le aclaren sus inquietudes de forma adecuada.

Selecciona un tema a la vez

Te aconsejo que dividas tus conversaciones por temas de manera que sea más fácil de llevar y digerir para el niño. Hablarle de todo en un solo día puede abrumarlo y confundirlo. Por ejemplo, en mi primera conversación hablamos sobre los cambios corporales de la pubertad y el propósito de los mismos. Si sigues esta recomendación se te facilitará el proceso y te permitirá repasar la charla anterior para refrescar la memoria y continuar con el siguiente tópico.

 Utiliza los términos biológicos

Háblale a tu hijo o hija sobre sexo utilizando los mismos términos que ellos van a aprender en su clase de ciencias. Vas a ver que de esa manera el diálogo se hará más llevadero. Además, es importante que el niño entienda que el sexo es algo natural que forma parte de nuestra condición humana y por ende hay que llamar las cosas por su nombre.

Limita hablar de tus experiencias

Recuerda que esta conversación no se trata de ti sino de él o ella. Por ende, no tienes que contar toda tu historia para demostrarle cómo nosotros manejamos o enfrentamos situaciones con otras personas. Utilizar uno que otro ejemplo puede ser útil en algunos momentos pero siempre con cautela y sin imponerle lo que debe hacer. Recordemos que todos somos diferentes.

Discute las implicaciones legales

Según tu hijo o hija vaya creciendo, debes ampliar los temas y discutir las implicaciones legales y consecuencias de la distribución de material inapropiado. Explícale que si recibe una foto comprometedora de algún amigo o compañero no la debe compartir pues eso puede traerle problemas con la justicia. Además, hazle saber que si alguien le solicita una foto mostrando su cuerpo desnudo que no lo haga pues podría tener repercusiones en términos de acoso escolar, al momento de entrar a la universidad o de comenzar en un trabajo. Por último, háblale de los depredadores sexuales y cómo buscan víctimas a través de la internet.

Haz énfasis en el amor y no en el temor

No debemos demonizar el sexo ya que al final del camino lo que deseamos es que nuestros hijos, al crecer y tener su pareja, tenga una sana vida sexual. Si hablamos de la sexualidad de forma negativa en lugar de plantearla como algo natural, nuestros hijos pueden crear una percepción errónea del mismo que podría ser contraproducente en el futuro. Dejémosle saber que el sexo es parte de nuestra condición humana y que es la forma de unirnos a nuestra pareja al existir amor entre ambos.

Nuestra labor como padres exige, en algunas ocasiones, enfrentar momentos que no son sencillos de manejar. Sin embargo, pueden resultar en oportunidades extraordinarias para fortalecer la conexión y el diálogo con nuestros hijos. La sexualidad es parte de la naturaleza y como tal debemos discutirla con nuestros vástagos. Procuremos convertirnos en su primera fuente de información para tener la certeza que van a recibir la misma de manera adecuada.

 

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